5 de diciembre de 2011 13:49 PM
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Contaminación por un aserradero

Gripe, alergia, tos, bronquitis, inflamación de garganta, ardor de ojos y de nariz son algunos de los problemas de salud que aquejan a los más de 700 habitantes de los barrios Jardín y Gemes, en el sur de la ciudad, que circundan el aserradero de una empresa local.

Uno de los aserraderos ocupa una manzana ubicada entre las calles Santa Fe, Coronel Eges, Alvarado y Sebastián Cuenca, y funciona a cielo abierto. El establecimiento no está debidamente cerrado a fin de impedir la proliferación de materiales desechables, como aserrín, la dispersión de gases tóxicos y el funcionamiento de la caldera (actividad prohibida por estar ubicada en el ejido urbano).

Cientos de vecinos, entre ellos gendarmes, médicos, personal aduanero, jueces, entre otros, vienen presentando reclamos formales al municipio, sin lograr hasta el momento ninguna repuesta.

El expediente recayó en manos del abogado Julio Villalba, asesor legal y técnico de la Municipalidad, quien se inhibió por ser vecino de esa barriada y uno de los afectados por la contaminación de la fábrica. Las actuaciones fueron giradas al otro asesor, Domingo Sabag, quien aún no emitió ningún dictamen.

Las patologías

“Yo soy abogado y entiendo los tiempo legales, pero esto excedió todo plazo posible; mi señora es asmática y no puede vivir en ese ambiente”, dijo uno de los damnificados.

Según los vecinos, el aserradero, por los trabajos que realiza, genera una gran contaminación, lo que está provocando una serie de patologías respiratorias a grandes y chicos.

No es casualidad, sino causalidad, que en todos los núcleos familiares exista más de un integrante con afecciones respiratorias, enfermedades que se inician con episodios aislados, convirtiéndose en cuadros crónicos, dijeron.

“Las continuas visitas a los profesionales pediátricos deben justificar la actividad física reducida, deteriorada y lesionada de nuestros niños, ya que enfermedades como el asma y la alergia no solo impiden el desarrollo completo y sano, sino que también limitan la calidad de vida”, expresó Fernando Abraham, uno de los cientos de vecinos que firmó la denuncia realizada en la mayo pasado.

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