25 de noviembre de 2011 04:46 AM
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El langostino se encamina a un año récord

Daniel Bertuche, director de Pesquerías Pelágicas y Medio Ambiente del INIDEP, espera a REVISTA PUERTO con un resumen de los datos distintivos de esta temporada de langostino que se encamina a quedar en la historia.

“Se va a batir el récord de desembarques”, señala entusiasmado desde su escritorio del primer piso del Instituto, con vista a la playa Grande de Mar del Plata y a la Draga Mendoza, que pese al día ventoso, salió a dar una vuelta y hacer como que trabaja.

“En el 2001 se desembarcaron 78 mil toneladas, que es lo máximo histórico que registra la pesquería en sus 30 años de actividad. Hasta ayer (la entrevista ocurrió el viernes pasado) se acumulaban 76.131 toneladas de langostino, de las cuales 76.083 corresponde al patagónico”, detalla el investigador que mejor conoce los movimientos del marisco.

No hay dudas de que este 2011 será el nuevo hito para la pesquería. A la cifra acumulada falta sumarle lo que tienen los barcos en bodega, los partes todavía no procesados y lo que puede seguir sumando la flota de 47 barcos fresqueros que operan desde el puerto de Rawson.

Para Betuche la zafra récord exhibe algunos elementos distintivos inéditos. El nivel de desembarques en Rawson es uno de ellos. “El 17 por ciento del total de lo declarado desembarcar se descargó ahí. Son 13 mil toneladas que representan casi la totalidad de lo que se pescó en aguas Chubutenses, que fue un 22 por ciento”, explica el investigador.

La mayor porción de la torta de descargas, una vez más, como ocurrió el año pasado, correspondió a la jurisdicción de aguas nacionales, con el 75 por ciento del total. El 3 por ciento restante correspondió a la jurisdicción santacruceña.

Así como los investigadores no tienen argumentos para explicar las altas concentraciones de biomasa disponible para ser pescada por la flota que opera desde el puerto de Rawson, sí aparecen explicaciones para analizar el fenómeno de la mayor actividad extractiva en aguas nacionales.

“Desde el 2007 y claramente en el 2008, aparecen en jurisdicción del Golfo San Jorge grandes florecimientos de munida gregaria, popularmente conocida como “piojo”o “bogavante”, del morfotipo pelágico. Este “visitante” afecta el desarrollo normal de la producción pero sobre todo hemos visto que compite por los fondos marinos con el langostino. Donde hay mucha munida, no se observan concentraciones de langostino”, reconoce Bertuche.

Los investigadores del Proyecto Langostino del INIDEP están analizando todas las variables medioambientales para poder determinar con precisión si la aparición de la munida gregaria coincide con la migración del langostino hacia el noreste.

“Quizás migre antes de la zona de cría en el sur del Golfo hacia fuera de la jurisdicción provincial para no competir con la munida, que aparentemente se alimentaría en el frente oceanográfico de la boca del Golfo porque no detectamos su presencia en aguas nacionales”, sostiene Bertuche.

Las características biológicas del marisco hacen que la euforia que irradian los armadores y empresas vinculadas a la pesquería por la temporada récord en abundancia, se deba colocar en un contexto mesurado.

“Es un recurso anual y no hay nada que garantice que el año que viene se podrán repetir estos niveles de desembarques”, dice el científico, que recuerda las graves crisis que azotaron a la pesquería en 1995 y el 2005.

Sobre la relación de cantidad de barcos en función de la disponibilidad del recurso, Bertuche sostuvo que “la flota está bien, dimensionada al nivel de explotación. Las aperturas móviles en aguas nacionales replican lo que en su momento ocurrió en el área sur del Golfo. Abrir o cerrar en función de la existencia de langostino o de merluza, porque no podemos perder de vista que estamos dentro de la zona de veda de hubbsi”, subraya el investigador y pone el ejemplo de la apertura inicial de aguas nacionales. “No se abrió de manera completa porque los Observadores alertaron por la presencia de merluza”.

Después de 30 años de monitorear la evolución y comportamiento del langostino, el Director de Pesquerías Pelágicas asegura que en aguas nacionales, donde ocurren la mayoría de las capturas del marisco hay bajas concentraciones de merluza, que disminuye el impacto del by catch. “La flota ha mejorado mucho sus artes de pesca, la tecnología con la que pescan y son mucho más eficientes que en el pasado para detectar las concentraciones de langostino”.

Al momento de anticipar lo que puede generar la temporada 2012, y sin haber podido realizar la campaña de evaluación de pre reclutas en el mes de agosto, en el INIDEP son optimistas. “Hay juveniles en proceso de reclutamiento a partir de lo que han informado los Observadores pero será necesario hacer la campaña en enero para determinar con mayor exactitud qué podremos esperar de la zafra”, confiesa Bertuche.

En ese sentido aseguró que “cuando se producen desapariciones del marisco, que es algo normal, que puede ocurrir, lo notamos antes, porque no se observan juveniles. No es este el caso para el año próximo”, anticipó.

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