22 de noviembre de 2011 10:52 AM
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Análisis de rentabilidad en los agronegocios

MEXICO : Por paradójico que parezca, el hecho de que en un negocio los ingresos superen a los egresos no es garantía de que sea rentable. Sin embargo, para muchos productores, sobre todo primarios, es suficiente esta fórmula de utilidades para quedar satisfechos.

Así, un aspecto fundamental a considerar en el análisis de rentabilidad es que en todo negocio para generar productos y/o servicios es necesario invertir antes que nada.

Por un lado, en activos fijos tales como terreno, maquinaria, equipo, construcciones, etcétera y, por otro lado, en capital de trabajo (recursos en efectivo para soportar el ciclo de operación).

Dichas inversiones tienen un costo de capital, dependiendo de la fuente de financiamiento que se haya utilizado.

Por ejemplo, si la adquisición fue con crédito, el costo es la tasa de interés que se paga por el mismo.

En cambio, si es con recursos propios, se debe considerar como costo a la tasa de ganancia a la que se renuncia para realizar las inversiones en activos productivos. Es decir, lo que los economistas llaman el costo de oportunidad.

Así, es claro que quien realiza una inversión lo hace con la expectativa de recuperar ésta y además obtener utilidades iguales o mayores a las de su costo de capital.

Por ello, es muy importante conocer este concepto y calcular su valor en cada caso.

Para quien ya es propietario de terrenos agrícolas, ganaderos o forestales, normalmente no está a discusión el costo de oportunidad de esa inversión, pues representa un patrimonio, pero es muy común y válido considerar como costo de capital el valor de la renta.

Sin embargo, hay que tener cuidado de no confundir con costo de producción o de operación, como sería en el caso de quien no es propietario del terreno y tiene que cubrir efectivamente el costo por renta de tierra.

Otro concepto indispensable de incluir en el análisis es la depreciación de activos fijos, pues aunque no es un egreso en términos de flujo de efectivo, funciona como un mecanismo para recuperar lo invertido. De no hacerlo así, se presenta el fenómeno que se conoce como descapitalización (pérdida de capital de la empresa).

En el caso anterior, es frecuente observar que el productor, llegado el momento, no cuenta con recursos para remplazar su tractor, el pozo de agua y equipo de riego, la bodega o cualquier activo fijo, pues se los “comió” a manera de utilidades que en realidad no lo eran.

Así, es claro que en el campo es muy importante hacer bien las cuentas.

J. Antonio Manríquez Núñez

*J. Antonio Manríquez Núñez es especialista de la Subdirección de Consultoría en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA

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