25 de noviembre de 2011 11:52 AM
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El campo, pendiente de la “sintonía fina”

El mensaje de Cristina en la Conferencia de la UIA despertó adhesiones en el empresariado. El agro hace foco sobre los impuestos y la política comercial.

Las definiciones de la Presidenta en la 17ª Conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA) fueron saludadas por el empresariado como una señal positiva, en la cuenta regresiva hacia el nuevo turno en la gestión de Cristina Kirchner​.

Lo más relevante partió de reconocer que la marcha del modelo requerirá de sintonía fina, término que empleó la Presidenta para englobar cuestiones centrales de la política económica, como la inflación, la competitividad del tipo de cambio, las inversiones o el comercio exterior.

En paralelo, Cristina les restó presión a los encargados de movilizar las actividades privadas: anunció que no impulsará la aprobación en el Congreso del reparto de las utilidades empresarias (iniciativa fogoneada por la CGT, junto con la elevación del piso salarial mínimo para calcular Ganancias) y se declaró partidaria de que esa potencial distribución surja del acuerdo entre empresas y trabajadores.

 

Varios referentes del agro estuvieron en la conferencia industrial, en un heterogéneo arco ideológico, desde el líder de la FAA, Eduardo Buzzi, hasta el de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Luis Biolcati.

Para el primero, la sintonía fina a la que aludió la Presidenta deberá ayudar a que campo e industria (una división a esta altura en desuso, sepultada por los avances tecnológicos y el agregado de valor intrínseco) se potencien y no haya transferencias para beneficiar a unos en desmedro de otros. Como ejemplos, citó los diferenciales de retenciones y el cierre artificial de exportaciones, que afectaron a los mercados de trigo, leche, carne vacuna y de maíz.

Según Buzzi, hay muchas dificultades de convivencia entre el campo y la industria, que será necesario superar. “El productor de leche ve a la industria quedándose con su ganancia y, en realidad, lo que no se está diciendo claramente que el que se está quedando con la ganancia es el supermercadismo; la industria debería hacer un frente común con el sector lácteo”, opinó.

Biolcati, quien también estuvo en el convite de la UIA cuando habló la Presidenta, apuntó sobre la presión tributaria y planteó que, ante el retroceso de los precios internacionales, se impone “revisar en forma rápida la carga impositiva” para no afectar la competitividad.

También Carlos Garetto, de Coninagro, consideró que es factible reformular el sistema tributario, para que éste logre mayor equidad, con más incentivo a la producción.

La locomotora del agro necesitará combustible para traccionar la marcha de la economía local en tiempos de vacas no tan gordas. Los productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario (MOA) explicarán el 60 por ciento de las exportaciones de este año, que sumarían unos 80 mil millones de dólares.

Aun con las asimetrías de una mayor carga tributaria respecto de las manufacturas industriales, son las más dinámicas en el ingreso de divisas. Afinar la competitividad de estas fuentes tendrá que figurar, entonces, entre los temas que Cristina propone poner bajo la lupa.

La poda de subsidios adicionará costos en actividades intensivas en el uso de energía, como es el caso de los tambos. Las Pyme que no reciben energía del sistema interconectado –como las grandes empresas– llegan a pagar 70 centavos el kilovatio contra 20 centavos del sistema interconectado, según los productores.

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