4 de enero de 2010 08:10 AM
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Abonos verdes y rotación de cultivos

El manejo inadecuado en las áreas agrícolas, tanto en el de los pequeños como en las fincas de los medianos y grandes productores, ha contribuido para una disminución considerable de la fertilidad de los suelos, llevando a una condición de menor productividad de los cultivos, con cada vez menos posibilidades de expresar todo su potencial genético productivo.

Las prácticas agrícolas no apropiadas a las condiciones del ambiente han provocado con los años de uso de la tierra la degradación de la materia orgánica, causando pérdidas de algunas propiedades físicas, químicas y biológicas, acelerando la erosión y disminuyendo el potencial productivo de los cultivos.

Normalmente, las áreas que son mantenidas sin cobertura (cultivo o vegetación) son las más predispuestas a los efectos desfavorables de las excesivas precipitaciones, y con esto, ciertamente las pérdidas de nutrientes por lixiviación serán bien mayores en relación a un área con cultivo.

Para aumentar y conservar la producción es necesario aumentar la fertilidad del suelo y para aumentar la fertilidad se necesita aumentar la alimentación de la microvida del suelo y mejorar la estructura del mismo. La paja, los restos de cultivos y malezas así como los abonos verdes son las fuentes más comunes para incrementar la materia orgánica del suelo y proporcionar alimentación de la microvida y consecuentemente mejorar la fertilidad del suelo.

Además, la reducción del movimiento del suelo así como la utilización de plantas de cobertura en la rotación, promovidas a través del sistema de cultivo mínimo o principalmente a través del sistema de siembra directa, favorecen la reducción en el grado de descomposición de los materiales orgánicos frescos y humus, permite la adición de material que agregue carbono orgánico al suelo, contribuyendo así para el aumento y mantenimiento de la materia orgánica en los agroecosistemas agrícolas.

Importancia y uso de los abonos verdes

Los abonos verdes/plantas de cobertura son plantas que se cultivan para promover la cobertura del suelo y para mantener o mejorar las características físicas, químicas y biológicas del mismo, inclusive hasta profundidades significativas a través de los efectos de las raíces de sus raíces. Para la implementación de la siembra directa es unos de los componentes más importantes para el éxito del sistema, más aún para las condiciones socioeconómicas de productores que no tienen oportunidades de grandes inversiones de capital y tecnologías de punta.

En general, con los abonos verdes/plantas de cobertura se persiguen varios objetivos: Proveer cobertura del suelo para la siembra directa (reduce la evaporación de agua, reduce la temperatura del suelo, aumenta la infiltración de agua en el suelo); proteger contra la erosión, reducir la infestación de malezas, adicionar biomasa al suelo (acumula materia orgánica en el suelo, adiciona y recicla nutrientes, alimenta la vida microbiana), mejorar la estructura del suelo y promover la preparación biológica del suelo, entre otras cosas.

Para lograr los mayores beneficios de las plantas de cobertura es necesario conocer todos los aspectos relacionados a ellas (familia a la que pertenece, hábito de crecimiento, ciclo, rusticidad, competencia con malezas, efectos que causa en el suelo, reciclaje de nutrientes, si fija nitrógeno

o no, producción de semillas, comportamiento frente a plagas y enfermedades, formas de manejo, etc.). También es necesario saber los objetivos perseguidos con su inclusión (aportes de nitrógeno, descompactación, aumento de carbono orgánico en el suelo, disminución de plagas y enfermedades, control de malezas, agregación del suelo, etc.), así como los aspectos relacionados al sistema productivo donde serán incluidas (clima, tipo de suelo, fertilidad del suelo, cultivos con los que se integrarán en el sistema, maquinarias y equipos con los que se cuenta, etc.).

Los efectos de las plantas de cobertura han demostrado gran potencial en la protección y recuperación de la productividad del suelo. A pesar de eso, es un constante desafío el establecimiento de esquemas de uso compatible, de las diferentes especies con los sistemas de producción específicos de cada región, y si es posible en los límites de cada propiedad, llevando en consideración los aspectos ligados al clima, suelo, infraestructura de la propiedad y condiciones socioeconómicas del agricultor.

Elección de los abonos verdes

Como criterio general, las especies de abonos verdes seleccionadas deben ser rústicas y requerir de pocos cuidados culturales. Cuando los suelos son aptos para los cultivos agrícolas tradicionales (algodón o maíz), en general los abonos verdes no deben necesitar fertilización ni aplicación de calcáreo, salvo en los casos donde se utiliza una estrategia de fertilización en sistemas, colocándose los fertilizantes en los abonos verdes y no en los cultivos comerciales. Sin embargo, cuando los suelos son muy degradados, se debe considerar la utilización de fertilizantes para lograr un buen crecimiento de los abonos verdes y así producir suficiente biomasa para iniciar la recuperación de esos suelos. Los abonos verdes podrán ser implantados en forma independiente o asociados a los cultivos.

Según MONEGAT (1.991), las características conservacionistas que deben reunir los abonos verdes y que deben ser consideradas para su selección son las siguientes: Rápido crecimiento y buena cobertura del suelo en el suelo y clima prevaleciente; producción de gran volumen de masa verde y seca de la parte aérea y radicular; y lenta descomposición de la materia seca producida.Revista El Productor

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