3 de diciembre de 2011 10:32 AM
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JORNADA DEL CICLO GANADERIA Y COMPROMISO DEL IPCVA EN ESQUEL

El sur también existe : No se trata del sector más crítico por la secuela de las cenizas del volcán Puyehue, pero es el más castigado por fenómenos de una región de característica árida. Con precipitaciones de solo 500 milímetros anuales, la producción bovina pretende seguir en alza (creció el 50% en cabezas en el período 2002-2011) y sabe que debe hacerlo con prácticas y manejos que lo hagan más eficiente y rentable. Guillermo D. Rueda Enviado especial a Esquel.

Verdaderamente, ser ganadero en la región cordillerana de la Argentina es hacer patria. Con solo el 0,72% de la producción bovina total, sus productores siguen embarcados en lograr ser más eficientes mientras las cenizas de los volcanes Chaitén, en 2008, y Puyehue, ahora, y las recurrentes sequías los ponen en otra encrucijada.
     Todo es diferente aquí, en Esquel, una ciudad de casi 40.000 habitantes ubicada en la región oeste del Chubut, a 1.250 kilómetros de Bahía Blanca, donde los ganaderos han provocado, no obstante algunas de las circunstancias citadas, un incremento del 140% en el stock bovino desde 1990 a la fecha y, más particularizado, del casi el 50% para el período 2002-2011 (253.000 cabezas contra 129.000).
     En este marco, el ciclo Ganadería y Compromiso del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina realizó un seminario regional sobre Diagnóstico y propuestas para el crecimiento sostenido de la cadena de la carne vacuna. Poco más de 60 productores estuvieron en el Regimiento de Caballería de Exploración 3, en el kilómetro 9 de la ruta nacional 259.
     “Para nosotros, es excelente este intercambio. Habíamos pedido por esta posibilidad ante el IPCVA y, más allá de las adversidades, a las cuales nosotros estamos acostumbrados, pretendemos ser más eficientes y continuar creciendo, pero para eso debemos capacitarnos”.
     Así se expresó Paula Gonzalo, presidenta de la Sociedad Rural de Esquel. Es una de las tres mujeres responsables de una de las siete sociedades rurales del Chubut.
     Las cenizas que se esparcen anárquicamente por el cielo y caen en los campos y sobre los animales hacen complejo el negocio ganadero en este lugar. De todas maneras, los vientos característicos, de dirección oeste-este, han alejado a Esquel –por ahora– de la zona de mayor conflictividad.
     “No lo padecemos con tanta virulencia como el sector ovino, pero lo advertimos con problemas en las dentaduras, donde hay un desgaste y un avejentamiento que afecta la alimentación del animal”, agregó Gonzalo, quien vivió en Bahía Blanca por más de 30 años y hoy posee un emprendimiento ganadero familiar en Gobernador Costa, a 170 kilómetros de aquí.
     “Respondimos a un pedido de los productores de esta zona”, aseguró Gonzalo Alvarez Maldonado, presidente del IPCVA.
     “Nuestra entidad debe estar en todos los sitios donde se produce, independientemente de su repercusión en los porcentajes del stock nacional”, agregó.
     El dirigente entrerriano ponderó el trabajo que se realiza aquí, especialmente por la inclusión de la mejor genética, así como la tendencia hacia el encierre y el feedlot para una producción particularizada en la cría con pasturas naturales.
     La región de la Patagonia cuenta con un estatus que pocos tienen: es libre de aftosa sin vacunación, con todo lo que ello conlleva respecto de eventuales saldos exportables, algo que, igualmente, por ahora no puede concretarse.
     “Si bien hasta hoy todo lo que se produce se consume, hay que considerar que, si se continúa con esta escala de crecimiento, se puede comenzar a planear algo respecto de la exportación. Habría que hacer las gestiones pertinentes ante diversos organismos, pero la posibilidad está”, comentó Alvarez Maldonado.
     De casi 380.000 cabezas en toda la región, alrededor de 79.000 están en Santa Cruz, 48.000 en Tierra del Fuego y el resto (253.000) en Chubut. En 480.000 kilómetros cuadrados están involucrados alrededor de 2.200 productores, de los cuales cerca de 1.600 poseen establecimientos de hasta 100 hectáreas y deben manejarse con 400/500 milímetros anuales en la zona andina, y con 150/200 en el resto del continente.
     Los productores chubutenses apuntan a la mejor genética para sus rodeos. En tal sentido, algunas de las cabañas cercanas a Bahía Blanca son las proveedoras de semen y de embriones, como Santo Tomás de la Sierra, de Don Benjamín, en Saldungaray, y Santa Paula, de Juan Manuel Garciarena, en Estela, distrito de Puan.
     “Estamos en una zona con muchas limitaciones, climáticas especialmente, lo que puede repercutir en una idea de crecimiento constante”, aseguró el ingeniero agrónomo Esteban Guitart, del INTA Esquel.
     “Igualmente, en la región de los valles se puede hacer una buena producción forrajera y alimentar muy bien y, con planificaciones, se puede lograr instalar a esta zona como única por el estatus y por sus características, tal como sucede con la marca de carne argentina en el mundo”, amplió Guitart.
     El 79% de los bovinos aquí son de raza Polled Hereford, en tanto que el porcentaje se completa con Angus. Merino, con un millón de cabezas aquí, y 3,5 millones en todo el Chubut, sobresale en ovinos.
     “Sabemos que tenemos un potencial por demás interesante y que solo con la incorporación de nuevas tecnologías, engordes adecuados, suplementación antes de los servicios, y demás, podremos aumentar los rodeos”, amplió Paula Gonzalo, quien, acerca de la cuestión de género en sitios decisorios del sector en el sur, señaló que la mujer tiene una permanente necesidad de estar informada y sentirse activa en la constante lucha ante las adversidades de la naturaleza.
     Forraje. El doctor Juan Elizalde, de la Universidad Nacional de Rosario y asesor de empresas agropecuarias, disertó sobre La intensificación en los procesos productivos, desde el pasto hasta el corral. Precisamente, en un región donde se realiza cría con pasturas naturales, aludió al forraje como la clave para un buena alimentación, así como la suplementación con ganancias diarias en épocas de sequías. De todos modos, también habló del engorde a corral y en corrales de terminación.
     Posteriormente, el veterinario Miguel Raso, de la Unidad de Extensión Bovina del INTA Esquel, y el ingeniero agrónomo Ignacio Lateulade, responsable de la Agencia de Extensión Rural Trevelin, plantearon los modelos de invernada en el noroeste del Chubut.
     Finalmente, el ingeniero agrónomo Arnoldo Díaz, de la comisión directiva de la SR esquelense, asesor de productores y docente de la Universidad Nacional de la Patagonia, explicó los ejes para el desarrollo bovino en el oeste provincial.
     Habló del carácter nocivo de la dependencia de la alimentación (“Está a 1.500 kilómetros”, dijo); de la importancia de sumar hectáreas para subsanar este inconveniente si se pretende crecer y que, para ambos casos, se requieren dos factores clave: la capacitación y el financiamiento.
“La eventual construcción de un frigorífico en Gobernador Costa, que, según dicen, faenará 50.000 cabezas anuales en dos turnos, nos obliga a pensar en un engorde de 10.000 terneros y a adecuar una suplementación invernal a campo. En eso debemos trabajar, así como en la implementación de una ley bovina, con beneficios semejantes a los de la ley ovina”, comentó Díaz.
     

