28 de noviembre de 2011 10:51 AM
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Prioridades y desafíos para la inocuidad de los productos agroalimentarios chilenos

CHILE : Crear una Red Nacional de Laboratorios y de Alertas Agroalimentarias, así como también ampliar los Programas Nacionales Integrados son algunos de los temas relevantes para la Agencia Chilena para la Calidad e Inocuidad Alimentaria (Achipia).

Crear una Red Nacional de Laboratorios –que analicen los productos que se van a comercializar o exportar en distintos niveles– y de Alertas Agroalimentarias son algunas de las prioridades para la Agencia Chilena para la Calidad e Inocuidad Alimentaria (Achipa), explicó Inés Montalva, secretaria ejecutiva de la entidad.

“La idea de la red de laboratorios es que todas las instituciones del estado cuenten con laboratorios que tengan las acreditaciones internacionales que deben tener. Además, puedan compartir sus capacidades”.

Prevención e información

Otra de las áreas de importancia para la agencia es ampliar los Programas Nacionales Integrados que desarrolla la entidad. Junto al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), y el Servicio Nacional de Pesca y el Ministerio de Salud aborda los temas vinculados a la inocuidad para evaluar aquellos que son prioritarios –como dioxinas, marea roja, listeria y plaguicidas–  y determinar los puntos que mejorar y coordinar en conjunto con los productores. “A nosotros nos corresponde revisar el sistemas, tener a las instituciones en nuestra mesa. Los requerimientos del sector productivo son antecedentes muy importante para nuestra labor”, destacó la ejecutiva.

El objetivo, precisó, es lograr una visión en cadena es decir, “que en todos sus eslabones, el productor sea responsable de entregar al siguiente eslabón, un producto inocuo”. Lo anterior, agregó, está en directa relación con el concepto de trazabilidad y los ámbitos que aborda –en términos de producción, embalaje, transporte almacenaje y venta final– de las materias primas e insumos como de  los productos terminados. “La trazabilidad es muy importante desde el punto de vista de la inocuidad porque, si hay algún problema, se puede saber la causa y el origen para poder corregir”. Agregó que actualmente, lo que buscan los sistemas de control de alimentos es prevenir y para ello, “tú tienes que saber que cuando te equivocas, puede corregir y aprender de ese error”.

Muy relacionado con lo anterior está el trabajo de las Redes de Alertas Agroalimentarias que consiste en un sistema de información que registre cualquier irregularidad o problema que ocurra en algún punto de la cadena de producción y se conozca. En la práctica, agregó Inés Montalva, lo que se busca es tener un registro de lo que sucede para así saber en qué áreas se está actuando bien, en cuales no y dónde poner los énfasis para actuar oportunamente. “El primer objetivo es que, si hay un producto en el mercado que no está en condiciones, se retire y se asegura a la población que tenemos sistemas que permiten proteger su salud”, destacó. 

Creada en agosto de 2005, la Achipia tiene como misión coordinar el trabajo de los distintos ministerios que tienen relación con el control de los alimentos en el país. Es decir, Agricultura, a través del Servicio Agrícola y ganadero (SAG); Economía, con el Servicio Nacional de Pesca) y Salud.

De esta manera, la entidad responde a las nuevas tendencias que dan a la inocuidad cada vez mayor importancia, así como también a las nuevas exigencias que se han establecido para garantizar la seguridad en los alimentos y a la búsqueda, por parte de los consumidores, de productos más seguros. “Ahora, lo importante es comenzar a vigilar la inocuidad de los alimentos desde el primer eslabón de producción hacia adelante”, destacó la ejecutiva. 

Agrego que “la participación del Estado con alguna de sus instituciones en la producción de alimentos es el concepto moderno de la elaboración de alimentos”.  En el caso del ministerio de Agricultura, por ejemplo, se da en la aplicación de Buenas Prácticas, implementando diversos métodos en la obtención de alimentos que incluyen el ámbito productivo, laboral y medioambiental.

Desafíos

Uno de los retos para la Achipia, destacó Inés Montalva, es lograr que los mismos controles que se aplican a los productos de exportación se realicen en los alimentos  que se comercializan en el mercado local. En ese sentido, comentó el proyecto que realiza la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) con agricultores de las comunas de Lampa y Quilicura junto con las ferias libres en las que aplican buenas prácticas que garantizan la calidad sanitaria de los alimentos, a través de un sello. Además, permite conocer la trazabilidad del producto, en Internet, desde el huerto hasta el destino final en el que se comercializa. 

“Es importante que el consumidor exija productos de calidad, y que el productor también tenga la sensación que tiene un exigente consumidor a quien entregarle sus alimentos. También de que tenga conciencia de la responsabilidad  que tiene al ofrecer alimentos inocuos”, dijo la ejecutiva. 

Respondiendo a exigencias internacionales

La creación de entidades que aborden y enfrenten el tema de la inocuidad en otros países, no es nuevo. En el caso de Chile, precisó Inés Montalva, se busca crear un sistema de control de alimentos –en conjunto con los ministerios– para así evitar duplicidades y vacíos legales. Además, lograr una homologación de las exigencias establecidas en otros países y que ya está ocurriendo. En esa línea, la Achipia puede tomar decisiones respecto de políticas que permitan lograr esa coordinación y abarcar toda la cadena de producción. 

Los mercados extranjeros, advierte Inés Montalva,  están fijando requisitos cada vez más altos para el ingreso de alimentos. El caso más reciente es la norma vigente en  EE.UU. desde julio pasado: la Ley de Modernización de Seguridad Alimentaria, que no sólo establece requerimientos más altos sino que también establece controles tanto en el país de destino como en el de origen, en todos los niveles de la cadena de producción. “Es importante para el país demostrarle que tenemos un sistema de inocuidad que, en su conjunto, es capaz de  responder ordenada y adecuadamente a esas exigencias”, precisó la ejecutiva. La ejecutiva advierte que la norma exige para todos los productos que ingresan a ese país, que todas las empresas que los elaboran sigan el sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP). “Está pensado para implementar en las empresas. Es preventivo porque establece controles a lo largo del proceso en aquellos puntos que se tiene algún riesgo de que pueda haber algún problema sanitario”, explicó.

La ejecutiva concluyó que así como es relevante salvaguardar la inocuidad de los alimentos en su producción, también es importante que el consumidor adopte las precauciones durante su manipulación en el hogar. Para ello, recomendó mantener la higiene de las cocinas; separar los alimentos limpios de los que no lo están así como los crudos de los cocidos; cocinar adecuadamente los alimentos y enfriarlos rápidamente. “Cerca del 40% de la contaminación de los alimentos está en el hogar”, dijo.

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