18 de noviembre de 2011 13:53 PM
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La llegada de argentinos “despertó el espíritu emprendedor” de los uruguayos

El CEO del grupo Los Grobo, uno de los principales jugadores de la agricultura regional, dialogó con El Observador Agropecuario previo a la Jornada de Trigo 2011 de ADP, su socio uruguayo, en Dolores

No le gusta que le digan que es el zar de la soja, pese a que es uno de los principales productores de la oleaginosa. El martes 2 de noviembre pasado, Gustavo Grobocopatel, ingeniero agrónomo argentino, de 50 años recién estrenados, llegó a media tarde a Dolores conduciendo su camioneta gris, con chapa de Argentina, y con una de sus hermanas –y socia en el grupo Los Grobo– de copiloto. Bajó con dos aparatos que no lo abandonaron durante su estadía en Soriano: la laptop y la Canon G12. Lo que sigue es un resumen de su conversación con El Observador Agropecuario.

¿Por qué eligió asociarse con Agronegocios del Plata (ADP) y Uruguay para expandir las actividades de Los Grobo?

La compañía que formé con mis hermanas decidió iniciar hace unos 10 años un proceso de desarrollo de nuestro modelo de negocios y nuestra actividad fuera de Argentina. Entre otras causas, como una forma de diversificarse. Cuando un argentino piensa en diversificarse, en lo primero que piensa es en Uruguay. Por una cercanía cultura, por una cercanía geográfica. Y a veces uno quiere, pero a veces no puede, ¿no? Básicamente nuestro modelo de negocios requiere un socio local, como nos ocurre también en Brasil. Se dio la casualidad de conocerlo a Marcos (Guigou), que era un agricultor realmente muy innovador, muy emprendedor y muy abierto a cosas nuevas, como usted sabe. Cosas difíciles de encontrar en un uruguayo… vamos a pasarles la factura (risas). Lo digo con cariño: si hay un lugar en el mundo en el que me gustaría vivir es Uruguay. Como dijo una vez (el presidente José) Mujica: “Quiero que a Uruguay se vengan a vivir”. Y tiene razón. Yo creo en eso.

¿Qué otras virtudes encontró en su socio uruguayo?

Marcos era una persona que entendía la dinámica de la globalización y de la tecnología. Empezamos a conocernos. Conoció en Argentina algunos temas más que de tecnología del campo, donde ya estaba muy avanzado, de organización, de procesos, de software, de estrategia. Así decidimos hacer de forma sumamente espontánea, libre y abierta, hacer una sociedad para encarar juntos el desafío del desarrollo agrícola de Uruguay.

Estamos hablando de comienzos de la década de 2000.

Cuando se sembraban 30 mil hectáreas de soja. (En las dos últimas zafras la superficie osciló entre 900 mil y un millón de hectáreas de la oleaginosa). Y recuerdo, no voy a decir el nombre, un amigo de una de las grandes compañías traders globales, que tenía negocios muy importantes en Argentina y no los poseía en Uruguay, me dijo: “El problema es ir a Uruguay. Ahí no pasa nada y nunca pasará nada”. Esas compañías también están instalándose fuerte hoy en Uruguay. Creo que fuimos un poco pioneros también en eso. Por supuesto que no fuimos solos porque junto con nosotros desembarcó mucha gente y detrás de nosotros muchos otros. Con la llegada de los argentinos se despertó el espíritu emprendedor de los buenos agricultores uruguayos, que hay muchos. Se creó el concepto del proveedor de servicios, que antes era una categoría menor; ser propietarios era la categoría mayor y ser proveedor de servicios era una categoría menor. Y se invirtió en ello. Hoy hay buenos proveedores de servicios, que son competitivos y es un orgullo, y hay gente que ha desarrollado ahorros y se capitalizó con ese trabajo. Básicamente, lo que hubo en estos casi 10 años fue un cambio en la mirada del uruguayo. Antes, un joven uruguayo del interior se quería ir para Montevideo, y de Montevideo hacia el exterior. Hoy, un joven que estudia agronomía, derecho o contabilidad está mirando al interior del país. Está mirando a Dolores, a Mercedes, a Paysandú, a Tacuarembó, a Nueva Palmira. Es decir: hay dentro del país oportunidades de desarrollo, de trabajo, de creatividad que antes no había. Y se mira el afuera pensando qué puedo yo ofrecer y recibir del exterior, pero no para emigrar. Es el gran cambio que trajo esta revolución en Uruguay.

¿Es posible que los argentinos decidan irse de Uruguay en algún momento o llegaron para quedarse?

Hay mucha movilidad. En este sistema de producción hay mucha competencia y las rentabilidades a veces son buenas y a veces son malas. Hay mucho riesgo. La agricultura en Uruguay es muy riesgosa. No estamos exentos de que alguien venga y después se vaya. Lo importante es que quede esa capacidad instalada, no en términos de fierros (de maquinaria) sino de talentos. A mí me parece que en Uruguay habrá muchos uruguayos que tomarán el lugar de los argentinos. Es probable. Y habrá nuevos argentinos. No sé. Viejos que se irán y nuevos que vendrán. Me parece que esa dinámica se mantendrá por muchos años. Nosotros no vinimos a Uruguay por motivos políticos. Llegamos en 2002 por un tema estratégico. Nosotros no fuimos impulsados para salir del esquema impositivo argentino y demás, sino para regionalizarnos y globalizarnos. Es obvio que el sistema político y económico incentiva y acelera determinados procesos.

ADP parece ser algo más que la soja y el trigo que produce. ¿Cómo definiría la empresa?

