29 de noviembre de 2011 10:17 AM
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¿Es alternativa viable el biodiesel?

La necesidad de buscar energía alternativa en el país se hace cada vez más urgente, debido a los reiterados racionamientos de energía eléctrica y las crecientes importaciones de gasolina diesel y Gas Licuado de Petróleo que este año superaron los 700 millones de dólares.

Sin descuidar medidas que conduzcan a promover inversiones en exploración y explotación de hidrocarburos, es necesario que se vean otras opciones, como las que se desarrollan en los países vecinos, con las que han conseguido mitigar su crisis energética, en algunos casos como Chile y en otros han logrado un nuevo rubro de ingresos por exportaciones como Brasil y Argentina. Argentina, en su política de desarrollo de energía renovable, logró récords en la producción y exportación de biocombustibles. El periódico Clarín de Buenos Aires señala que este año se exportarán más de 2 millones de toneladas de biodiesel con un incremento de más del 35% en relación al año pasado.

 Pese a que se trata de una industria joven, menos de 6 años de desarrollo en Argentina -que incursionó después de los éxitos logrados por Brasil- en este momento hay 26 plantas instaladas y funcionando de biodiesel (sustituto renovable del gasoil) y otras 9 de bioetanol (reemplazo de las naftas, gasolinas), y además, hay varios proyectos en marcha para aumentar el parque instalado, con el objetivo de satisfacer la demanda interior y exterior.

 Las exportaciones argentinas de biodiesel en los primeros 10 meses de 2011 alcanzaron los US$ 1.749 millones, lo que representa un aumento del 78,7% medido en valores. La Argentina, así, confirma su condición de ser el primer exportador de biodiesel del mundo.

 En este momento el mercado de energía ha abierto enormes posibilidades para el biodiesel. Los altos precios del petróleo han hecho que la industria vuelque sus ojos hacia la energía alternativa, que ha encontrado en los carburantes de origen vegetal una opción viable económicamente y factible para su producción.

 Pese a la oposición que surge de ambientalistas y grupos temerosos de que los alimentos sean destinados a producir biodiesel, los hechos muestran evidencias de todo lo contrario. El biodiesel es menos contaminante que los carburantes fósiles, y más bien incentivan la producción a gran escala de alimentos.

 La producción de bioetanol utiliza la caña de azúcar o maíz, en cambio el biodiesel se logra de la soya, de palmeras y de otros vegetales. El incentivo es doble porque el precio de la soja es alto, tiene un promedio de 400 dólares la tonelada y biodiesel mil dólares por tonelada.

 Los principales mercados para el biodiesel son EE.UU. y la Unión Europea, pero dependiendo de la capacidad de producción se abrirán otros mercados, como el de China, que requiere energía no solamente para sostener su explosivo desarrollo, sino porque tiene que sumarse a la corriente mundial que busca mitigar el calentamiento global con la disminución del uso de carbón y petróleo.

 Bolivia debería estudiar seriamente incursionar en la diversificación energética renovable incorporando el biodiesel a su cadena productiva, así como la ampliación de plantas hidroeléctricas y eólicas, con las que podrá garantizar la seguridad energética del país y diversificar su producción y las exportaciones

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