22 de noviembre de 2011 14:13 PM
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Los frigoríficos, en alerta roja por los despidos y la falta de producción

La situación para los trabajadores de la carne es cada vez menos alentadora. De 2009 a esta parte, los despidos y la baja producción se han vuelto el carácter distintivo de un sector que durante décadas supo albergar a miles de trabajadores argentinos.

Los 400 empleados cesanteados en estos últimos días por el frigorífico Friar en Santa Fe tiró por la borda el discurso industrializador del Gobierno nacional, y generó un estado de alerta en los sindicatos que avizoran la posibilidad de un efecto cascada en el resto de las provincias.
“En los últimos tres años cerraron 120 plantas. Estamos evaluando una reducción de personal en la provincia de Buenos Aires que va a afectar al 5 por ciento de los trabajadores”, indicó a Hoy Adolfo Etchehun, secretario general del Sindicato de la Industria de la Carne y sus Derivados del Gran Buenos Aires y Zona Sur de la provincia de Buenos Aires (Sicgba).
Por otra parte, el elevado precio de la carne ha generado un golpe a las ventas del producto, situación que produce consecuencias directas sobre la producción frigorífica. Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra), en los primeros nueve meses del año, el consumo de carne se ubicó en 53,3 kilogramos por año, lo que implica una merma del 7,7 por ciento respecto al mismo período de 2010. “El consumo va a seguir bajando para 2012 y va a andar en 36 kg por cápita. No hay volumen de oferta y la gente va a emigrar a otros productos por el valor de la carne”, añadió el titular de Sicgba.

La producción, en caída libre
Las fotos de los miles de trabajadores que desempeñaban tareas en los frigoríficos argentinos, más precisamente los asentados sobre el puerto de Berisso, se han vuelto un simple recuerdo del imaginario nacional.
La falta de políticas estatales que fomenten la actividad industrial, junto a los altos niveles de inflación que vienen reduciendo el consumo de carne en la población, configuran un entramado comercial que termina expulsando a grandes masas de trabajadores a la calle.
En ese marco, la disminución en la producción pone en jaque el futuro de la industria. “Calculemos que para este año no se va a llegar a faenar 8 millones de animales. Se viene dando un efecto cascada, ya que en 2010 se faenaron 9 millones (de animales), y, para el año que viene, se llegaría a tan sólo 7 millones. La situación no es alentadora y la gente no se siente incentivada para
la ganadería”, sostuvo Etchehun, quien además señaló que “con 8 millones de faenas estamos en condiciones de hacer funcionar sólo ochenta frigoríficos”, siendo que en la Argentina existen alrededor de 400 establecimientos.

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