29 de noviembre de 2011 15:21 PM
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“La erradicación de la lobesia es imposible”

CHILE : En su primera entrevista, el director del SAG, Aníbal Ariztía, da a conocer los cambios en la estrategia de lucha contra la polilla del racimo. También habla de la reestructuración interna del organismo y de la prioridad al mercado asiático para mejorar las exportaciones silvoagropecuarias.

De lo que haga el SAG en materia de “diplomacia sanitaria” -abriendo mercados o solucionando conflictos para la entrada de los productos- dependen en buena parte las exportaciones de alimentos y productos forestales. Un buen ejemplo es la última gira al Asia de una misión de ese organismo -hace un par de semanas-. Cuando iban en viaje, se enteraron de que Vietnam, a pesar de estar cerrando un acuerdo de libre comercio con Chile, había cambiado su sistema de importaciones, y los envíos nacionales habían quedado fuera de los autorizados. Al final, la situación se resolvió, por gestiones del SAG y de la Cancillería de por medio, y el país está de nuevo en el listado de los 11 autorizados para exportar fruta a ese mercado.

Pero conseguirlo implicó sacar a relucir habilidades negociadoras. Las mismas de las que se debe hacer gala cuando se negocian los protocolos sanitarios, última etapa de los acuerdos comerciales para que los productos chilenos puedan ingresar a los nuevos mercados.

Desde hace algo más de un año, Aníbal Ariztía está a cargo de esta entidad. Un cambio radical en la carrera de este ingeniero civil, que trabajó por más de dos décadas en las principales empresas forestales del país, CMPC y Arauco. Que también estuvo al frente de la Viña Santa Rita, fue presidente de Vinos de Chile, para finalmente cambiar de trinchera y convertirse en director del Servicio Agrícola y Ganadero.

Con su experiencia desde el sector privado y su actual tarea mezcla de diplomático y fiscalizador, tiene una clara visión de hacia dónde tiene que ir Chile y el SAG en estas materias y también de los problemas con que se topa para avanzar.

El presupuesto no cambia

-El presupuesto 2012, a pesar de las grandes tareas del SAG, viene igual que el año anterior…

-La verdad es que el presupuesto, que está en principio aprobado, es de continuidad, a pesar de que el servicio tiene desafíos bien importantes en los temas de inocuidad que se nos vienen encima. Pero estoy confiado de que vamos a poder cumplir con todas nuestras funciones. No le veo ningún drama. Son $ 86 mil millones , 1,9% superior al del año pasado. El programa más importante, de casi $ 11 mil millones es el de incentivo a la recuperación de suelos degradados, que además es complementado con fondos regionales. Le sigue el programa de certificación de exportaciones agropecuarias y en tercer lugar está el control de plagas cuarentenarias, como la lobesia de la vid y el sirex noctilio en el área forestal.

-¿No se atendió el pedido de sectores gremiales de un fondo especial para emergencias?

-No. No está contemplado. No soy de los que creen que para resolver los problemas se necesita más plata. Los problemas hay que resolverlos con los recursos que tenemos, y eso se puede hacer. Si el próximo año tenemos una emergencia de tipo terremoto, volcanes o llegara a ingresar una plaga nueva, bueno ahí se verá, pero no podemos presupuestar que vamos a estar enfrentados a una emergencia. El Gobierno es suficientemente maduro como para gestionar recursos de emergencia en caso de que sea necesario.

Lobesia contenida

Luego del bullado ingreso de la plaga Lobesia botrana, que hizo temer el cierre de las exportaciones de uva chilena y que llevó a una fuerte inversión con el objetivo de erradicarla, ahora cambió la estrategia.

“En el fondo hemos sincerado el objetivo y desde la erradicación, se cambió a contención y erradicación sólo en algunas zonas. Esto permite una exportación más fácil, sin necesidad de aplicar productos. En otros sectores va a ser muy difícil lograrlo, sobre todo en torno a los centros urbanos. Eso lo hemos conversado con el sector productivo, y estamos discutiendo con ellos la variedad de productos y la política de control en cada caso”.

-¿Cómo se conjuga este cambio de estrategia con el proceso de inspección de la uva de mesa a EE.UU. bajo la modalidad system approach, si se reduce el presupuesto? ¿Las autoridades norteamericanas aceptaron la situación?

-El system approach venía caminando bien hasta que se descubre la lobesia. Ese es un tema que tenemos que retomar, porque fuimos visitados por el servicio agrícola norteamericano y ellos le dieron un respaldo importante a lo que estamos haciendo y las puertas están abiertas para que lo retomemos. Con la lobesia se hace más complicado, salvo para las zonas que podemos considerar que está erradicada.

