5 de diciembre de 2011 10:54 AM
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Mentiras (Im)piadosas II

La eliminación de subsidios, a una parte de la población, en el agua, el gas y la luz es solo el maquillaje de un sistema injusto de reparto en una economía que mantiene muchos agujeros negros, un sistema regresivo y donde ganan siempre los mismos actores. La fiesta no terminó.

(Por Marcelo Manzatto) Si hay algo de lo que se puede jactar este gobierno es en la política comunicacional y como un anuncio, que podría ser insignificante, lo transforma en algo trascendente a fuerza de una apuesta propagandística donde no escamotea en recursos y en el uso de figuras populares.

Recientemente se anunció la eliminación de los subsidios a la luz y el agua en determinados barrios pudientes porteños y del Gran Buenos Aires. La medida llega hasta ahí porque todos los argentinos subsidiamos a esos sectores. También se incluyeron a empresas y casinos. Si casinos, todos subsidiábamos los servicios de la timba.

Estos anuncios del “Yo renuncio al subsidio” significarían un ahorro de unos 500 millones de pesos (según estimaciones del gobierno). Por si solo parece una cifra significativa, pero que si se lo compara con otras cifras se transforma en algo insignificante. Un anuncio (uno mas) con mucho de redoblante y bombo pero que es solo el maquillaje de la trampa en que se envolvió el propio gobierno. Una clara muestra de gatopardismo.

Algunas cifras
Según un trabajo del Instituto de Estudios Económicos sobre los subsidios en el 2011 el sector energético es subsidiado por el Estado Nacional en algo más de 72 mil millones de pesos. Es decir que el anuncio del gobierno significará un ahorro de apenas el 0,7 por ciento de lo que los argentinos les transferimos a esas empresas.

Lo más curioso es que el subsidio a ese sector se incrementó de 2.020 millones de pesos con que se subsidiaba en el 2005 a 72.577 con lo que se los subsidia en la actualidad, lo que significa un aumento del 1.187 por ciento.

Pero el energético no es el único sector al que subsidian los argentinos. Las empresas públicas son subsidiadas con algo más de 8 mil millones de pesos. Si se compara con el monto recibido por el sector energético parece insignificante, pero hay que tener en cuenta que el sector de “empresas públicas” recibió desde el 2005 a la fecha un aumento en los subsidios del 2.537 por ciento, pasando de 157 millones de pesos en el 2005 a los 8.788 millones actuales.

En orden de importancia le sigue el transporte que entre el 2005 y el 2011 vio incrementar los subsidios en un 1.351 por ciento al pasar a recibir de 916 millones de pesos a 40.647 millones.

Tomando todos los sectores (energético, transporte, empresas públicas, agroalimentarios, rural y forestal e industrial) en el presente ejercicio presupuestario subsidia por 136.835 millones de pesos. Es decir que el anuncio hecho por el gobierno representa el 0.35 por ciento de la totalidad de lo que el Estado argentino gasta en subsidios a estos sectores altamente beneficiados.

¿Porque el gobierno cayó en su propia trampa? Porque entre el 2005 y el 2011 aumentó los subsidios a esos sectores en un 1.281 por ciento, pasando de 3.478 millones de pesos a los 136.835 millones actuales.

Para entender un poco mas la magnitud de estas cifras valga indicar que la Asignación Universal por Hijo, una medida verdaderamente progresista y redistributiva, representan unos 11.000 millones de pesos del presupuesto del 2011, esto es solo un 10 por ciento de lo que el gobierno otorga en subsidios.

El lector se preguntara si está columna es una oposición a la quita de esos subsidios y la respuesta es NO, es solo  (como dicen ahora los kirchneristas) “no quedarse solo con la foto, sino ver toda la película”.

Otras dádivas millonarias
Por otra parte el Estado Argentino se pierde de recaudar miles de millones de pesos debido a exenciones impositivas y no precisamente de los sectores de menores recursos. Parece que ocho años de gobierno no fueron suficientes para llevar a cabo una verdadera reforma tributaria.

Algunos ejemplos: El impuesto progresivo por excelencia es de ganancias porque tributan más aquellos a los que les va mejor.

En su libro “Es la eKnomía estúpido”, el periodista Maximiliano Montenegro indica que “si Argentina lograra recaudar 2 puntos mas de PBI en impuestos a la ganancia a las personas físicas, el Estado embolsaría unos 28.000 millones de pesos extras. Está cifra serviría, por ejemplo, para triplicar la Asignación Universal Por hijo.

El mismo periodista describe en su libro algunos ejemplos. Indica que en la página 39 del mensaje presupuestario se estima que solo por no cobrar ganancias sobre los intereses de títulos públicos el Estado resigna 3.627 millones de pesos. Por la dispensa sobre intereses de depósitos en entidades financieras y obligaciones negociables cederá otros 971 millones de pesos.

Después indica que no hay valores de cuanto se pierde de recaudar por exceptuar las ganancias obtenidas por personas físicas proveniente de la compra – venta de acciones y otros títulos de valores, sin embrago las estimaciones del Banco Central lo ubican en 5.800 millones de pesos (si se lo grava con la alícuota máxima del 35 por ciento) o 2.800 millones de pesos (si lo grava con la alícuota mínima del 15 por ciento).

Para dar un ejemplo “la Presidente Cristina Fernández de Kirchner recibió 5,6 millones de pesos en intereses por depósitos en el sistema financiero, según consta en la declaración jurada del año 2009 y no pagó un solo centavo de impuesto a la ganancias. Otro ejemplo es el de Amalia Lacroze de Fortabat que vendió en 1.000 millones de dólares a Loma Negra y está exenta del pago de tributo” describe Montenegro en su libro.

Los jueces también cuentan con la excepción de pagar el impuesto a las ganancias. Según los estudios está prerrogativa hubieran significado un ingreso al fisco de unos 270 millones de pesos, en el presupuesto del 2012 la cifra se estira hasta los 305 millones de pesos.

Por último, y como dato adicional, subsidiamos a la multinacional Cargill entre el año 2007 y Enero del 2011 con algo más de 343 millones de pesos a través del ONCCA. Si se toma a la misma empresa junto a Molinos Cañuelas, Andrés Lagormasino, S.A Molinos Fénix y Grobocopatel (el rey de la Soja) los subsidios, en el mismo período, suman unos 1.111 millones de pesos.

La cifra equivale a la construcción de unas 8 mil viviendas o unos 20 hospitales o una media docena de hospitales de alta complejidad.

Para completar la trama de complicidades y regresiones, Montenegro cuenta en su libro que en el 2010 un juez penal económico procesó a los directivos de cargill por “supuesta evasión agravada”. Lo mismo sucede con Molina Lagormarcino que es investigado por la AFIP por supuesta evasión millonaria.

Como se describe al principio de está nota lo anunciado es gatopardismo puro: Cambiar para que nada cambie. Solo un maquillaje para los enormes agujeros negros de la economía argentina que no están dentro de los principios “progresistas” del kirchnerismo.

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