5 de enero de 2010 19:27 PM
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Chile   –   ¿Llegará la transparencia al trigo?

Desde hace años los trigueros piden que exista una norma obligatoria para medir la calidad de sus cereales. Es la fórmula que permitiría transparentar las relaciones industria y productores. El proyecto de ley de "muestra y contramuestra" es el primer paso en ese camino.

Fue la promesa de la ministra de Agricultura, en la última reunión anual de la comisión nacional de la cadena trigo-harina-pan. El 9 de diciembre de 2009, en el Instituto Forestal de Valdivia, Marigen Hornkohl se comprometió a acelerar el proyecto de ley para la transparencia de los mercados agroindustriales, o ley de muestra y contramuestra, como se la conoce al interior de las oficinas del Minagri. Si bien la ley suscribiría a todos los productos agroindustriales, es para los trigueros para quienes resulta decisiva, porque daría un carácter de obligatorio a reglamentos que actualmente existen, pero que deben ser adoptados sólo en forma voluntaria, como la Norma Chilena NCh 1237 Of.2000 para el trigo. "Llevamos al menos 20 años abogando por esto. Cuando uno compra aspirinas, hay una ley que determina cuánto componente de ácido acetilsalicílico debe contener para ser considerada como tal y que no te vendan talco prensado. En el caso del trigo eso no ocurre", explica Manuel Riesco presidente de Fedetrigo.Ello afecta directamente lo que obtienen los agricultores. Para el trigo son los molinos los que fijan el precio y lo hacen de acuerdo con el precio internacional. La queja de los trigueros es que, como la norma de calidad no es obligatoria ni para el cereal nacional ni para el internacional, la industria puede comprar un producto de segunda selección en el extranjero y utilizar esa factura como medio para fijar el precio local."Al no ser la norma obligatoria, no hay forma de comparar los trigos nacionales con los internacionales, y se produce una gran discriminación de precios porque en la factura no queda clara la calidad. Puede ser triguillo lo que venda Argentina, por ejemplo", explica Erik von Baer, productor de semillas y cereales.Esto provoca una trampa en el mercado."Al fijar los precios, dicen mi valor alternativo es la importación, pero traen un trigo subestándar para establecer que es más barato -lo que permite bajar lo que se paga al productor en Chile- y no hay obligación de medir esa calidad. Después compran aquí uno mejor para hacer el pan, pero al precio de ése que es menos bueno", explica Manuel Riesco.El segundo punto que queda en entredicho es la calidad del producto del agricultor.Actualmente, cuando un triguero vende su producción a los molinos, éstos hacen el análisis de la calidad de acuerdo con sus propios parámetros y pagan según ello, por lo que en muchas ocasiones el productor recibe ingresos muy por debajo de sus proyecciones iniciales. Lo que es peor, el agricultor no tiene a quien recurrir si no coincide con los resultados que le entrega la industria. Precisamente, subsanar este tipo de problemas es uno de los temas a los que se apunta al promoverse una norma obligatoria, ya que ésta establecería tanto estándares conocidos, como la manera de resolver las controversias."Fue lo que se hizo con la leche a principios de 2000, donde se homogenizaron los criterios de muestras y los laboratorios, cuestión que no se ha hecho con el trigo. Hoy es el mismo molino el que determina la calidad de tu cereal y uno como productor no sabe si el laboratorio o si las máquinas con que lo hacen están equilibradas o no", explica José Antonio Alcázar, gerente técnico de Sago.Las soluciones que traería el proyecto de leyAunque todavía no ha llegado al Congreso, por lo que aún es sólo teoría, el proyecto de ley de "muestra y contramuestra" posibilitaría que si el agricultor no está de acuerdo con el análisis de calidad hecho por el comprador, puede solicitar otro análisis a un laboratorio independiente. Dependiendo del resultado de este análisis, y si no se ratifica el anterior, ambas partes pueden recurrir a un tercero y final que será vinculante."Actualmente, el proyecto se encuentra en su fase final de elaboración. Está siendo enviado a Segpres y prontamente será ingresado a la Cámara de Diputados. Creemos que aprobarlo no será un proceso tan engorroso, porque en general hay acuerdo entre las partes de que es necesario tener un mecanismo interno de solución de controversias en esta materia, esto es, entre molinos, agroindustria y productores", explica Iván Nazif, director de Odepa.La ley para su aplicación requiere que se avance en materia de estandarización de las características que determinan la calidad de los productos o granos que se intercambian. Esto permitirá, por ejemplo, diferenciar el trigo chileno de acuerdo con su uso. La calidad del trigo quedará descrita en la guía de despacho o en los formularios que se utilicen para el comercio. Al respecto, nuestro trigo quedará tan estandarizado como los trigos que se importan, lo que permitiría tener un mayor valor agregado para el producto. Para mejorar la calidad o darle la posibilidad a más agricultores de acceder a esta diferenciación, se está planeando un programa de apoyo al productor."Aunque no es parte de la ley, lo ideal es que se acompañe con una política cerealera en el caso de los granos, lo que se traducirá en programas de desarrollo y de innovación focalizados en territorios y productores, que permita a los agricultores tener un producto con estándares de calidad reconocidos por el mercado", dice Iván Nazif  (El Mercurio)

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