Respecto del presupuesto para esto, no es que haya disminuido, sino que hay un cambio de forma. Cuando se descubrió la polilla del racimo, se reaccionó con una gran urgencia, pero con el tiempo nos dimos cuenta de que el daño económico que está causando es pequeño comparado con lo que se pensó. Con esto no quiero decir que lo que estamos gastando, alrededor de US$ 10 millones, más lo que gastan los particulares en las aplicaciones de productos químicos, sea poco. Es mucho, pero menos de lo que pensamos que podía llegar a ser. Lo que ha pasado es que el presupuesto del SAG se ha ido ajustando a lo que son las necesidades de control en el tiempo. Por eso ha ido disminuyendo, pero vamos a seguir invirtiendo.

Mi opinión personal es que la erradicacion, tal como se hizo con la mosca de la fruta, es imposibnle. Lo dijimos desde el primer minuto. Esta es una plaga que no ha sido erradicada en ninguna parte del mundo. Vamos a tener que acostumbrarnos a convivir con ella, principalmente por la presión urbana. En el campo la lobesia está bastante controlada. Si tuviéramos puramente campo, la podríamos erradicar, pero el problema está en las zonas urbanas, porque no se pueden fumigar ni trabajar con disruptores sexuales. Más encima ahora está en Argentina.
Cambios internos
-En el ambiente agrícola se habla de una reestructuración del SAG. ¿En qué consiste y qué se espera conseguir?

-La expresión hay que tomarla con cuidado.

La gran reestructuración, para la que he recibido bastante respaldo en general, es en la regionalización del SAG. Este es un organismo demasiado centralizado. Me parece insólito que para mover de un grado 15 al 13, que significan 50 mil pesos mensuales de aumento de renta a una persona o algo así, un director regional tenga que postular y se tenga que ver en un comité de gestión institucional en Santiago. En toda empresa u organización del tamaño del SAG hay instancias intermedias, con cierta autonomía de manejo. Eso significa que no les hemos dado la autonomía a las regiones en las atribuciones que deben tener y, por lo tanto, en la capacidad que le podemos exigir. Lo que estamos fortaleciendo es la capacidad que tienen los directores regionales y sus equipos de gestionar sus recursos para obtener los resultados que se les encomiendan.

Adicionalmente, hay algunos aspectos que hay que hacer más eficientes, considerando que nos financiamos en la mayor parte con recursos fiscales. Por eso tenemos que ser súper eficientes en el uso de esos recursos, y una vez en el año rendir cuenta de ellos. Pero permanentemente y en la gestión de todos los meses, cada director regional cada jefe de división o departamento tiene que ser capaz de decir derechamente estoy haciendo buen uso de los recursos, más que decir estoy cumpliendo el presupuesto, que son dos cosas distintas. En el sector público cumplir el presupuesto es tener ciento por ciento de cumplimiento, en la empresa privada gastar menos de lo que está presupuestado es el objetivo.

-Se habla también de una reestructuración del área técnica e internacional…

-Dentro del ministerio, el tema internacional lo tocan Odepa y el SAG. En mi opinión tenemos algunas funciones duplicadas. Además, dentro del SAG tenemos la División de Asuntos Internacionales y, adicionalmente, tanto la División de Proteccion Agrícola y Forestal, como la División de Protección Pecuaria tienen gente dedicada al tema internacional. Entonces, lo que estoy impulsando es una racionalización, de manera de evitar la duplicidad de responsabilidades, porque cuando no hay un responsable a cargo de una función al final nadie se hace cargo. Les vamos a sacar las funciones de comercio exterior a las dos divisiones y las vamos a concentrar en una nueva División de Asuntos Internacionales.

-¿Eso se está viendo con la opinión de los usuarios, los sectores exportadores?

-Eso principalmente es labor de gestión interna. La idea es que todo lo que afecte a los clientes, como les estamos llamando nosotros, lo vamos a preguntar, pero lo que sea de funcionamiento interno no vale la pena. La idea es producir cambios lo antes posible.

-Con eso se refuerza la diplomacia sanitaria.

-Efectivamente. Hay que tener presente que el tema sanitario muchas veces es usado como barrera para el comercio. Eso lo vemos a cada rato. Por eso creo que es necesario distinguir y separar los aspectos técnicos, que son los que manejan las divisiones de Protección Agrícola y Forestal y la Pecuaria, de lo que son los aspectos más diplomáticos y de negociación, y sobre todo, manejarlo en una misma mano.

Apelar a la conciencia

-Siguen siendo periódicos los ingresos de mosca de la fruta. ¿Funciona el sistema de multas o hay puerta giratoria para los que son sorprendidos ingresando productos prohibidos?

-Las multas se pagan. Me llegan todas las apelaciones. Hay gente increíble. De repente es una viejita extranjera que no entendió el idioma. Pero también está el que llega con un kilo y medio de salame. Aquí se aplican y se pagan las multas. Hay que temerle de verdad a eso. Pero el mensaje es que la multa es un aspecto. Lo otro es la conciencia del que quiere hacer trampa. Hubo una persona que sorprendieron con numerosos bulbos escondidos entre su ropa, que no la metieron presa porque no está dentro de las facultades. Pero el mensaje es de que con actitudes como esa se perjudican las posibilidades del sector exportador chileno. Es decir, una mezcla de zanahoria y garrote.

