5 de diciembre de 2011 13:38 PM
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Los transgénicos están consolidados

No caben dudas de que los transgénicos han sido una herramienta muy exitosa para la producción argentina.

Pero para conocer más a fondo la importancia de esta tecnología a lo largo de los años, el Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología (Argenbio) presentó esta semana un informe que llevó adelante el especialista Eduardo Trigo, quien hizo un análisis económico de los 15 años de los cultivos transgénicos en Argentina, considerados a partir de la introducción de la soja tolerante al herbicida glifosato, en el año 1996.

El proceso de adopción representó para el país, en el lapso 1996-2011, un beneficio acumulado de 72.645 millones de dólares. Este beneficio se estimó usando un modelo desarrollado por el INTA que se complementó con información aportada por el Ministerio de Agricultura, ArgenBio, el Indec y la FAO.

Trigo ya había realizado esta misma evaluación al momento en que los cultivos genéticamente modificados cumplieron 10 años, en el año 2006. El actual informe destaca la posición líder de nuestro país en la utilización de cultivos genéticamente modificados, con 22,9 millones de hectáreas en la última campaña.

Trigo fue contundente cuando detalló cómo se distribuyeron los beneficios económicos por cultivo en nuestro país.

En la soja, dice su informe, los beneficios entre 1996 y el 2011 representaron una reducción en los costos de 3.500 millones de dólares, dado por una reducción de labores y la aplicación de herbicidas selectivos. A su vez, en este cultivo, la expansión del área agrícola permitió un ingreso extra por 61.917 millones de dólares.

Por otra parte, en el maíz, el beneficio total alcanzó 5.375 millones de dólares, asociado a las tecnologías de resistencia a insectos y tolerancia a herbicidas, mientras que, en algodón, sumaron 1.834 millones de dólares, también dado por las mismas tecnologías que se aplicaron en el cereal.

El trabajo aclaró qué actores de la cadena obtuvieron los mayores réditos por el uso de cultivos modificados. Así, puntualizó que fueron los productores los más beneficiados.

Para la soja, éstos retuvieron el 72,5 por ciento; en maíz, el 68 por ciento y, en el algodón, 96 por ciento.

A pesar de todo, los cultivos transgénicos todavía, en algunas regiones, están en el centro del debate. Pero Trigo sostuvo que la Argentina es una muestra clara de los impactos rápidos y directos de la biotecnología. Y eso -dijo- aunque aun a nuestro país le queda un gran espacio para expandir estas herramientas.

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