7 de diciembre de 2011 11:08 AM
Imprimir

Frentes abiertos y barullo, en la ruta hacia la economía de 2012

Pocos o nadie espera una recesión, en 2012. Y menos que, si la hay, el INDEC la reconozca. Pero los analistas dan por hecho que la actividad económica sufrirá de enfriamiento .

Los consultores están recalculando sus estimaciones de crecimiento, y todos a la baja. Aún así, la mayoría enfrenta un problema serio: ignoran qué va a hacer el Gobierno y advierten, como nunca, la ausencia de un verdadero plan maestro .

Dice uno de ellos: “Actúan por espasmos. Cuando el agua se acerca al cuello, salen con la quita de subsidios y el cepo cambiario. Nosotros tratamos de interpretar la lógica con la que se mueve el Gobierno, antes de decir que la economía puede crecer 0, 2 o 3 %.Y todavía estamos en éso”.

Parte del mismo barullo es la eliminación de los subsidios. Dicen que seguro le pegará al consumo, aunque ignoran cuánto, porque dudan de que Julio De Vido y Amado Boudou ya tengan claro hacia dónde van o, al fin, cómo son manejados los hilos.

La quita es un juego complicado . Si resulta grande, sacudirá en la misma proporción al consumo y, de seguido, a la actividad económica y a la recaudación impositiva. Y si termina siendo moderada, moderado será también el efecto fiscal y la ganancia en términos de gastos del Estado.

El deterioro evidente de las cuentas públicas y el modo como lo encare, será crucial para determinar el margen de maniobra del kirchnerismo. Se sabe de sobra el poder que tiene la caja en la captación y el alineamiento de voluntades políticas.

Otro punto clave ancla en el mercado cambiario, o sea, la magnitud del superávit comercial y, consecuentemente, la oferta de divisas . Hasta ahora, el sistema ha funcionado parecido a la ex ONCCA, el organismo que repartía subsidios en el sector agropecuario: mucho o poco, según el criterio del actual jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray.

Un comentario corriente en el sector financiero es que para ciertas decisiones Mercedes Marcó del Pont, la presidenta del Banco Central, se ha subordinado por completo a Guillermo Moreno . Y que el secretario de Comercio abre la canilla de los dólares o la mantiene cerrada en base a su propio juicio o a directivas “de arriba”.

Varias multinacionales ya han logrado girar utilidades hacia sus casas matrices. Y otras piensan que serán autorizadas a hacerlo después del 10 de diciembre .

“Es una señal a los mercados”, dijo De Vido el día cuando arrancó la quita de subsidios. Quienes interpretaron sus palabras como el arribo del ajuste fiscal, señalan, a la vez, que desentonan con el cerco que Moreno le impuso a todas las operaciones cambiarias.

Pese a tanto empeño, la lupa sigue puesta en el tipo de cambio.Las reservas están US$ 6.000 millones por debajo de comienzos de año y éso que tienen incorporados 4.600 millones en créditos de bancos centrales extranjeros . Desde enero, la salida de capitales ronda US$ 24.000 millones y continúa el goteo de depósitos en dólares.

En este estilo de correr detrás de los problemas, el Gobierno aguarda a abril y mayo, los meses en que empiezan a ingresar las divisas de la soja. Y con una modalidad semejante, la semana pasada los banqueros recibieron el pedido de bajar las tasas de interés.

Nada hay allí que luzca a movimientos articulados. Suena, más bien, al proceso de atomización en la toma de decisiones .

Hay más sobre lo mismo. Para esta época, las empresas comienzan a trazan sus necesidades de importaciones del año próximo: un ejercicio ahora muy complicado, pues desconocen si Moreno se las va a autorizar y qué parámetros manejará.

No hay manera de asimilar esto a una política de sustitución de importaciones. Aunque la Presidenta haya convocado a los empresarios a no traer “ni un clavo”, nada menos que el 70 % de la producción nacional depende de bienes e insumos externos .

Y así como la quita de subsidios es hija del cuadro fiscal, el torniquete cambiario está emparentado con la insuficiencia de divisas.

Existe un par de datos también colados en el horizonte económico. Uno, habría automotrices pensando, ya, en alguna semana de suspensiones. La instrucción vendría desde Brasil, donde mandan sobre las filiales argentinas y buscan preservar su propio mercado de la importación.

El otro, más general, es que varias compañías calculan que con dos turnos de trabajo les alcanzará para abastecer la demanda interna. Traducido, significaría corte de horas extras.

Durante estos años, el peso de la inflación quedaba diluido porque había márgenes para seguir consumiendo. Ahora asoma un ancho espacio de dudas, con los aumentos en luz, gas y agua, más el que vendrá en el transporte y la suba de impuestos en la Capital Federal, en Buenos Aires y en otras provincias.

En el tren entran, desde luego, los precios privados y las demandas salariales de las paritarias.

Con tantos frentes abiertos, se entiende por qué los consultores andan con dificultades para proyectar la economía de 2012. Poco o nada afecto a definir políticas de mediano plazo, el Gobierno no los ayuda.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *