7 de enero de 2010 11:07 AM
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El plan contra inundaciones, paralizado

El principal programa contra las inundaciones en la provincia de Buenos Aires, denominado Plan Maestro del Río Salado, está virtualmente paralizado desde hace dos años y no está garantizado el financiamiento para su continuidad.

"En febrero o marzo podremos avanzar con los trámites con el gobierno nacional para conseguir el financiamiento para la tercera etapa del Plan Maestro", reveló a LA NACION la ministra de Infraestructura, Vivienda y Servicios Públicos de la provincia, Cristina Alvarez Rodríguez. Pese a reconocer los atrasos en la obra, la funcionaria afirmó que junto con las rutas y las centrales eléctricas, el saneamiento del Salado es una de las prioridades del gobierno conducido por Daniel Scioli.

El río Salado abarca una cuenca de unos 17 millones de ha, de donde proviene casi el 30 por ciento de la producción agropecuaria del país. Sus recurrentes desbordes afectan a unos ocho millones de hectáreas productivas y cada recurrencia deja pérdidas materiales millonarias.

El proyecto de saneamiento y manejo de la cuenca del Salado apunta a mejorar la actividad económica y el ambiente, y fue elaborado por la consultora británica Halcrow en los años 90. Su costo fue valuado, originalmente, en 1800 millones de dólares.

Los trabajos son financiados con parte del Fideicomiso de Infraestructura Hídrica, más conocido como Fondo Hídrico, que percibe la Nación por la venta de naftas y GNC, y, en forma aleatoria, por un fondo fiduciario creado en la provincia.

Desde 2002 el Fondo Hídrico recaudó $ 2900 millones y debería repartir unos $ 50 millones por mes entre las principales provincias afectadas por inundaciones en la pampa húmeda. Estas son Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa. Según datos oficiales, durante 2009 la provincia de Buenos Aires sólo utilizó $ 46 millones de ese fondo.

Además, según un informe del Instituto de Acción Cívica y Planificación Estratégica (Iacpe), de los 350 millones de pesos presupuestados por la provincia para obras hidráulicas, apenas se habrían ejecutado $ 180 millones.

La ministra Alvarez Rodríguez rechazó esas cifras, aunque admitió que no se ejecutaron completamente los fondos presupuestados para obras hidráulicas. Entre el gobierno nacional y el bonaerense se había anunciado, entre 2008 y 2011, una inversión de unos $ 1500 millones para dar continuidad al Plan Maestro.

"Prácticamente, desde que asumió Scioli nunca apareció la plata para avanzar con el plan", se quejó el titular de Carbap, Pedro Apaolaza. Esa entidad integra, junto con Coninagro, Sociedad Rural y Federación Agraria y la Unión Industrial Argentina (UIA), la comisión auditora del megaemprendimiento hidráulico.
Sin audiencia

El representante de la Rural en la citada comisión, Marcelo Fielder, manifestó su preocupación y denunció que Alvarez Rodríguez no respondió ninguno de los cuatro pedidos de audiencia que las entidades del campo le realizaron para manifestarle su preocupación por la falta de avance de las obras. Los ruralistas intentaron llegar a la ministra mediante la gestión de funcionarios del Ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense, pero tampoco tuvieron suerte.

Los trabajos del Plan Maestro se encuentran aún en la segunda fase -el proyecto prevé cuatro etapas- y sólo avanzaron, apenas, desde 2008 con la ejecución del dragado del río hasta el arroyo Los Poronguitos y, desde allí hasta la laguna Las Flores Grande, la tarea aún está inconclusa. Este fue el último trabajo anunciado, en agosto de 2008. Ahora, las autoridades bonaerenses buscan que la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación libere fondos que permitan financiar la tercera fase.

En este contexto, casi 100.000 hectáreas de los partidos de General Villegas, Rivadavia y Florentino Ameghino, en el noroeste de la provincia, se encuentran en estado de alerta, afectados por las intensas lluvias de los últimos meses. De no cambiar este panorama, otros distritos de la región podrían sufrir las mismas consecuencias.

En General Villegas hay caminos cortados y accesos intransitables a localidades como Santa Regina o Santa Eleodora. "Los canales están colapsados y hay una imposibilidad de la naturaleza de desagotar los campos. Esto tiene visos de catástrofe", advirtió a LA NACION el intendente local, Gilberto Alegre (PJ).

Para el intendente de Rivadavia, Sergio Buil (UCR), "se puede perder buena parte de la producción. El gobierno provincial debería hacer algo", consideró.

También están en alerta por la crecida del río Paraná los distritos bonaerenses de San Nicolás, Baradero y Ramallo. Hay preocupación en Junín y, como secuela del desborde del río Areco, hay zonas anegadas en Chacabuco y Chivilcoy.

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