5 de enero de 2010 07:02 AM
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Pasividad ante la amenaza de la Mancha negra y el Greening

El alto número de rechazos, los informes científicos de la AESA o del IVIA confirman el grave peligro de que puedan asentarse. Otra destructiva plaga, la Cryptophlebia, ni siquiera es vigilada.

El alto número de rechazos, los informes científicos de la AESA o del IVIA confirman el grave peligro de que puedan asentarse. Otra destructiva plaga, la Cryptophlebia, ni siquiera es vigilada. AVA-ASAJA lamenta la pasividad tanto de la Comi­sión Europea (CE) como del propio Gobierno español ante la amenaza de que la Man­cha ne­­­gra’ o el ‘Greening’, dos de las más peligrosas enfermedades del mundo, puedan asen­tar­se en la ci­­­­tri­cul­tu­ra española. La organización agraria se pronuncia así tras co­no­cer los preo­­­cu­pantes datos registrados en la UE sobre rechazos fitosanitarios de partidas de cí­tricos im­portados, que en 2009 sumaron más de 94 intercepciones, 71 de ellas a causa del primer patógeno citado. Sobre la segunda enfermedad, pese a poner contra las cuerdas a casi toda América incluidas zonas pro­ductoras de vanguardia como las de California o Flo­ri­da y pese a haberse detectado ya en las Canarias el insecto vector que la transmite, aún no se dis­po­ne de protocolo de actuación en caso de que la bacteria llegase al Me­­­diterrá­neo.

“Desde ha­­ce años que denunciamos que se está jugando con fuego. En ene­ro fueron los cien­tí­fi­­cos de la AESA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) los que nos dieron la ra­zón y confirmaron que la ame­naza era cierta, que los controles fallan y que la Mancha ne­gra se puede aclimatar perfectamente a nuestras tierras y aho­ra es la propia estadística eu­ro­pea la que también obliga a tomar medidas, pero aquí nadie se da por alu­dido”, advierte el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Agua­do, quien alerta de que si el citado hongo o la bac­­teria (del Greening) se asentasen “nuestra citricultura desaparecería en sólo unos años”. Así lo atestigua de hecho un informe sobre el Huanglongbing (HLB, la otra de­no­mi­na­ción del Greening) elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Agra­rias (IVIA), que con­firma que la introducción de esta bacteria provocaría “daños incal­cu­la­bles”. El citado art­ículo, ade­más, advierte del riesgo potencial de que la enfermedad extendida ya por África, Asia, Ocea­nía y América pueda instalarse en el Mediterráneo a través de Turquía, potencia citrí­co­­la vecina de Irán, país donde está confirmada la existencia tanto de la bacteria como del vector que la transmite.

Por otra parte, los datos oficiales sobre rechazos proporcionados recientemente a un representante de esta organi­za­­ción agraria por la Dirección General de Agricultura de la CE debieran encender las alar­mas por va­rios motivos. En primera instancia porque, con tratarse un número alto de in­ter­cep­­cio­­­nes portuarias, no refleja el alcance real del peligro fitosanitario que suponen estas im­­porta­cio­nes. Como es bien sabido, el celo y la cualificación profesional al­can­za­da por los ins­pec­tores que revisan la mercancía en los puertos es­pañoles está a años luz del de sus ho­mó­logos en el resto de Europa. Prueba de ello es el hecho de que Es­pa­ña, pese a no importar la mayo­ría de los cítricos que llegan al viejo continente, acumule más de la mi­tad de los rechazos de par­tidas registrados este año en toda la UE. El grado de exigencia fitosanitaria en otros puertos europeos es mu­cho menor por ra­zones evidentes, entre otras, porque se tratan de países sin una pro­duc­cción ame­nazada y que, además, en­cuentran en el su­mi­nis­tro citrícola de paí­ses terceros una fuente alter­na­tiva y más barata que la española. Sin embargo, mu­chas de esas naranjas, man­darinas o limones que entran por el Norte de Eu­ro­pa pese a estar infectadas por pa­tógenos no detectados suelen re­calar en nuestras tierras, con lo que el contagio a las zonas pro­duc­to­ras es más que pro­ba­ble.

Muestra de tal falta de sensibilidad es el hecho de que la CE aún no haya accedido a la declaración como enfermedad de cuarentena de otra peligrosa plaga, la Cryptophlebia leu­cotreta, un gusano que destroza el fruto por dentro y que este año –como en años an­teriores- ha vuelto a ser detectado en España hasta en 25 partidas, fundamentalmente pro­ce­­dentes de Sudáfrica.

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