ADP es una empresa de servicios. La agricultura nueva es una agricultura conocimiento intensiva. Como hay muchos conocimientos que no pueden caber en una persona o el productor no puede contener todos esos conocimientos, tiene que tercerizar en especialistas que le provean esos conocimientos. De ahí surge la agricultura de servicios, como ocurrió en la industria. Ese proceso industrial o de losservicios se está dando en la agricultura. Nosotros lo estamos adaptando y utilizando en la agricultura. ADP es una empresa que coordina esas relaciones entre los productores, los proveedores, el capital, la tecnología, la innovación y la creatividad para que el proceso sea más competitivo y más sustentable. Competitivo en el tiempo, inclusivo y, por ende, preservando los recursos naturales. Porque si uno no preserva los recursos naturales, no puede durar mucho tiempo dentro del negocio. Además, ADP es una antena al mundo porque facilita la incorporación y difusión de tecnología y de capital.

¿Qué opinión le merece la iniciativa de los planes de uso y manejo de los suelos que lanzó el Ministerio de Ganadería?

Es una iniciativa fundamental y muy  buena. Uruguay tiene una complejidad enorme para hacer agricultura. Siempre digo que hay que ser macho para hacer agricultura en Uruguay (risas). Tiene suelos someros, con piedra, con tosca, con erosión actual y potencial, arcillosos, arenosos, y muchas de estas cosas conviven en el mismo espacio físico. Hay que saber mucho y tener mucho cuidado para hacer agricultura. El que puede hacerla bien en Uruguay es como el master. Después se va a cualquier lugar del mundo y es una pavada hacer agricultura. Eso obliga al que el Estado ponga reglas de juego para que el uso sea racional. No hablo de cosas extrañas, pero la siembra directa debería ser obligatoria, así como la agricultura por ambientes que estamos desarrollando debería ser un tema muy importante. El tema de la fertilización y la rotación de cultivos con gramíneas, los cultivos de cobertura, el riego, el control integrado de plagas y enfermedades. En definitiva, un paquete tecnológico que está disponible y para el que hace falta invertir en talentos, en conocimiento, en sistematización, y también en infraestructura. Así que lo poco que he visto de la iniciativa oficial me parece lógica y racional, y agrega valor. No es una iniciativa burocrática que impida o que complique. Es algo que ayuda y orienta.

Cuando usted ve un lote de trigo hermoso, ¿en qué piensa?

(Se ríe). Cuando veo un lote de trigo hermoso pienso en varias cosas. Pienso en lo que está detrás, que hizo que se lograra ese lote de trigo hermoso; pienso en la gente, en los ingenieros que lo hicieron, en la tecnología, en la maquinaria. Pienso en la historia de ese suelo, de esa tierra, de ese potrero. Pienso en la harina, en la pasta, en los fideos. Pienso en el pan y la medialuna.

Entonces hay mucho para hacer todavía…

Felizmente, sí. Esa es la gran diferencia que hay hoy en Latinoamérica o los países emergentes en relación a Europa.

La crisis, el capitalismo y el Mercosur.

“Estamos en un escenario complejo –el agronegocio–, donde todo el mundo quiere estar y todo el mundo ofrece soluciones”, dijo.

¿Cómo ve la crisis internacional? Estados Unidos que no termina de acomodarse y la Unión Europea a las puertas de una recesión.

Para mí se trata de una turbulencia propia de correcciones que tiene que hacer el sistema capitalista en el mundo. No para dejar el capitalismo, sino para ir hacia un capitalismo más fuerte, más social, más inclusivo. Ahora vivimos turbulencias propias de los ajustes y estos llegan porque hubo problemas por falta de reglas de juego, por falta de límites. Y eso es usual porque por lo general el sector privado va más rápido que el Estado. Falta un Estado de calidad y dinámico. Eso es lo que ocurrió en el mundo. ¿Cómo vamos a salir? El tema es cuál es el piso, porque si ocurren todas las semanas cosas como lo que pasó en Grecia con el referéndum, es posible que el piso sea cada vez más bajo. Hay un destino de salida. No veo un destino sin Unión Europea y sin euro porque la regionalización es una mega tendencia propia de la globalización. Yo creo que en el Mercosur vamos a tener en algún momento una agenda de convergencia macroeconómica e inclusive discutir si tiene que haber o no una moneda única. El mundo va de un Estado nación a una regionalización.

“No veo problemas en mercado de granos”

¿Cuál es la ventaja que tiene Uruguay como productor de alimentos?

Para empezar, Uruguay tiene que percibirse como parte de una región. No puede percibirse compitiendo con Argentina o con Brasil. Cuando Uruguay habla de mercado interno no puede pensar en el mercado uruguayo sino en el Mercosur. Tiene que pensar en 250 millones de habitantes. Y Uruguay tiene una serie de particularidades que surgen básicamente del talento de su gente y el contexto institucional. Que es tradicional de respeto por las personas y las leyes. Ese es un combo particular. Argentina tiene talento, pero no tiene institucionalidad o es más lábil. Brasil tiene un poco más de institucionalidad, pero tiene déficit de talentos. Por eso ADP está haciendo una apuesta muy importante a la agricultura por ambientes, que es talento intensiva; a todo lo que es tecnología de la información, uso de electrónica, tecnología satelital. Hoy quizá el centro del grupo Los Grobo más intensivo en este tipo de desarrollos es ADP. Es Uruguay. Este país no podrá ser competitivo produciendo commodities de gran escala, es decir, harina y aceite, pero puede serlo produciendo jugo de soja o de uva. O productos con algún tipo de marca como el Uruguay Natural.

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