29 de noviembre de 2011 10:28 AM
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Acercar el agro a los hoteles

CUBA : Cándido Mesa está contento. Su cooperativa está en Matanzas, a unos kilómetros de Varadero, y este curtido hombre de campo siempre pensó que tenían capacidad suficiente para suministrar vegetales y frutas a los hoteles de la Playa Azul.

Por eso, todos los cooperativistas se reunieron cuando supieron de la aprobación de las normas que permiten a partir del próximo jueves 1ero de diciembre vender directamente sus cosechas a los establecimientos hoteleros y de la red gastronómica del turismo.

La nueva normativa permite cumplir el Lineamiento 183, que establece “transformar el sistema de acopio y comercialización de las producciones agropecuarias mediante mecanismos de gestión más agiles que contribuyan a reducir las pérdidas, al simplificar los vínculos entre la producción primaria y el consumidor final, incluyendo la posibilidad de que el producto concurra al mercado con sus propios medios”.

También se sustenta en el 263 que pide “(…) estudiar mecanismos de abastecimiento a las entidades turísticas que aprovechen las potencialidades de todas las formas productivas a escala local”.

Viandas, vegetales, hortalizas y frutas podrán llegar con más rapidez del surco a los hoteles, pues las cosechas ya no tendrán que pasar por el sistema estatal de acopio, que en muchos casos las recogía y las llevaba hasta los centros concentradores, por lo general en las capitales provinciales, para después hacer a veces el camino inverso hasta los hoteles.

La Empresa de Cítricos de Ciego de Ávila, Frutas Selectas, Cultivos Varios de Güira de Melena, Cítricos Ceiba y Cultivos Varios La Cuba, son sólo algunas de las casi 15 entidades que se encargaban hasta ahora de la comercialización de los productos del agro.

Como el mecanismo de venta directa recién aprobado no sustituye, ni excluye al sistema estatal, esas empresas tendrán ahora que moverse con más eficiencia para enfrentar la competencia que de seguro harán las cooperativas.

No se puede perder de vista que esas entidades han sido blanco tradicional de críticas por demoras en la recogida de las cosechas, atrasos en los pagos y poca agilidad en la comercialización.

Durante el pasado año, el país importó unas mil 360 toneladas de productos agropecuarios, por las que hubo que erogar casi un millón de dólares, una cifra que bien puede engrosar las cuentas bancarias de los productores cubanos a partir de la sustitución de importaciones.

Por eso, el nuevo sistema será un estímulo a los productores, quienes además se zafan de los amarres establecidos por las empresas comercializadoras.

Para la industria turística también hay ventajas, pues se abre la posibilidad de tener un abastecimiento más cercano y fluido, además de explorar otras variantes de servicios gastronómicos como los restaurantes vegetarianos o la oferta de nuestras sabrosas frutas tropicales.

Los contratos, que el propio Raúl ha dicho que “son sagrados”, determinarán toda la relación comercial entre el campesino y los hoteleros, quienes, a pesar de que operan en divisas convertibles, podrán pagar en pesos cubanos a partir de la calidad y el monto de la venta.

Esos acuerdos comerciales deberán ser lo más importante en la negociación entre las dos partes que tendrán que exigir el cumplimiento estricto de lo pactado para obtener el beneficio mutuo que esperan.

Esas nuevas regulaciones son la manera de soltar otro lastre en la economía nacional, que está urgida de hallar el camino de la eficiencia y la calidad para poder acercar el agro a los hoteles.

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