5 de enero de 2010 11:31 AM
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El mosto y el acuerdo con San Juan

Creado como una medida regulatoria "natural" para evitar el sobre stock de vinos, los hechos demostraron que la iniciativa dio los resultados buscados. Se equilibró el mercado de vinos, mientras paralelamente fue creciendo la industria del mosto, a punto tal de posicionar a la Argentina como el primer exportador de ese commoditie en el mundo.

De todos modos, quedaron algunos aspectos cuestionables, como fue el hecho de que se decidiera que "toda" la uva quedara incluida en el porcentual con lo que, de hecho, se castigó a quienes hicieron el esfuerzo y reconvirtieron sus viñedos de uvas criollas y comunes hacia cepajes de calidad.

Pero la industria vitivinícola se encuentra en permanente movimiento. Los cambios son constantes y el verdadero motor de la industria, el consumidor, fue marcando diferencias. Se produjo una tendencia de los consumidores a favor de los vinos tintos en detrimento de los blancos. Así entonces, se está produciendo un desabastecimiento de tintos y una superproducción de blancos.

Con las cifras aportadas por el INV sobre el pronóstico de la próxima vendimia, la preocupación se acrecienta. Porque si bien la cosecha puede llegar a ser un 25 por ciento superior a la del año pasado en el caso de Mendoza (del 22 por ciento en todo el país), podría llegarse a un stock -a junio de 2011- de 11 meses de despachos de vinos blancos y faltará vino tinto, porque no alcanzará a cubrirse la posible demanda. De lo que se deduce también que no se podrá cumplir con la intención de recuperar stocks de vinos tintos y tampoco se podrá hacer frente a cualquier posible aumento en la demanda de los mercados, tanto interno como externo.

Ante ese panorama, los gobiernos de Mendoza y de San Juan deberán tener mucho cuidado en la forma en que se establecerá el porcentaje a mosto. Más aún cuando se denunció, días atrás, que la vecina provincia podría llegar a insistir en un porcentual similar al del año pasado, en razón de que cuenta con una industria del mosto bien consolidada y desea mantenerla.

También debería estudiarse de qué forma se puede incentivar al productor de uvas blancas de menor calidad enológica para que derive más uva a mosto, porque la tendencia lógica es que decida elaborar vinos que, se estima, tendrán buen valor.

Más allá de que el acuerdo Mendoza-San Juan debería ser revisado para evitar posibles injusticias hacia quienes realizaron la reconversión y de la necesidad de establecer un equilibrio para que no desaparezca la industria del mosto, los hechos determinan que -este año, por lo menos- habrá que tener cuidado con el destino que se decida hacia las uvas tintas, que son las que tienen la necesidad imperiosa de recuperar stocks.

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