14 de diciembre de 2011 13:59 PM
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Mejores resultados económicos de los predios ganaderos

URUGUAY : Si bien se observa una clara recuperación en los ingresos de los establecimientos -al punto de que son los mejores resultados en dólares corrientes de la década-, el atraso cambiario, los incrementos de costos y las secuelas de la sequía de 2008–2009 siguen pesando negativamente en los resultados reales.

En este mes se difundieron los resultados económicos del ejercicio 2010–2011 de las empresas ganaderas, agrícola–ganaderas y lecheras, según las carpetas de productores CREA -que generosamente la institución presenta al conocimiento público- y de los establecimientos relevados por el Plan Agropecuario; en este último caso la muestra estuvo exclusivamente integrada por ganaderos de carne y lana. FUCREA presentó los datos de 138 empresas ganaderas y 41 agrícola–ganaderas, y el Plan Agropecuario los de 100 empresas ganaderas.

Son tantas las incógnitas que están planteadas respecto a los resultados económicos de la actividad agropecuaria, que estos análisis micro, que auscultan la realidad concreta de las empresas, parecen ser fundamentales para comprender lo que está ocurriendo efectivamente. No hay dudas de que, observados en perspectiva, desde lo alto de las nubes, los grandes números del agro, y los de la ganadería vacuna de carne en particular, han tenido una evolución positiva relevante en las últimas dos décadas, por múltiples factores que se dieron coincidentemente.

 Sin embargo, en esa larga serie de años, las empresas, grandes y chicas, transcurrieron por enormes dificultades, fruto de desastres sanitarios o climáticos, de quebrantos de los mercados en otras ocasiones, de la adversidad del atraso cambiario casi siempre, que se resumieron en el abrumador sobreendeudamiento de las empresas y las familias que caracterizó la mayor parte del período. Las deudas se saldaron en los últimos años, a mediados de la década pasada, con la masiva venta de campos y también con el aumento de valor de los activos.

En todo el tramo anterior a la crisis de los primeros años de la década del 2000, los números globales lucían muy bonitos, pero muchas veces las empresas estaban fundidas, endeudadas hasta la médula, maniatadas y sin futuro posible.

A la salida de la aftosa y de la crisis financiera, a partir de 2003, por factores externos al sector, un torrente de capital ingresó al agro; hubo un recambio, una sustitución masiva de propietarios de campos y de empresas, surgió arrolladora la agricultura, de todo pasó; no lo vamos a abordar ahora, pero en definitiva los números cambiaron. Los ganados, al igual que la tierra, iniciaron una suba prolongada de precios, siguiendo a la carne que exportamos a variados mercados.

La deuda del agro dejó de figurar como un problema y así lo recogen los datos de las empresas relevadas en estas muestras.

No obstante, haciendo una digresión, aunque no se expuso en estas jornadas, se detectan algunos indicios de que podría estar gestándose un nuevo endeudamiento, esta vez no formal, no con la banca sino con agentes comerciales privados, proveedores y demás. Esta nueva deuda no grava tanto a los establecimientos, sino más bien a actores que operan en algunos tramos de la cadena agrícola, como los contratistas y otros empresarios agrícolas.

En el último quinquenio, también por diversas razones, el crecimiento de la ga-nadería se ha detenido, el stock y los vo-lúmenes producidos han retrocedido: en 2011, la faena vacuna difícilmente supere los 2.000.000 de cabezas, la menor des-de 2003, cuando todavía tropezábamos con las secuelas de la aftosa.

De paso, ya que en esta edición se habla mucho de ovinos, agreguemos que la extracción ovina también se desplomó, lo que en este caso no necesariamente es una mala noticia, ya que estaría indicando una actitud de mayor retención de vientres, que podría estar determinando un cambio en la larga tendencia declinante de la dotación lanar.

Otros elementos del marco general nos muestran un ajuste en el ritmo de expansión agrícola, que tal vez apareje una reducción en la superficie de siembra, con el retiro de algunas empresas líderes de las zonas marginales para esta actividad.

