4 de enero de 2010 14:16 PM
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Monsanto fue elegida la empresa del año 2009

El consorcio agrícola, cuyas semillas genéticamente modificadas desataron agrias críticas por todo el mundo, fue reconocida por la revista Forbes por sus avances en bioingeniería

En su próxima edición, que llegará a los quioscos el 18 de enero, Forbes publica un artículo que ya se puede consultar en internet en el que califica a esta compañía como "la empresa del año" por sus avances en materia de bioingeniería que, según la publicación, ayudarán a alimentar a la creciente población mundial.

En ese artículo se añade que Monsanto ha sido capaz de esquivar la recesión económica y recuerda que en su último ejercicio fiscal ganó cerca de 2.100 millones de dólares y facturó 11.700 millones, lo que supone un incremento medio anual del 18% en sus ingresos durante los últimos cinco años.

La revista hace alusión a los "problemas de imagen" que sufre la empresa y asegura que "en términos económicos, la compañía es una ganadora", ya que "ha generado muchos miles de millones de dólares en valor para el mundo con sus semillas genéticamente modificadas que mantienen alejados a los insectos o hace que la cosecha sea inmune a los herbicidas".

Con un valor bursátil de 44.000 millones de dólares, Monsanto vendió en su último ejercicio fiscal, cerrado el pasado 31 de agosto, 7.300 millones de semillas, frente a los 4.000 comercializados por su inmediato competidor, DuPont.

"Pero los logros económicos no son lo mismo que la adulación pública. Durante la mayor parte del tiempo que Monsanto ha estado trabajando para alimentar mejor a la Humanidad, ha sido objeto de duras críticas", según la revista, que asegura que la empresa ha sido presentada como "el Satanás de la agricultura por atreverse a modificar los genes del maíz y la soja".

Sin embargo, Forbes asegura que "con el tiempo las protestas se han suavizado", ya que "no tenía sentido para un planeta con hambre rechazar herramientas para aumentar la productividad de los agricultores".

"Gran parte de Europa prohíbe la siembra de cultivos modificados genéticamente, al tiempo que permite la importación de alimentos derivados de ellos", recuerda la publicación, que también se hace eco de los temores que despierta el hecho de que la firma "esté cerca de mantener un monopolio en algunos mercados de semillas".

El presidente ejecutivo de la empresa, Hugh Grant, del que Forbes destaca que es evangelista, asegura en el artículo que la nueva generación de cultivos biotecnológicos irá más allá de la mera tolerancia a los herbicidas.

"Hay mayor demanda de alimentos que nunca. No hay nuevas tierras de cultivo, así que el modelo de negocio es proporcionar más rendimiento a los agricultores y que éstos se vean recompensados por ello", explica Grant.

Monsanto conseguió que el 90% de la cosecha de soja de EEUU y el 80% de la de maíz y algodón se cultiven con semillas que contienen su tecnología.

Durante este año, esa empresa subió en la Bolsa de Nueva York un 16,86%, mientras que en los cinco últimos ejercicios su avance fue del 195 por ciento.

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