-¿Qué es lo más usual que se trae del exterior y está prohibido?

-No es tanto de saber todo lo que se puede o no traer. En el sitio web del SAG aparece el listado. Pero lo más importante es la prudencia. Si uno tiene dudas, y yo las he tenido, lo mejor es declararlo y así será un inspector del SAG, que está capacitado, el que va a decir lo que se puede ingresar o no. Lo que es imperdonable es que alguien trate de pasar algo a la mala, que era la actitud normal antigua. Cuando le preguntan si trae algún producto vegetal, debe decir sí.

-¿Qué se está haciendo respecto de la partida de manzanas rechazadas por presentar plagas con un certificado SAG falsificado?

-Pedí entrevista con la fiscal, porque lo que quiero es perseguir el fraude. Con actos como éste se le puede hacer un daño enorme a las exportaciones chilenas. De hecho, el reclamo llegó porque la exportación estaba amparada por ese certificado que dice que está libre de plagas e iba llena de pulgones. Por eso empezamos a chequear y verificamos que el certificado nunca fue emitido por nosotros. El mensaje que queremos dar es que la falsificación, aparte de ser un acto indecente, es un acto repudiable y vamos a tratar de castigar a los que se presten para este tipo de prácticas.

 Dos conflictos por transgénicos-¿En qué está el pleito por la negación a entregar los datos de la ubicación de los cultivos transgénicos por parte del SAG?

-La negación no es del SAG. Nosotros somos custodios de cierta información que no nos pertenece. Cuando el
Consejo de Transparencia nos dijo entreguen la información, los dueños, que son las empresas que cultivan semillas, recurrieron a la corte y al Tribunal Constitucional diciendo que el SAG no puede entregarla. Lo que dijimos fue que esperaremos el pronunciamiento de la Corte, porque no somos parte de este litigio. Son dos los conflictos. Uno el de algunos ambientalistas que son los que han pedido la información y empresas semilleras. Eso está en la Corte de Apelaciones y hay una novedad importante, la semana pasada una de las empresas importantes accedió a entregar información y hay otras que han hecho lo mismo.

La otra disputa es la que se está dando entre los cultivadores de transgénicos y los apicultores. Estamos trabajando en conjunto y estamos en condiciones de entregarles a los apicultores la información que requieren para evitar o minimizar el riesgo de que sus colmenas se ubiquen en lugares cercanos a cultivos transgénicos. Dentro del anecdotario quedó el caso ocurrido en Alemania, en que descubrieron miel de Ralún con trazas de transgénicos pese a que en esa zona no hay en decenas de kilómetros a la redonda ese tipo de cultivos. Lo que pasa es que las colmenas son trashumantes -se mueven de un lugar a otro- y pueden haber pasado por alguna región con transgénicos.Qué espera de los gremios

“Espero que no saquen ventajas. Que cada uno pida lo razonable. Que todos estén alineados en un objetivo general, que es el del Gobierno, básicamente, facilitar el comercio”, señala Ariztía.

Las tareas por delante
“El encargo con el que asumí está marcado por la agenda impulso competitivo, que es abordar los temas que los distintos sectores plantearon como trabas para el proceso exportador, en los cuales el Servicio Agrícola y Ganadero era el problema y, por lo tanto, también parte de la solución. Formamos seis mesas de trabajo, con 25 gremios. Cerca de la mitad los tenemos solucionados. Por ejemplo, temas operativos del proceso exportador, como la atención de clientes, básicamente la emisión de certificados electrónicos. Los temas más complicados, como la solicitud a la Unión Europea del registro de las nuevas indicaciones geográficas para los vinos, los tarifarios o de ventanilla única los que estamos trabajando y  requieren de más esfuerzo y tiempo. Otras para más adelante son la trazabilidad animal, el plan de manejo, las contingencias sanitarias.

Lo que se está avanzando en Asia
“Con China tenemos un proceso permanente de actualización; ahora le pedimos prioridad para los cítricos, las paltas y las nueces y solicitaron más antecedentes. Son procesos que están caminando, pero toman su tiempo. En Corea del Sur tuvimos buenas noticias para la entrada de nueces. Planteamos el tema de la carne bovina que ha generado mucha discusión en Chile, ya que hace siete años que entró en vigor el TLC que establece una cuota de ingreso, pero hasta hoy no ha entrado ni un bistec chileno. El problema es el protocolo sanitario. Nos dijeron que Chile está bien encaminado y que va a ser el primer país latinoamericano en lograr el ingreso. Les explicamos que por el tamaño que tenemos como exportadores de carne bovina no les vamos a hacer daño. Quedaron relativamente tranquilos y van a venir en los próximos meses”.

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