18 de noviembre de 2011 16:35 PM
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La primavera apuró el paso del trigo

Las altas temperaturas de septiembre aceleraron el ciclo. Habrá rendimientos menores que los del año pasado.

A pocos días del inicio de la cosecha de trigo en la zona central de la provincia, el cultivo busca terminar un ciclo aceptable. Le podría haber ido mejor, de no ser por las altas temperaturas que durante septiembre y octubre le pegaron muy fuerte; cuando las reservas de humedad estaban en su peor momento. El golpe de calor fuera de época fue suficiente para que el cultivo sacrificara altura y rendimiento. Fue diferente a la campaña pasada cuando, además de haber comenzado con una situación más homogénea en cuanto a la disponibilidad de agua en los perfiles, durante todo el período de llenado de grano las condiciones de temperatura y humedad fueron favorables para su desarrollo.

Productores y técnicos coinciden con este diagnóstico. Lo expresaron durante una jornada sobre evaluación de cultivares de trigo, organizada por el Inta Oncativo con la colaboración del área de agronomía del Inta Manfredi. La visita a campo contó con dos estaciones, la primera en el módulo de riego de la experimental en Manfredi, y la segunda en un campo en Oliva, con franjas demostrativas en secano.

“Arrancamos el ciclo del trigo con agua despareja según las zonas. Desde el punto de vista de la temperatura fue un invierno fresco, lo que le hizo bien al cultivo porque demandó menos humedad. El problema comenzó en septiembre cuando no había comenzado aún a llover y se registraron picos de temperaturas importantes por encima de la media. Eso apuró su ciclo. En los lugares donde había reservas de agua lo sobrellevó, pero donde no tuvo disponibilidad sacrificó la expresión de altura y, por lo tanto, de rendimiento”, resumió ante La Voz del Campo Jorge Fraschina, técnico del Inta Marcos Juárez, especialista en mejoramiento genético de trigo. El técnico, perteneciente de la red nacional de ensayos del cereal, fue el encargado de caracterizar y describir cada una de las 30 variedades bajo riego sembradas en Manfredi y los 11 materiales en secano implantados en Oliva.

 

Llegó el agua. Luego de las altas temperaturas de septiembre, aparecieron las lluvias y las condiciones parecieron encaminarse. Sin embargo, el golpe de calor va a recortar los rendimientos.

“Cuando tenemos más de tres días de alta temperatura se apura el llenado de grano y eso sacrifica el rendimiento”, sostuvo Fraschina. Los más afectados son los trigos de ciclo más largo, ya que los cortos suelen administrar mejor los recursos.

En el módulo bajo riego de Manfredi, el agua complementaria parece haber atemperado las altas temperaturas que soportó el cultivo. A 10 días del comienzo de la cosecha, la variedad Biointa 2005, sembrada sobre rastrojo de maíz, se exhibe con buenas condiciones. Sin embargo, para Eduardo Martellotto, coordinador del módulo de la experimental, los rendimientos van a ser inferiores a los del año pasado, cuando los volúmenes fueron los más altos en los 15 años del ensayo.

“La primavera no fue tan templada como la del año pasado y eso es clave para que se llene mejor el grano. El año pasado, a fines de noviembre no podíamos entrar a trillar. No obstante, las últimas lluvia han recuperado algo la situación”, explicó el técnico. Las precipitaciones entre octubre y noviembre dejaron en el lote casi 200 milímetros.

“En octubre cayeron 131 milímetros, cuando el promedio histórico es de 70 y en lo que va de noviembre ya cayeron 71”, precisó Aquiles Salinas, otro de los encargados del módulo bajo riego. En este escenario, el 26 de septiembre fue la última vez que se utilizó el equipo de riego. Hasta ese momento, el trigo sembrado el 1° de junio había recibido 170 milímetros de agua complementaria. El cultivo comenzó su evolución en un perfil que almacenaba entre 120 y 150 milímetros hasta los dos metros de profundidad, 40 por ciento de agua útil. Muy por debajo de otros años, cuando el indicador llegó a 70 por ciento.

Nutrientes asegurados. La fertilización del lote, donde también hay cultivo en secano, comenzó con un aporte general de fósforo al voleo de 80 kilos por hectáreas de Súper fosfato triple (SPT). El trigo sobre el barbecho de maíz se fertilizó además con 200 litros por hectárea de Solmix, tanto en riego como para secano, con la intención de asegurar un rendimiento de entre 25 y 27 quintales por hectárea. Luego, el cultivo bajo riego recibió la aplicación adicional de 300 litros por hectárea de Solmix, que representan aproximadamente unos 160 kilos por hectárea de nitrógeno. La apuesta es obtener un rendimiento de entre 5.000 y 5.500 kilos por hectárea.

Por su parte, el trigo sobre soja primero se fertilizó con 200 litros de Solmix, (tanto en riego como en secano) y después se aplicaron 240 litros del mismo producto al cultivo bajo riego, para completar aproximadamente unos 140 kilos por hectárea de nitrógeno. La cosecha será la que aporte los números definitivos.

Baja estatura

En Oliva. Sobre la autopista a Villa María y próximas a la localidad de Oliva, 11 variedades de trigo buscan cerrar el ciclo en secano. Son parte del ensayo en distintas zonas que lleva adelante el Inta Oncativo, desde hace varios años. Al igual que los trigos de la región, los implantados en el ensayo no lograron escapar a las altas temperaturas de septiembre. Su apariencia, de baja estatura, demuestra que las condiciones de excesivo calor apuraron su evolución. “Por ser la primera semana de noviembre, el trigo debería estar más atrasado”, explicó Jorge Fraschina, de la red de ensayos de trigo del Inta Marcos Juárez, durante la recorrida por los materiales.

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