5 de enero de 2010 07:48 AM
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Las frutas secas en San Luis prometen jugosas ganancias

En el predio de Sol Puntano se probó la buena respuesta agronómica con frutales de fuerte demanda comercial. Primeros ensayos con almendras, nueces, pistachos y ciruelas.

A un año de plantadas muestran resultados sorprendentes. Almendras, nueces, pistachos y ciruelas forman parte del grupo de variedades destinadas a la producción comercial de frutas secas que pueden producirse en San Luis con rentabilidad asegurada, según lo demuestran los ensayos en Sol Puntano, la chacra experimental del Ministerio del Campo ubicada a seis kilómetros al oeste de San Luis, sobre la Autopista de las Serranías Puntanas.
Rodeadas de uvas pintando y tomates en flor, estos cuatro frutales están distribuidos en dos hectáreas, con riego por goteo y distintos tipos de podas de formación para interesar a cualquier productor tentado en ingresar al insatisfecho mercado nacional y extranjero de las frutas secas.
“Lo interesante de estos productos, es que al no ser tan perecederos, permite un tiempo de guarda para esperar nichos de precios interesantes y mecanizar la cosecha para que en zonas donde hay poca disponibilidad de mano de obra, se abaraten los costos de producción”, resumió Alfredo Cartelone, responsable del predio donde mostró a El Diario de la República la respuesta agronómica de frutales con potencial ecnomíco en la provincia.

Ciruelas secas y sabrosas

La planta de ciruela D’Agen tiene doble propósito, para consumo en fresco y para fruta seca, con alto contenido azucarino que cuando se la deshidrata queda dulce. El mercado brasileño consume de ambas.
Pertenece al grupo de ciruelas europeas, que se diferencian de las japonesas que son para consumo en fresco, más ácidas y no sirven para venta en seco.
El proceso de secado se puede hacer con “paseras” comunes o con los modernos hornos que hacen un proceso más rápido y son menos contaminantes.
En Sol Puntano se cultivó un cuarto de hectáreas: “Para San Luis es muy interesante porque es una ciruela que florece tarde y por ello escapa más a las heladas tardías, comparada con el resto de los frutales”, dijo Cartelone.
Están plantadas a una distancia de 4,5 metros por 3, aunque lo recomendable es 5 por 3 metros. Se adapta a cosecha mecánica, algo ya probado con máquinas caseras en fincas de Mendoza, basadas en un zarandeo de la planta en determinado punto de maduración.
Es una ciruela relativamente fácil de formar. Se recomienda una poda anual, dejando los 3 a 4 brazos principales en forma de copa, limpios por dentro para que llegue la luz solar, con un tronco en la base de 70 centímetros de alto.
No necesita polinizadoras porque es autocompatible, aunque los expertos aconsejan agregar en el monte frutal otro tipo de variedad para reforzar.
Una hectárea en condiciones ideales rinde más de 50 mil kilos de ciruelas. El promedio actual en cultivos de Mendoza ronda los 10 a 15 mil kilos, indicó el técnico al aclarar que no es exigente en suelos y tolera cierto grado de salinidad.

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