Por otro lado, se aprecia una cierta recomposición de las pasturas, praderas permanentes y mejoramientos extensivos, aunque todavía no se habrían recuperado las áreas que ocupaban antes de la gran sequía de 2008–2009, que provocó grandes pérdidas en su momento.

El trabajo presentado por el Plan Agropecuario1 destaca la favorable relación actual de precios entre productos ganaderos e insumos para la siembra de praderas –fertilizantes, semillas y combustible–, lo que podría brindar un nuevo impulso a esta inversión en el presente ejercicio.

También puede inferirse una mayor interacción de las explotaciones ganaderas con la agricultura, y la utilización creciente de raciones y subproductos agrícolas, que se manifiesta en los avances de productividad, a pesar de las adversas condiciones climáticas que debieron afrontarse.

Resultados positivos

En una síntesis de los números presentados, se observa una fuerte recuperación de los resultados económicos de las empresas en el último ejercicio, respecto a los dos anteriores.

En dólares corrientes, el ejercicio cerrado el 30 de junio pasado es el mejor de la década en cuanto a ingreso de capital por hectárea, según las mediciones de ambas instituciones para todas las descripciones de los predios, exceptuando a los lecheros, que tuvieron su mejor performance en el ejercicio 2007-2008. Cuando se considera en moneda constante, las cosas cambian, como veremos.

La explicación de los mejores resultados se debe básicamente a los precios de los productos (ganado gordo y flaco, ovinos, lana, leche, granos), que aumentaron significativamente respecto a los anteriores ejercicios, aunque también subieron los insumos, tal como viene ocurriendo en forma sostenida a lo largo de toda la década.

En los establecimientos CREA, el principal factor de mejora de resultados fue el mayor grado de participación agrícola, lo que en cierta forma podría ubicar a todos los predios dentro de la categoría agrícola–ganaderos.

Hubo también ligeros incrementos en la productividad ganadera promedio, con aumentos en los kilos de carne producidos, aunque el ejercicio transcurrió con una severa crisis forrajera, ocasionada por la sequía del verano pasado, según lo acreditó un estudio presentado por el Plan Agropecuario en base a información satelital.

Carpetas Verdes

Los establecimientos relevados por el Plan Agropecuario se agrupan, según su orientación productiva, en Criadores y Ciclo Completo (CC).

Los de CC promedian 1.275 há, con un Índice Coneat 88 y un porcentaje de 16% de área mejorada. Manejan una dotación de 0,74 UG/há, sumando vacunos y ovinos, que produjeron 103 kilos de carne equivalente por há.

Tuvieron un Ingreso Bruto de U$S 165 por há, costos de producción de U$S 93, un Ingreso de Capital de U$S 72 y un Ingreso Neto, después de pagar arrendamientos e intereses, de 52 U$S/há.

Los Criadores tienen una superficie promedio de 602 há, un Índice Coneat de 80 y 16% de campo mejorado.

Manejan una dotación total de 0,81 UG/há y obtuvieron 100 kilos de carne equivalente por há. El Ingreso Bruto fue de U$S 160/há, los costos fueron de U$S 91 y el Ingreso Neto, después de pagar los arrendamientos y los costos financieros, fue de U$S 44/há.

En ambos casos, estos valores representan subas importantes respecto a los ejercicios anteriores.

Empresas CREA

Los establecimientos CREA son promedialmente más grandes y productivos, y más diversificados, ya que cuentan con ingresos agrícolas, a diferencia de los del Plan, que obtienen 96% de sus ingresos de la ganadería vacuna y ovina.

El universo CREA, además de los de Ciclo Completo y Cría, cuenta con establecimientos Invernadores puros y también con una tercera categoría, que ya se ha consolidado, con sus perfiles propios: el Ciclo Incompleto, o sea ganaderos que recrían sus terneros, aprovechando las características de alta eficiencia de conversión de esa categoría de animales, y los venden con 350 kilos a los invernadores, a los corrales o a los barcos, para exportar en pie.

La mayoría de los establecimientos caracterizados como Ganaderos tienen también alguna participación, en mayor o menor grado, de ingresos provenientes de cultivos agrícolas, aunque no son los predominantes, como sí ocurre en la categoría Agrícola–Ganaderos.

La producción promedio de los Ganaderos fue de 152 kilos de carne equivalente por há.

Obtuvieron un Ingreso Bruto de U$S 249 por há, un costo de 139 y un Ingreso de Capital de 110.

Arrendamientos desactualizados

Ambas instituciones presentaron los datos de campos arrendados y costos financie-ros, para obtener los números correspondientes al Ingreso Neto por há. El servicio de deuda, como dijimos, felizmente perdió toda relevancia.

La información resultante respecto a los valores de los arrendamientos debe manejarse con pinzas, porque en muchos casos refleja negocios familiares, o contratos de larga data, por lo que aparecen subvaluados; los precios de los contratos celebrados en la actualidad se ubican muy por encima de los promedios informados.

Los establecimientos que tuvieron resultados por debajo del promedio no estarían en condiciones de acceder a campos arrendados a los valores de hoy, en ninguna de las categorías ganaderas analizadas, aun cuando se hayan obtenido las mejores performances de la década.

Los rebotes y las interacciones con la agricultura y la persistencia del ingreso de capitales del exterior, fundamentalmente, determinan distorsiones en los valores de la tierra y los arrendamientos de campos destinados a la ganadería que no logran resultados acordes al valor de los activos fijos y sus rentas.

Este fenómeno debe considerarse para descartar la visión exitista, no debidamente fundada, que cree detectar grandes ganancias en esta actividad, error que suele repetirse alegremente en círculos poco informados pero que suelen tener responsabilidades vinculadas a la economía.

Precios corrientes y precios constantes

Los precios de los productos aumentaron respecto al año anterior y se ubicaron en los niveles más altos de la década en dólares corrientes.

Los novillos subieron 42% y los terneros 51% en relación al ejercicio previo, según las fuentes consultadas por el Plan Agropecuario, coincidentes en líneas generales con todas las disponibles.

Pero, como lo indica el mismo Plan, cuando se utiliza una moneda constante, los precios de los novillos se sitúan en el promedio de los últimos años, con excepción del ejercicio anterior, pero por debajo de los de 2004, por ejemplo. Los terneros sí superan los precios más altos de la serie.

En el ejercicio que actualmente transcurre, los precios en dólares corrientes se afirmaron en los niveles altos y seguramente, para los novillos por lo menos, terminen superando todos los antecedentes.

Relaciones

El informe del Plan Agropecuario destaca que, en términos de poder de compra de los insumos, los valores del último ejercicio de los productos ganaderos (ganado y lana) presentan ventajas respecto a los años anteriores para casi todos los rubros, salvo para el pago de salarios, que tuvieron un fuerte aumento en el último lustro.

Algunos insumos también se encarecieron en términos de producto, como la semilla de Lotus Rincón, por la escasez provocada por las sequías de los últimos ejercicios.

La relación de compra de otros insumos (como por ejemplo los fertilizantes, e incluso el gasoil) fue favorable en esta última zafra de 2011 con relación a los años anteriores, salvo en algunos casos.

Para sembrar una hectárea de pradera en este otoño se precisaron 202 kilos de novillo o 142 de ternero, los menores de la serie.

Comparando con el costo de la canasta familiar, los ejercicios 2003–2004 y el siguiente fueron mejores que el último. En esos años, el presupuesto familiar se cubría con el Ingreso Neto de menos hectáreas que en la actualidad.

Progresos

Ambas instituciones destacan avances de los establecimientos en innovación e introducción de tecnología, mejorando procesos productivos, diversificando e invirtiendo en pasturas, lo que augura aumentos de productividad y superiores resultados económicos para esta etapa.

El tiempo, por supuesto, tiene la palabra decisiva en esta materia. La Niña, que está vigente, hasta ahora se ha comportado con benevolencia, pero en cualquier momento puede empeorar su conducta. l

1 El informe completo del ejercicio y la nutrida información que lo acompaña puede consultarse en la página web del Instituto: www.planagro.org.

 

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