17 de noviembre de 2011 09:48 AM
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Fuerte crítica de los CREA al gobierno por la política comercial para el trigo

Por caída de precios internacionales y la política implementada que “persiste con sus efectos nocivos” dejaron de ingresar u$s210 millones

“La baja de precios internacionales y la intervención oficial en el mercado impiden recuperar lo invertido en la siembra en muchas zonas” aseguran en un comunicado los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA).

Se trata de una inversión que en conjunto enterró $5.200 millones en la presente campaña para implantar 4,46 millones de hectáreas. Esa apuesta al cereal hará perder entusiasmo al productor cuando vea dos datos fundamentales: su rinde y el precio.

Sobre el primero, los CREA aseguran que en el oeste bonaerense para capos alquilados “quien apostó al trigo en esta campaña en esa zona no sólo no ganará nada, sino que perderá el equivalente a 26qq/ha”, dado que el rinde de indiferencia del cultivo ronda los 55qq/ha con los precios que se perciben al momento de la trilla. Pero la desazón no termina allí.

“En la zona sur de Buenos Aires, el rinde de indiferencia asciende actualmente a 61qq/ha, correspondiente a un campo arrendado para trigo”, asegura la entidad. Allí el rinde promedio zonal es de 34qq/ha. En el NOA “las cuentas son más desfavorables aún, debido a una menor productividad zonal, a la mayor distancia al puerto y a la necesidad imperiosa de contar con trigo como cultivo esencial para la rotación y sostenibilidad del sistema”, sostienen.

Estos datos, a los que se añaden caídas en el precio internacional y la distorsión implementada en el mercado interno por la intervención del gobierno de Cristina Kirchner, arrojarían para los CREA otro “mal antecedente”. La situación, concluyen, “influiría negativamente en la intención de siembra para la próxima campaña triguera. Esta comienza a partir de  ahora, de acuerdo a la “sensación de bolsillo” y a la desconfianza generada al trabarse la comercialización.

La entidad abunda en que los resultados mientras se desarrolla la cosecha triguera “son muy distintos de los esperados al comienzo de la campaña 2011/12, cuando el trigo prometía una renta positiva y un rinde de indiferencia razonable”.

También al inicio de la siembra “había una esperanza de mejora en el sistema comercial que posteriormente no se cumplió. Esa combinación de factores provocó un aumento del área sembrada respecto del ciclo previo”, pero que según se infiere del comunicado de los CREA difícilmente se sostenga en la próxima campaña. Paralelamente los precios bajaron de 190 dólares la tonelada en marzo a 170 dólares en junio, y a 135 dólares en noviembre.

“Los productores no han hecho las cuentas del trigo todavía, pero va haber síntomas de preocupación una vez cobrada la cosecha y pagados todos los gastos”, sostuvo Jorge Latuf, coordinador general de los CREA.

En el mercado internacional, para colmo, la entidad advierte una depresión de la demanda debido a buenas cosechas en otras latitudes como en Rusia, que volcará al mercado 20Mt del cereal este año, que se sumará a las buenas cosechas del resto del hemisferio norte de los principales exportadores: Estados Unidos, Canadá y Ucrania, países que concentran el 80% de la oferta mundial. El exceso de oferta global, pues, no se vislumbra “ningún apuro” en la demanda.

La entidad además asegura que a las condiciones exógenas desfavorables se suman las políticas intervencionistas del gobierno que restan competitividad al productor local. Ello porque se da una la falta de competencia en la demanda -industria y exportación- a partir de la lenta liberación de ROE a los exportadores derrumba los precios.

“El FAS teórico oficial del trigo son 175 dólares la tonelada contra 135 dólares que se ofrecen para la época de cosecha en el Mercado a Término”, compara Latuf. Además, en muchos momentos del año no hubo mercado y esto afectó los resultados de las empresas, el estado de ánimo de los productores y la posibilidad de ir cerrando operaciones a futuro o con mercadería disponible en momentos de mejores precios.

En ese marco “el productor no encuentra manera de salir de este laberinto si la política actual persiste con sus efectos nocivos”, sostienen los CREA. Indican además que fuentes oficiales, aseguran que “hay más de dos millones de toneladas de trigo de la campaña 2010/ 1011 que no serán necesarias para abastecer el consumo interno”.

Ese volumen de cereal equivale a 490 millones de dólares que podrían ingresar al país como fuente de divisas. Los recursos están “al alcance de la mano y con una decisión puntual contribuirían a paliar los problemas cambiarios, además de volcar recursos a las comunidades rurales y dar mayores ingresos a los productores, lo que aumentaría la recaudación de impuestos a las Ganancias y a los Ingresos Brutos donde la actividad está exenta”, remarca la entidad.

Los CREA aclaran también que si el saldo de la campaña anterior su hubiera exportado a comienzos de 2011 con mejores precios internacionales, el ingreso de divisas hubiese ascendido a 700 millones de dólares. Pero en el actual contexto ya se verifica una pérdida en el valor del trigo exportado en torno a los 210 millones de dólares, con una menor recaudación del Estado por retenciones de 48 millones de dólares.

A esa pérdida habría que añadirle la merma de calidad del trigo almacenado cuando su acopio no está planificado, por lo general en los silobolsa en chacra. Esa retención del cereal “complica el flujo financiero de los productores, que no pueden ubicar su mercadería en la industria o en el mercado de exportación”, aclara la entidad.

El ejemplo que dan es el de “la zona triguera IV -el sur de la provincia de Buenos Aires- es responsable del 40% de la cosecha, según años, pero tiene sólo el 24,51 % del total de molinos del país. En ese escenario los productores  tendrían que recurrir inexorablemente a la exportación, hoy inactiva”.

Similares perjuicios se advierten en el NOA con apenas 6 molinos de baja capacidad de molienda distribuidos en tres provincias (Tucumán, Salta y Santiago del Estero) que en todos los casos están “fuertemente stockeados”. “A este cuadro preocupante se agrega la irrupción la nueva cosecha, que ya está por concluir en el norte del país”, añaden.

Así las cosas, los CREA remarcan que el efecto de la intervención oficial en el mercado va más allá de la economía de los productores. “Afecta a toda la cadena comercial (contratistas de siembra y cosecha, semilleros, vendedores de agroquímicos y transportistas, entre otros) y también tiene un impacto negativo en la macroeconomía, en las rotaciones y en la sostenibilidad de la agricultura”.

La entidad se pregunta por qué desde el gobierno “se continúa con un sistema que no dio buenos resultados”. “Si hoy los productores no pueden vender el trigo o deben malvenderlo por estas restricciones comerciales, ¿cómo pueden planificar la siembra el próximo invierno en un contexto de falta de confianza?”, interroga Latuf.

La entidad sostiene que el consumo interno está “cómodamente” abastecido con la producción local. Y lamenta a la vez que se desaliente el cultivo de trigo para generar saldos exportables mayores por el efecto de la política gubernamental. ¿Es esa la agricultura que queremos para los próximos años en la Argentina?, se preguntan, dando por obvia la respuesta.

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