5 de diciembre de 2011 13:29 PM
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Se va Domínguez, viene Yahuar

Julián Domínguez, finalmente, dejará el Ministerio de Agricultura para asumir como Diputado, y posiblemente como titular de la cámara baja. Su sucesor será Norberto Yahuar, un chubutense del riñón K que lo acompañó en el MinAgro como subsecretario de Pesca.

En lo que fue prácticamente su último acto en el Ejecutivo, Domínguez anunció la apertura a la exportación de 2,7 millones de toneladas de trigo. El doble de lo que se esperaba. En la conferencia de prensa del ministro, acompañado por el titular de Economía Amado Boudou y el secretario de Comercio Guillermo Moreno, los que hablaron fueron los dos primeros. Moreno se limitó a responder una pregunta sobre la canasta navideña. Sonó como evidente su desacuerdo con la decisión.

Más allá del hecho objetivo, que es que la apertura no se reflejó en una mejora inmediata de los precios, el punto es que por primera vez, en mucho tiempo, el volumen autorizado supera las tenencias de los exportadores. Es un cambio no menor. Es cierto que llega tarde, y que ahora se acumula el trigo viejo con la cosecha nueva, que ya se inició. Que frente a la necesidad de vender de muchos productores, la brecha enervante entre el FAS teórico y el precio de mercado vaticina tormentas severas. Los 112 dólares por tonelada son precios de quebranto.

Veremos si esta apertura se convierte en más competencia y precios más acordes con el poder de compra de la exportación. Dependerá, también, de la decisión de los productores. Como dato, conviene recordar que el trigo marzo vale 130 dólares en el MATBA, un pase que rinde un 20 por ciento en tres meses.

Moreno siempre sostuvo que el MinAgro se tenía que dedicar a la producción, la tecnología y la sanidad. Pero “cuando aparece un remito o una factura, ahí entro yo”. Esto remitía a Agricultura a un papel muy limitado. Los precios, la herramienta clave de la política agropecuaria, dependían de Comercio.

Domínguez nunca quiso enfrentarlo, pero se metió en temas comerciales: sobre todo, los que tienen que ver con la apertura de nuevos mercados. Fue uno de los ejes de su gestión, como el caso del mercado chino para material reproductivo bovino, maíz y la controvertida cuestión del aceite de soja. O la negociación de nuevas cuotas en la UE para la carne, el estímulo a la exportación de semillas híbridas de alta genética, la batalla por el ingreso de biodiesel a España. Pero si algo se lleva en su cuaderno de bitácora es haber influido en el nuevo discurso de la Presidenta Cristina Kirchner, que lanzó el Plan Estratégico Agroalimentario de Domínguez en Tecnópolis, y se hizo acompañar por el ministro saliente a la última reunión del G20. Desde hace varias semanas, y aún después del triunfo electoral, CFK puso insistentemente al agro como ariete de la economía.

La apertura del trigo, desafiando a Comercio, quizá sea una señal de que el discurso puede llevar a un cambio más consistente en la acción. Norberto Yahuar, que viene de la política (como su antecesor), se encontrará con una cuestión irresuelta. Sería bueno que se recueste en los equipos técnicos del propio Ministerio, que tienen muy clara la cuestión.

En el caso del trigo y el maíz, la restricción permanente, en nombre de la mesa de los argentinos, solo ha servido para sacrificar producción. Perdieron los productores, perdió el Estado, no solo por las retenciones sino, fundamentalmente, por el lucro cesante de mucha fotosíntesis. Sol dilapidado. La coca cola que no se tomó ayer, no se toma nunca.

No es tan difícil. Lo ideal es terminar con el régimen discrecional de los ROE. Ojo: existen también para la soja, donde no hay conflicto comercial alguno porque funcionan prácticamente como licencias automáticas. A esto hay que apuntar. Si se cortan amarras, habrá maíz y trigo a chorros. Todos lo necesitan.

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