2 de diciembre de 2011 01:26 AM
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¿Una nueva vacuna frente a las mastitis?

Se utilizan cepas frecuentes de S. aureus

Un grupo de científicos argentinos y suecos está ensayando diferentes estrategias para combatir uno de los patógenos más frecuentes en las explotaciones, Staphylococcus aureus, causante de mastitis.

A pesar de las buenas prácticas higiénicas, la presencia de mastitis en los rebaños lecheros es frecuente. Para prevenir la infección por Staphylococcus aureus se pueden utilizar antibióticos, pero su uso deja residuos tanto en la leche como en la carne del animal, y en algunos casos las infecciones pueden no responder al tratamiento. Lograr mantener animales saludables y evitar el uso de antibióticos es el objetivo que se planteó un grupo de investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) en Argentina. Para ello decidieron encarar el problema desde su raíz y trabajar en la formulación de una vacuna profiláctica que permita evitar esta enfermedad.

Según los investigadores, llegar a una vacuna es algo muy complejo, sobre todo con un microorganismo como Staphylococcus aureus, por lo que la idea es empezar a trabajar en el tema para llegar, al menos, a reducir la infección de mastitis.

En primer lugar, los científicos están evaluando la mejora de una vacuna convencional gracias a la adición de adyuvantes que estimulan al sistema inmune y la vuelven más efectiva. Pero a largo plazo, los objetivos son más ambiciosos, ya que pretenden poder reemplazar la bacteria muerta que se utiliza para inocular a los animales por un formulado mucho más preciso y a medida, diseñado en base a las moléculas más importantes para generar protección inmunológica contra esos organismos, combinándolos con adyuvantes de última generación para brindar una protección segura y efectiva.

La vacuna que evalúan los científicos está compuesta por un extracto de bacterias aisladas en la región y un adyuvante de última generación desarrollado en Suecia. El grupo de investigadores argentinos está colaborando con un grupo sueco para lograr una formulación y un esquema de inmunización óptimo.

Hasta el momento, la nueva fórmula se ha probado en 20 novillas Holstein. La experiencia ha mostrado que se generaron más anticuerpos y hubo una respuesta inmunológica superior a la vacuna tradicional y al grupo control no vacunado. A largo plazo la idea es trabajar con las vacunas hechas a partir de moléculas seleccionadas y obtenidas mediante ingeniería genética que permite tener una formulación mucho más controlada. Esto es posible cuando se estudia individualmente cómo funciona cada inmunógeno, por lo que se están evaluando diferentes moléculas que son candidatas a integrar la fórmula de una futura vacuna.

En este proceso, el primer paso fue la búsqueda de cepas de S. aureus que se encuentran en la región para conocer qué factores de virulencia son los más frecuentes en la cepas infectantes. Se están evaluando cuatro candidatos y su posible combinación, con el objetivo final de lograr una vacuna con un adyuvante que potencie su acción.

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