26 de noviembre de 2011 10:59 AM
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La fertilización, con una mirada a largo plazo para producir

Revelan los resultados de once años con un enfoque integral de esta técnica.

TEODELINA, Santa Fe.- La diferencia entre aplicar nutrientes a un cultivo y fertilizar el suelo integralmente como base de un sistema de producción a largo plazo nunca antes había sido estudiada respecto de los resultados económicos.

Luego de once años de trabajo ininterrumpido realizado por productores y asesores de la Red de Nutrición de Cultivos del CREA Sur de Santa Fe, en conjunto con el Instituto Internacional de Nutrición de Cultivos (IPNI, según su sigla en inglés) y la empresa Agroservicios Pampeanos (ASP), éstos se conocieron esta semana en un establecimiento de esta localidad del sur santafecino.

Desde 2000, un grupo de más de diez ingenieros agrónomos de distintas organizaciones están evaluando resultados en el campo del productor Miguel Balducchi. El estudio se efectuó -y continuará, según dijeron los expertos- sobre la base de un protocolo aplicado sobre 18 parcelas de 30 por 70 m, rotando la siembra de distintos cultivos en cada campaña. Quince de las 18 parcelas fueron fertilizadas, en tanto que las tres restantes operaron como lotes testigo.

Los datos arrojan que los cuadros fertilizados superan, en rendimiento, hasta en un 80% en trigo, 50% en soja y un 70% en maíz respecto de los lotes que, aunque con igual rotación, no fueron fertilizados.

En cuanto a lo económico, las ganancias fueron superiores a los costos de la inversión a lo largo de todas las campañas . “Son los primeros ensayos a nivel de producción a campo en la historia de la fertilización en la Argentina, y creemos que también en el mundo”, apuntó Jorge Bassi, vicepresidente de Fertilizar.

Por su parte, Pablo Pusseto, presidente de la organización, aseguró que por estas evaluaciones se accede a ver las ventajas de la fertilización cuando se planifica en un sistema de largo plazo que va mucho más allá de la nutrición puntual para cada cultivo específicamente. “Hasta que el suelo digiere el fertilizante, por así decirlo, pasan algunos años, pero luego se ven resultados mucho más contundentes de lo que arroja el cultivo en forma inmediata”, asegura el directivo.

La nutrición

Las especies utilizadas en esta red de ensayos fueron maíz, trigo y soja. Se establecieron en dos rotaciones: maíz-soja-trigo/soja y maíz-trigo/soja.

La fertilización se realizó con seis tratamientos o combinaciones de nitrógeno (N), fósforo (P), azufre (S) y otros nutrientes. Se realizaron evaluaciones de las respuestas directas y residuales a la fertilización, las metodologías de diagnóstico, aspectos económicos, y la evolución de los parámetros físico-químicos relacionados con la calidad y productividad de los suelos.

En el aspecto económico, el trabajo muestra que la rotación maíz -trigo/soja da los mejores resultados en margen bruto: US$ 401 por hectárea por año, con la fertilización NPS-nitrógeno (N), fósforo (P), azufre (S).

Miguel Boxler, coordinador de ensayos de los Grupos CREA del Sur de Santa Fe, aconseja que para empezar con un plan a largo plazo de fertilización de suelos, lo primero que hay que hacer es diagnosticar y evaluar metodologías de trabajo. “Es prioridad hacer un completo análisis de suelo y evaluar cuál va a ser el plan de rotaciones y de cultivos”, dijo.

Según el informe, la fertilización balanceada de nitrógeno, fósforo y azufre (NPS) mostró los siguientes efectos: mejor productividad de los cultivos, incremento de la materia orgánica, disminución del pH por efectos de mayor acidez por fertilización y por desbalance de nutrientes básicos (K, calcio y magnesio) y mayor actividad biológica. Además, mejora la calidad del ambiente edáfico, promoviendo la abundancia y actividad de poblaciones microbianas del suelo, por ejemplo.

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