18 de noviembre de 2011 14:56 PM
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El campo habla . . .

... que la semana fue más que movida, con actividad presidencial en el interior y nuevos anuncios, festejos adelantados de fin de año que ya comenzaron (como el ...

… que la semana fue más que movida, con actividad presidencial en el interior y nuevos anuncios, festejos adelantados de fin de año que ya comenzaron (como el del Centro de Consignatarios de Frutos del País, con su titular «Cuqui» Monasterio a la cabeza, en su remozada y ampliada sede del Microcentro), también hubo más restricciones del controvertido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que recuperó el alto perfil; continuidad de las medidas de fuerza de los rurales de UATRE (porque no les homologan el 35 por ciento de aumento de salarios acordado con las entidades del campo); la conmoción que generó Hermes Binner en Santa Fe con su propuesta de gravar también con Ingresos Brutos las exportaciones de granos (lo que, obviamente, se trasladaría hacia atrás hasta los productores), y hasta varios centenares de argentinos en el exterior, la mayoría visitando la mayor muestra de maquinaria agrícola del mundo, Agritechnica, en Hannover, Alemania. Mientras, localmente, se sigue esperando la liberación del mercado de granos para poder sacar los remanentes del ciclo anterior (de maíz y trigo), que van saliendo con «cuentagotas», y los productores recalculan sus gastos, inversiones y futuros ingresos en función de los cambios que está registrando el dólar. Naturalmente, con semejante dispersión los comentarios fueron variados. Por caso, los que estaban en Europa se sorprendieron con declaraciones del ministro Julián Domínguez respecto de la «importancia» de ese sector para «la agregación de valor». El caso es que ni él, ni otros de su rango, se aparecieron por la imponente muestra, pero en el caso de Agricultura peor aún porque ni el logo del ministerio acompañaba al de la presidencia y el de su par, Débora Giorgi, del Ministerio de Industria, en el stand oficial donde 30 empresas argentinas se amontonaban en un pequeño espacio distribuido con bastante poca gracia, sobre todo al lado de lo que mostraba la mayoría de los vecinos. Más aún sorprendía el esfuerzo «en soledad» de los hombres de empresa, justo en un momento en el que, entre otras contradicciones, crecen las restricciones a la importación de insumos y bienes intermedios para poder completar la fabricación en la Argentina. Esto, y el cierre de las importaciones de máquinas e implementos, es lo que justifica la caída global en la venta (en volumen) de maquinaria agrícola que reconoce el propio INDEC. También, para algunos, lo que determina la suba en los precios de los equipos locales y la demora en la entrega que en muchos casos ya llega a febrero del año próximo.

… que también surgen problemas adicionales, pues tampoco entran repuestos de lo que está en funcionamiento y que, en más de un caso, comienza a quedar varado en los galpones a la espera de que algún día lleguen finalmente las piezas para arreglarlos. A este problema ahora se sumaría el de la prohibición para el ingreso de agroquímicos y fertilizantes en pleno ciclo evolutivo de los granos gruesos. El absurdo es que con esto el mismo Gobierno pone en riesgo los estratégicos ingresos de divisas que requiere cada día más, pues el déficit de estos insumos estratégicos puede afectar los rindes, sobre todo, de maíz y soja, más aún en un ciclo hasta ahora húmedo, que favorece la aparición de malezas, plagas y enfermedades. Pero casi más grave aún es que el abrupto anuncio de la semana pasada ya causó efecto en el exterior, y no son pocos los que decidieron «frenar» los créditos a empresas argentinas ante la prevención de que se puedan llegar a incumplir los contratos. De tal forma, al corte de los créditos comerciales internos ahora se agregarían, además, algunos del exterior al romperse el intercambio.

· que, entre los consignatarios, mientras algunos rodeaban al titular del Mercado de Liniers, Roberto Arancedo, por el encumbramiento de su primo como sucesor de monseñor Bergoglio, otros comentaban la rapidez con que Paraguay está recuperando sus mercados tras el llamativo brote de aftosa en el norte del país. Varios de los que estaban allí, muy relacionados con el país guaraní, comentaban las fuertes sospechas de muchos empresarios sobre el caso, sugestivamente muy parecido al de la Argentina en enero de 2006, que aún no se ha explicado oficialmente, pero que todo el mercado supuso una maniobra tendiente a bajar el precio interno de la hacienda, en el caso local, apuntando a los precios de los consumidores, mientras que en Paraguay estaría preocupando mucho la situación de varios frigoríficos y tratar de mantener el poder de compra del sector. Otros, mientras tanto, comentaban (no sin sana envidia) el pronóstico de que a partir del año que viene Brasil pasará a ser también el primer productor mundial de soja. ¡Otra más y van…! Allí también se escucharon muchos comentarios sobre la sentencia a los camioneros de Azul, después de más de un año de las amenazas a los productores, y que sienta un leading case frente a ciertas actitudes hostiles gremiales. Pero el tema que tal vez más convocó fue el de los 31 proyectos de ley que intenta abordar la Comisión de Agricultura de Diputados antes de que termine el año. El caso es que en el período de ordinarias, hasta ahora, apenas hubo algo más de media docena de reuniones en nueve meses. El temor es que, como otras veces, maratónicamente aparezcan luego proyectos aprobados por la comisión que, en realidad, nunca fueron tratados.

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