10 de diciembre de 2011 12:47 PM
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Empresarios buscan nuevos canales de diálogo con Nación

Hasta el día de hoy no ha existido la decisión política, desde la Nación, de modificar absolutamente nada que pueda mejorar la posición de los empresarios regionales.

En estos últimos cuatro años los exportadores no lograron ninguna de las medidas solicitadas al gobierno nacional que les hubiera posibilitado revertir la crítica situación por la que atraviesa la fruti- cultura regional.

Su diálogo con la Nación siempre resultó complejo, trabado. Fue un rito que parecía que había que cumplir pero que, de antemano, todos eran conscientes de que nada fructífero se podía sacar en esas tortuosas reuniones por los distintos despachos ministeriales. Todo consistió en una sencilla pérdida de tiempo.

Nunca existió la decisión política, desde la Nación, de modificar absolutamente nada que pueda mejorar la posición de los empresarios regionales. El retraso cambiario que sufre la fruticultura no afecta a la mayor parte de la economía nacional y por ende “no vamos a cambiar el modelo sólo para favorecer a un par de pícaros que piden un dólar competitivo para mejorar sus negocios”, confiaba un importante funcionario del entonces ministro Amado Boudou.

Ahora, los empresarios frutícolas deberán enfrentar otros cuatro años de gobierno K.

Frustrados por los continuos fracasos, algunos ejecutivos que hoy están liderando la CAFI interpretaron que la solución para una salida a la crisis de la fruticultura no podía llegar de una mesa de consenso con las autoridades nacionales. Los tiempos ya no lo permiten. Debería llegar, entonces, de rápidas decisiones unilaterales que tome el gobierno. Muchos de los resultados de lo que se podrían esperar tendrán que ver con la afinidad que muestre el empresariado con la defensa del modelo. Un clásico de la administración Kirchner para encuadrar a las tropas que quieren ser parte de los “beneficios” del crecimiento.

La semana pasada un grupo de ejecutivos, todos ellos de capitales nacionales, mantuvieron una extensa charla con “Río Negro”. De allí salieron nuevas definiciones.

• Los ejecutivos comenzaron a dejar de lado el reclamo por una mejora cambiaria para la actividad, una de las banderas de lucha del sector de los últimos años. Ni siquiera salieron con firmeza a solicitar un dólar diferencial para la actividad, una posibilidad que se estaba manejando con algo de optimismo hasta antes de las elecciones de octubre.

• Hoy los empresarios prefieren hablar de inflación. Señalan, con sentido común, que mientras existan tasas sobre este indicador como las actuales no hay posibilidades de lograr rentabilidad en ninguna actividad con mano de obra intensiva.

• Las empresas locales comenzaron a tomar distancia de las firmas frutícolas extranjeras instaladas en la región. Aseguran, por lo bajo, que estas últimas están hoy en una mejor posición financiera que las de capital nacional. Por lo tanto, adscriben al relato del “modelo nacional y popular” buscando, presumiblemente de esta manera, lograr algunos beneficios (fiscales, crediticios, etc.) a los que hoy no pueden acceder. Independientemente de ello, sus voces aseguran que no se intenta aislar a las empresas multinacionales y menos perjudicarlas en las futuras conversaciones con Nación.

• Este cambio radical en el mensaje de los empresarios es un puente en la nueva relación que buscan con el gobierno nacional. Van, en definitiva, detrás de resultados, los que a la fecha por distintas consideraciones no se han conseguido. No todo el sector empresarial está detrás de este tipo de cambio de conducta.

Obviamente, la mayor parte de los ejecutivos que conducen en la región a las empresas de capitales extranjeros descarta de plano este tipo de propuesta. “Es el esquema típico del ‘sálvese quien pueda’ en un entorno de crisis casi terminal para la actividad, donde más que nunca debemos estar todos unidos”, protestó un referente de una multinacional al ser consultado sobre el tema.

Sin lugar a dudas que esta nueva toma de posición aumentará las diferencias ya existentes dentro de la CAFI. Algunos auguran un nuevo debate: pragmatismo versus convicciones.

Desde el nuevo gobierno provincial también estaba la exigencia de “un cambio de actitud” de los empresarios para poder retomar un diálogo más fructífero con la Nación. “Debemos cambiar el eje de las discusiones si queremos lograr algo positivo para la actividad. La estrategia empresarial para llegar a Nación fracasó en estos últimos ocho años. El cambio era necesario”, argumentaron desde las filas de Soria. Habrá que esperar ahora cómo recibe el gobierno nacional este nuevo mensaje de los exportadores regionales.

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