27 de julio de 2011 17:03 PM
Imprimir

Extracción ovina en niveles mínimos

Finalizado el ejercicio 10/11 se destacó el nuevo descenso en la extracción ovina, que llegó al nivel más bajo desde la zafra 02/03. La faena en establecimientos habilitados por el INAC fue de 1.105.000 cabezas, una caída de 36% respecto al ciclo anterior y el menor nivel desde el ejercicio 04/05, cuando se faenaron 879.000 lanares.

El otro componente que integra la extracción comercial del rubro son las exportaciones en pie, que desde hace un par de años se han reducido de manera sustancial, debido fundamentalmente a la suba de precios para el ovino y la mejor opción que encuentran los países árabes en la oferta australiana.

Para el ejercicio 10/11 apenas se exportaron en pie 10.000 ovinos, desde un eje de 100.000 lanares promedio en los últimos tres años. En síntesis, la extracción comercial ovina descendió 39% respecto al ejercicio anterior y representó el menor nivel desde el ciclo 02/03 (741.000 cabezas).

Los precios sostienen la exportación

En volúmenes, la exportación de carne ovina registra una baja muy fuerte respecto al ejercicio anterior. En el ejercicio finalizado el 30 de junio del corriente se exportaron 16.000 toneladas peso carcasa, 42% menos que en el ciclo anterior (28.000 toneladas peso carcasa). Hay que remontarse al ejercicio 05/06 para encontrar un nivel de exportación tan bajo como el actual.

De todas formas, al igual que en otros rubros del agro (por ejemplo carne vacuna y soja, para nombrar dos importantes), la extraordinaria suba de precios ha permitido disimular las bajas producciones físicas y mantener, o en algunos casos aumentar, los montos exportados.

Visto desde otro ángulo, de haberse mantenido o incrementado los volúmenes producidos, en todos estos casos los ingresos por exportaciones hubiesen sido mucho mayores. Hay causas que son comunes y otras específicas para cada rubro, y no es motivo de esta nota explicar las menguadas producciones físicas que se concretaron.

Volviendo a la carne ovina, el precio promedio de exportación en el ejercicio 10/11 llegó a 4.779 U$S/tonelada peso carcasa, marcando una suba de 61% respecto al ciclo anterior y constituyéndose claramente en el máximo histórico para el rubro.

De esta forma, el monto de las exportaciones se ubicó en U$S 77.000.000, solo 8% menos que los U$S 83.000.000 del ciclo 09/10.

El impacto de los precios altos excede la comparación anual. A pesar de haberse registrado la faena más baja de los últimos seis años, las exportaciones, medidas en dólares, son las segundas más altas en la historia del rubro, después del récord obtenido en el ejercicio pasado. Si bien el mercado internacional de carne ovina ha mostrado, en su conjunto, una firmeza inusitada en el último año, que se expresa en precios récord en términos históricos, existe un componente de mercados que condiciona el momento actual que vive nuestro país.

Brasil domina el mercado de exportación de carne ovina como nunca antes. Luego de muchos años, desplazó a la Unión Europea del primer lugar en el ranking de exportadores, tanto en volúmenes como en dólares generados.

La firme demanda norteña es potenciada por un mayor poder de compra del real, que se traduce en un precio promedio de exportación a Brasil en el ejercicio 10/11 situado en U$S 5.795 por tonelada peso carcasa, 22% superior al promedio general. Además, se ubica 20% por arriba del precio promedio obtenido en la Unión Europea (4.842 U$S/ton peso carcasa), normalmente el mercado de mayor valor para el producto uruguayo.

Recordemos que Brasil es uno de los pocos mercados donde la carne ovina puede ingresar con hueso, lo que amplía el abanico de oportunidades para las empresas exportadoras de nuestro país.

Por otra parte, una dependencia tan alta del mercado norteño como la observada este año (39% de los volúmenes exportados y 47% de los dólares generados se debieron a Brasil) aumenta la vulnerabilidad y amenaza el mantenimiento de las condiciones actuales ante posibles cambios en el escenario comercial con dicho mercado. Está claro, siempre en un marco de buena demanda y firmeza para la carne ovina a nivel internacional.

El stock y la productividad

El bajo nivel de extracción que se ha registrado en este ejercicio responde indudablemente a una mayor retención de vientres por parte de los productores, que encuentran muy buenos precios para la lana y la carne ovina, y relaciones muy favorables respecto al rubro vacuno, normalmente competidor por los mismos recursos a nivel predial. También responde a un stock ovino que se ubica en los mínimos niveles de la historia y a un nivel de productividad de la majada que se sitúa en torno al 70% de señalada en los últimos años.

El actual nivel de productividad de la majada, con las variaciones anuales esperables por el efecto año (clima) –aunque estabilizado en el nivel mencionado–, marca la pauta de la extracción posible y de las tendencias del stock.

Efectivamente, cuando a partir de 2004 las señales de precios para el rubro motivaron a los productores a retener más vientres, el stock aumentó 12% en dos años, asociado a niveles de extracción en torno a 15% (extracción sobre stock).

Posteriormente, una menor competitividad generó en los últimos cinco años una tendencia sostenida a la caída del stock, asociada a niveles de extracción en torno a 20% (ver gráfico correspondiente).

Los guarismos del último ejercicio están mostrando un cambio de tendencia en base a una extracción de 14% que marcaría el comienzo de la recuperación del stock, aunque un nivel de señalada por debajo del promedio de los últimos años (66%, según la proyección del SUL) limitaría el crecimiento para este año. Justamente, el Secretariado Uruguayo de la Lana estima un stock de 7.500.000 cabezas para este año, prácticamente igual al nivel registrado por la DICOSE a mediados de 2010.

En la medida en que los buenos precios de la carne y la lana se mantengan en los próximos años, la perspectiva inmediata podría estar marcando dos escenarios.

Uno, donde los actuales niveles de productividad de la majada se mantengan inalterados y determinen niveles de extracción reducidos (en torno a 15%), junto a un incremento paulatino del stock. Otro, donde una mayor aplicación de tecnología levante los niveles de productividad y permita elevar la extracción, capitalizar el momento y, simultáneamente, ir aumentando el stock.

En un análisis simple, la segunda opción parece muy conveniente, con la oportunidad intacta de capitalizar un gran momento para el rubro y sentar las bases para la recuperación del stock.

Sin embargo, el análisis no resulta sencillo porque la competencia por recursos es cada vez más aguda y los otros rubros (por ejemplo el vacuno) también tienen oportunidades y gozan de buenos precios, lo que condiciona la evolución futura del sector.

 

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *