3 de diciembre de 2011 10:31 AM
Imprimir

Contador y su clembuterol

ESPAÑA : Acaba de quedar visto para sentencia el juicio por el presunto dopaje con clembuterol del ciclista Alberto Contador. Durante las sesiones, los abogados del deportista han hecho gravísimas acusaciones que ponen en cuestión el sistema de vigilancia sanitaria de los alimentos en España. José Manuel Etxaniz las califica de “medias verdades o mentiras” y las rebate con datos.

José Manuel Etxaniz Makazaga. Doctor en Veterinaria y presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Guipúzcoa

Dicen los que de estas cosas saben, que nuestro sistema jurídico es muy garantista. A mí me parece lento e imprevisible, según algunas sentencias.

El caso Contador-Clembuterol me obliga a comprar y leer un periódico deportivo para comprobar la manipulación que se hace con una rutinaria acta de toma de muestras, la número 4672 del 30 de octubre de 2009.

Esas medias verdades o mentiras, según se mire, a las que nos hemos acostumbrado con el zapaterismo y su ahijado el odonismo, -anunciar en sus medios la oferta de pisos a los damnificados de una catástrofe que lo han perdido todo, a sabiendas que no estarán operativos antes de un año, por ejemplo-, se utilizan por los abogados del ciclista con la connivencia del funcionario corrupto que filtró los documentos.

El diario deportivo, toma posición a favor del de Pinto e insulta el intelecto de sus lectores gorgoritos, al afirmar tajante en un artículo confuso y seudotécnico, que la carne contaminada se sacrificó en Durango, aunque procedía de otra comunidad. Además, advierte que tiene más datos.

Las tres muestras de hígado corresponden a una vaca burgalesa, del Valle de Mena, pero en ningún momento figuran como positivas. Quizás diera un primer análisis dudoso. Los dos contraanálisis efectuados, el contradictorio y el dirimente, dieron resultado negativo, según fuentes solventes.

Pero el fin justifica los medios y los abogados que preparaban su defensa ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo en Lausana, sembraron la duda sobre la calidad de la carne que consumimos, los sistemas de control e inspección, empañando de paso el prestigio adquirido por la impecable trayectoria del matadero mancomunado Erralde, en el Duranguesado vizcaíno, cuya filosofía de empresa es contraria a estas prácticas.

Nos consuela saber que se han sacrificado estos valores para salvaguardar los más altos intereses de las esencias deportivas patrias, en los pliegues de cuya bandera jamás se puso el sol. Olé. Ahí queda eso.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *