7 de enero de 2010 07:22 AM
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“El 2009 fue un año para el olvido para los apicultores sanduceros”

El balance anual para los productores apícolas remitentes a la cooperativa Calapis "no fue bueno". Sin ser malo en su totalidad debido a que "algunos lograron cosechar algo, pero indudablemente el 2009 es para olvidar", sentenció a EL TELEGRAFO el presidente de la empresa sanducera, Amado Ferraris.

Indicó que además de un año de escasa cosecha, fue de intensa actividad gremial procurando soluciones a un sector que demandó muchos insumos.
Luego de asistir a las reuniones de la Mesa de Desarrollo departamental y a través del Consejo Agropecuario se lograron “cosas positivas”, como la reunión sobre temas sanitarios que generan problemas en el sector. Agregó que “también trabajamos en la Junta Nacional de la Granja (Junagra)”.
Entiende que los cambios deben pasar “por la participación de los productores en los grupos de trabajo, sean gremios como sociedades de fomento, con propuestas concretas, talleres y trabajos grupales”. Se debe trabajar más en los aspectos relativos a los costos y asistencia.
De todas maneras el balance para la cooperativa “fue positivo”, acotó el dirigente. A pesar de un año “tan complicado y con tantas dificultades, tuvimos la virtud de hacer un manejo económico y financiero dentro de la cooperativa que nos brinda este resultado”.
La gestión de la cooperativa “la catalogamos como excelente”, aunque aclaró que “existe un gran problema, el que está relacionado a lo financiero, por lo cual no tenemos eco en ninguna de las instituciones, sean oficiales como privadas”. “Tenemos las cuentas al día, certificados del BPS y DGI actualizados, pero parecería que no somos creíbles para las entidades financieras. Hemos presentado nuestros proyectos de exportaciones y desarrollo financiero a varias instituciones y no hemos tenido una respuesta positiva”.
Clima
El exceso de lluvias ha determinado un importante atraso en las cosechas. “No se puede ingresar a los campos, tampoco trabajar en la colmena porque la abeja está mala, no hay néctar, aspectos que coinciden y complican todo”, afirmó Ferraris.
Sostuvo que “el cambio climático está instalado. Esto provoca que al mediodía ya no se pueda trabajar por el intenso calor que hace imposible utilizar los equipos, al igual que a la tardecita porque la abeja no trabaja a esa hora”. “Nuestro trabajo debe basarse de acuerdo con el clima, principalmente referido a las altas temperaturas, ya que los rayos pasan directamente al haber poco filtro”, dijo.
Mencionó que se estudia la posibilidad de hacerles sombra a las colmenas. “Colocar malla sombra, alambrados, hacer algún eléctrico, cosas que determinarán mayores costos al productor”.

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