20 de noviembre de 2011 22:14 PM
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Por las lluvias hay que intensificar los controles contra peronóspora

Las precipitaciones caídas esta semana han generado condiciones para el ataque del hongo que afecta a la vid. Hay que evitar la pérdida de producción ya que los vinos de uvas de plantas enfermas son de poca calidad enológica.

La razón por la cual el cultivo de la vid “vinífera” o “vid europea” ha sido tradicional en el Oeste de Argentina es debido a su clima seco, es decir con bajas precipitaciones que evitan la proliferación de hongos. Las vides “americanas” o sus híbridos sí son resistentes al clima húmedos, tal es el caso de la tradicional “uva chinche” y otras cultivadas desde la época colonial en Córdoba, el Litoral y en Buenos Aires, vides de poca calidad enológica y valor comercial, no permitidas por la legislación nacional.

Lo cierto es que cuando llueve más de 10 milímetros, las mañanas son frescas y el brote ha superado los 10 centímetros de largo, ya están dadas las condiciones para que el hongo, causante de la enfermedad llamada “peronóspora”, comience sus infecciones que pueden ser sobre las flores, racimos cuajados, hojas y sarmientos dependiendo de la etapa de crecimiento en que se encuentre el cultivo.

La lluvia caída esta semana ha superado lejos los 30 milímetros no sólo en San Juan, sino además en Mendoza, donde hay lugares en que llegó a los 40 milímetros. Por esta razón, hay alerta sanitario y los productores deben continuar con los tratamientos preventivos y no descuidarse, ya que desde hace tres años consecutivos esta enfermedad ha “devorado” viñedos y parrales dejando algunos sin producción y a otros con los racimos colgando de las platas totalmente sin hojas. Esto parece reiterativo, pero de acuerdo a estudios y microvinificaciones realizadas este año, los vinos obtenidos de estas uvas de plantas afectadas fueron muy pobres en cantidad de azúcar y baja calidad enológica, con colores, sabores y aromas muy desagradables que incluso ni un corte con otros vinos lo disimula.

También hoy se sabe que aplicar fungicidas tradicionales a base de cobre no llega en el peor de los casos a un costo en uva de los 800 kilos por hectárea. Por ello es que hay que proteger la producción. Se debe tener también un gran cuidado en elegir la dosis y el producto, pero también el equipo y la correcta aplicación juegan un papel importante en la eficiencia de aplicación. Se ve a menudo fincas que han realizado los tratamientos en tiempo, pero los ataques aparecieron lo mismo. Aquí la forma de preparar el producto, la capacitación de los operarios, y las máquinas con boquillas de pulverización apropiadas jugaron una mala pasada gastando el dinero.

Cabe recordar que las condiciones necesarias para que se produzca la contaminación primaria son: oósporas maduras, temperaturas superiores a los 12ºC y lluvias superiores a los 10 milímetros durante 6 a 8 horas nocturnas, dicha infección primaria, ya ha se producido.

Las condiciones para que se produzca la contaminación secundaria son: presencia de conidios y agua, en estado líquido sobre las hojas, por un tiempo superior a las 2 horas nocturnas.

El tiempo entre el inicio de un ciclo y el final del mismo está ligado a la humedad relativa (superior a 75 %) y la temperatura (entre 12 y 28 ºC, siendo la óptima de 20 a 25ºC).

En el caso de producirse temperaturas superiores a 35ºC el ataque se detiene, pero el hongo no muere, sino que permanece dentro de la hoja, esperando que se presenten nuevas condiciones favorables a su desarrollo.

La importancia del ataque, en esta época, se debe a la pérdida de hojas y posterior rebrote, lo que afecta la producción de azúcares ocasionando una incorrecta madurez del fruto y disminución de las sustancias de reserva, causando una mala formación de yemas y deficiente brotación del año próximo. Es por eso que INTA recomienda efectuar los tratamientos para su control y aprovechar dicha aplicación para prevenir ataques de oidio. Además se aconseja efectuar labores culturales (eliminación de malezas, brotes de la cruz, etc.), que favorezcan la ventilación y disminuyan la humedad relativa ambiente.

