22 de noviembre de 2011 16:44 PM
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Innovación y tecnología aplicable a la sustentabilidad y el cambio climático marcan la pauta en la industria vitivinícola de América Latina

Con interesantes exposiciones sobre el trabajo aplicado en Brasil, Uruguay, Argentina y Chile comenzó el XIII Congreso de Enología y Vitivinicultura ayer en Santiago. Destacados expertos mostraron lo que está haciendo la industria de sus países en sustentabilidad, los efectos del cambio climático en los viñedos y la aplicación de tecnología para la identificación de zonas específicas de producción, entre otros temas.

Considerando a la sustentabilidad y el cambio climático como los principales desafíos que debe enfrentar la industria vitivinícola en América Latina, de la mano del trabajo en innovación y desarrollo, se inauguró ayer el XIII Congreso Latinoamericano de Vitivinicultura y Enología 2011. 

El presidente de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile, Hernán Amenábar, hizo una revisión de cómo ha evolucionado la industria vitivinícola de la región para llegar a ser “moderna y perfectamente insertada en el mercado mundial”. Agregó que la diversidad enológica de los distintos países ha sido reconocida, “y es por eso que encontramos inversiones de gran magnitud de las más importantes compañías internacionales junto a más de 200 años de historia en esta región”, dijo el ejecutivo. También destacó el grado de especialización que se ha logrado en algunos países, que se han focalizado en la producción de vinos elaborados a base de variedades específicas –como el Tannat en Uruguay y el Malbec en Argentina– así como también el trabajo realizado en la producción de vinos espumosos en Brasil. 

Los conocimientos y trabajos desarrollados en cada uno de los países de la región en materia vitícola y enológica en que se abordarán en el congreso, agregó Amenábar, serán un importante aporte al trabajo que realizan las industrias en materia de innovación. 

Aporte de la industria chilena

En el encuentro también participó el ministro de Agricultura, José Antonio Galilea, quien destacó el aporte que realiza la industria vitivinícola chilena al sector agrícola, y especialmente con el trabajo realizado en el último tiempo en materia de sustentabilidad. También porque genera  trabajo para más de 100.000 personas y por el rol que tiene en el desarrollo del país, dado que cerca del 70% de las cerca de 250 viñas chilenas corresponden a pequeñas y medianas empresas. A ello se suman los más de 14.000 productores de uva que forman parte de la cadena y los ingresos a través de la exportación que alcanzan los US$ 1.500 millones, cifras que se elevaría a US$ 1.700 millones el próximo año. De ellas, US$ 1.300 corresponderán a vino embotellado con denominación de origen. 

A partir de la Estrategia 2020 –que busca alcanzar exportaciones por US$ 3.000 millones anuales de vino embotellado– el secretario de estado señaló que  cumplir ese objetivo permitirá a chile colocarse como el cuarto exportador de vinos del mundo. Para ello, precisó, necesariamente se requiere elevar la superficie plantada de viñedos –que actualmente alcanza las 120.000 hectáreas– “bajo mejores condiciones fenológicas y en los lugares apropiados tanto desde el punto de vista de suelo como de clima, de manera que la producción de vinos sea de la más alta calidad”. 

Destacó también el trabajo y el esfuerzo realizado por las empresas para adoptar y adaptar las tecnologías a las particulares condiciones climáticas que se dan en el país. Por lo mismo,  dijo, también es importante tanto el desarrollo de innovación como la aplicación de tecnologías propias y la generación de nuevos conocimientos. “La innovación, la investigación y el desarrollo tecnológico son esenciales para el desarrollo agropecuario chileno incluida la vitivinicultura. Estos son elementos determinantes para dar la posibilidad al sector agrícola chileno de seguir creciendo y satisfacer las necesidades de los mercados internos y externos”, dijo José Antonio Galilea. En ese sentido, comentó el trabajo realizado por el ministerio, a través de diversas entidades, como el Proyecto de Cartografía  Digital del Viñedo en la región del Maule y la creación del primer espumante elaborado con vino de uva país cuya cosecha 2011 será comercializada en base a los estándares de Comercio Justo o Fair Trade. También mencionó el proyecto, desarrollado en la región del Bío Bío,  que busca transformar el tradicional vino Pipeño en un producto de calidad comercializable en EE.UU. y Europa así como también en la industria nutracéutica. 

Posteriormente, el director general de la Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV), Federico Casteluci, destacó la preocupación que ha manifestado la vitivinicultura mundial por la sustentabilidad y el Cambio Climático. “Este compromiso no es una cuestión de filantropía sino que es un deber ya que todos los sectores se encuentran arraigados a la naturaleza y al paisaje como es el sector de la uva y el vino”, dijo el ejecutivo. 

Posteriormente, comenzó la primera jornada de exposiciones en la que expertos se refirieron a la sustentabilidad y el cambio climático en Chile, Uruguay, Brasil y Argentina. Destacaron también el trabajo realizado en zonificación agroclimática para la viticultura en el estado De Goiás, en Brasil y el análisis de variabilidad climática y sus efectos en cultivos de Tannat en Uruguay. 

El Congreso se desarrollará hasta el 23 de noviembre. Paralelamente se efectúa el III Concurso Carménère al Mundo 2011,cuyos ganadores se darán a conocer el 24 de noviembre.

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