18 de noviembre de 2011 15:04 PM
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Labracero sumó hectáreas a la agricultura certificada

El establecimiento incorporó al sistema dos campos en Santiago

La empresa agropecuaria Labracero SRL certificó dos establecimientos en Santiago del Estero con Agricultura Certificada.

“Labracero” (por Labranza Cero), formalizada en 1993, pionera en siembra directa en su zona, apostó a la Agricultura Certificada (AC) como instrumento para profesionalizar los procesos y las decisiones, así como para hacer un uso eficiente y sustentable de los recursos disponibles.

Tras casi un año de mucho empeño y trabajo conjunto, con la ayuda de su asesor, Fabián Fernández Ghia (SPC Consultores), de Laureano Torres Posse (asistente administrador del establecimiento); de Caldenes, empresa con trayectoria en AC que amablemente los recibió en su establecimiento, y gracias al apoyo de toda una familia, Labracero logró el objetivo de certificación.

 

Creada por Aapresid, la Agricultura Certificada es un sistema de gestión de calidad de los procesos productivos en un sistema de siembra directa. Fue diseñado para mejorar la gestión empresarial y optimizar la eficiencia en el uso de los recursos. El resultado es mayor productividad, en el marco de un sistema ambiental y energéticamente sustentable.

Proceso. El Suri y La Cautiva, dos establecimientos de la firma, atravesaron la exitosa auditoría entre el pasado 20 y 21 de octubre. Ambos campos, de 920 y 480 hectáreas, respectivamente, son propios y enteramente agrícolas. Allí desarrollan cultivos de trigo, soja, maíz, poroto y garbanzo para la exportación. Ubicados en la localidad de Isca Yacu, en Santiago del Estero, los establecimientos se encuentran alejados de la zona núcleo, en un lugar donde el manejo eficiente de los recursos tiene un impacto determinante sobre la productividad y los costos a afrontar. “Es una herramienta de gestión fundamental para optimizar la organización interna, así como para mantener y mejorar la sustentabilidad productiva y económica de la empresa”, enfatiza Julio Torrego, titular de Labracero SRL y de Yerba Buena, en Tucumán.

El productor sostuvo que durante la auditoría de AC se hicieron recorridas a campo y se verificó la documentación interna. Durante todo el proceso, Gustavo Montero, auditor de SGS, les aportó su visión, conteniendo valiosas enseñanzas. “Es importante saber que hay esfuerzos que cuestan, pero que valen la pena, y que ahora, mantener lo alcanzado es más fácil, simplemente porque ya se lo logró, sólo resta convertirlo en hábito”, expresó el auditor Gustavo Montero.

En este sentido, es importante concebir a las auditorias no como un proceso de control, estricto y formal, sino más bien como una oportunidad de mejorar, aprovechando al máximo la visión objetiva del auditor, respaldada por la experiencia en agricultura certificada. El auditor no se comporta únicamente como un evaluador, sino como un observador externo, capaz de aportar una mirada sistémica y de aconsejar desde su experiencia.

Con el caso de Labracero, se suman evidencias acerca de la versatilidad de este Sistema de Gestión de Calidad, factible de ser implementado por cualquier productor, independientemente de su tamaño o ubicación.

“Hoy alcanzamos las 22.400 hectáreas con el sello de AC, además de los más de 100 establecimientos que están en el proceso de implementación, sumando más de 100 mil hectáreas”, releva su Gerente de Programa, Juliana Albertengo.

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