Síntomas

Hojas: se presenta bajo la forma de “manchas de aceite” que no superan los 4-8 mm de ancho, en la parte superior, correspondiendo con una pelusa blanca en la cara inferior a lo largo de las nervaduras y fácilmente visibles en las hojas jóvenes. Al final estas manchas adquieren forma de mosaico. Los ataques intensos provocan la desecación parcial o total, pudiendo producir una desfoliación que incide en la cantidad y calidad de la cosecha, como en el buen agostamiento de los sarmientos y hasta influye en la brotación del próximo período vegetativo.

Racimos: Si la infección se produce durante el período de floración, las flores se marchitan, ennegrecen y caen. El raquis se curva en forma de S y se oscurece; si el tiempo es húmedo se cubre de una pelusa blanquecina, sucediendo lo mismo con los granos recién cuajados.

Cuando el grano supera el tamaño de un garbanzo, generalmente no aparece la pelusa blanca, tomando un color castaño, se arrugan y finalmente se desecan y caen.

Existen otros hongos que producen síntomas parecidos que pueden llevar a confusiones. Uno de ellos es el oidium que recubre los órganos atacados con una pelusa blanquecina que se elimina al pasar un dedo, lo cual no sucede en el caso de peronóspora.

Otro es la botritis que forma una pelusa grisácea en los granos y ataca el raquis provocando su ablandamiento y una coloración oscura. En el caso de la peronóspora el raquis queda duro.

Tratamientos preventivos

La Agencia de Extensión Rural Caucete ha elaborado un resumen técnico indicando qué producto específico se puede y/o conviene utilizar en plena temporada, según período de carencia y asimismo la dosis por ingrediente activo del insumo.

Franco Horacio Pugliese y Rodrigo Espíndola dijeron que se recomienda a los productores de uva destinada a vinificación y mosto, ante la presencia de enfermedades fúngicas, tener especial cuidado en los momentos de aplicación de los productos fitosanitarios, respetar los períodos de carencia y dosis recomendadas para cada principio activo. Recomiendan aprovechar dicha aplicación para prevenir ataques de oidio. Además se aconseja disminuir los riegos y efectuar labores culturales (eliminación de: malezas, brotes de la cruz, etc.), que favorezcan la ventilación y disminuyan la humedad relativa ambiente.

Con productos de contacto en base a cobre, de síntesis o la mezcla de ambos.

Las aplicaciones deben efectuarse, antes o inmediatamente que se produzcan las lluvias, para impedir la germinación de las oósporas. Repitiendo cada 12-15 días los tratamientos siempre y cuando persistan las condiciones favorables para el desarrollo del hongo o después de una lluvia intensa superior a 20mm, que produce el lavado del producto.

Tratamientos curativos

Con productos sistémicos en base a fosetil aluminio, metalaxil u ofurace mezclados con otros productos de síntesis.

Pueden realizarse antes de las lluvias, como preventivo, o en un plazo de 2 a 6 días después de ocurridas.

Además, al ser absorbidos rápidamente no es necesario repetirlos luego de una lluvia intensa al no sufrir el lavado. La persistencia de estos productos es de 12 a 13 días.

Para evitar la aparición de cepas resistentes no debe abusarse del uso de los productos sistémicos. Es recomendable intercambiarlos con productos de contacto.

Damos listado de productos según legislación argentina y entre paréntesis los tiempos de carencia en días.

*Fungicidas de contacto y preventivos: Caldo Bordelés (14); Oxicloruro de cobre (14); Captan (25); Folpet (20); Hidróxido de cobre (Sin TC); Mancozeb (21); Maneb + sulfato de Zn (21); Propineb (7);Zineb (10) y Ziram (7).

*Fungicidas sistémicos y de contacto: Benalaxil + mancozeb (21); Benalaxil + oxiclururo de cobre (14); Fosetil aluminio + folpet (40); Metalaxil + mancozeb (7)

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