¿Pérdida de precio político?
     En otro tramo de la jornada de este miércoles en Esquel, el licenciado Carlos Seggiaro habló sobre el panorama y perspectivas de la economía argentina y su posible impacto en la cadena de ganados y carnes.
     Señaló que hay que mirar el mercado cárnico con ojos diferentes.
     “El escenario es positivo, eso está fuera de discusión… pero estamos en la Argentina. La recuperación del stock es lenta e incidirá notablemente la diversificación del total de la carne, que en la actualidad vivimos no como una coyuntura, sino como un cambio estructural”, explicó.
     “El consumo de carne vacuna está en los 51 kilos por habitante al año, la de pollo en los 40 y la de porcinos en 11; son 110 kilos anuales. Por eso entiendo que este cambio descomprimiría los precios de las carnes rojas y lo más importante es que los próximos gobiernos alentarán las exportaciones porque será lógico y la carne perderá precio político”, explicó Seggiaro, quien es asesor económico de Federación Agraria y docente de Economía y Comercio Internacional de la Universidad Nacional de Villa María.

“Hay que inyectar confianza al mercado”

El ingeniero agrónomo Dardo Chiesa, representante de CRA en el Consejo del IPCVA, se mostró escéptico respecto de los cambios de las políticas agropecuarias ante la inminente designación de nuevos funcionarios nacionales en el área. Pidió que se inyecte confianza al sistema, tal como le sucede a la economía. “Hay que tomar dos o tres medidas: eliminar el peso de faena, que si bien no modifica mucho se trata de un gesto importante; fijar cupos de exportaciones previsibles y que se cumplan, y eliminar determinadas manipulaciones del mercado ganadero”, señaló el ex presidente del IPCVA, quien también disertó en la jornada de Esquel.
     
     

El dato

0,72
por ciento (380.000) cabezas bovinas se encuentran en la provincia del Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. En 2002, había 129.000 animales en Chubut; hoy, alrededor de 253.000. A su vez, se trata del 18% de la superficie del continente.

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