8 de enero de 2010 18:32 PM
Imprimir

Dicen en el campo…

... que el nuevo año comenzó convulsionado y promete seguir igual. Desde el clima -con exceso de agua en algunas zonas, sequía en otras, granizo y casi récord de suba en algunos ríos- hasta las internas en ...

… que el nuevo año comenzó convulsionado y promete seguir igual. Desde el clima -con exceso de agua en algunas zonas, sequía en otras, granizo y casi récord de suba en algunos ríos- hasta las internas en las entidades y en el seno del Gobierno, la llegada de 2010 no deparó ni un día de recreo. Por supuesto, y tal lo previsto, el asunto de la dramática inundación de San Antonio de Areco fue acallado rápidamente y se trató de darle una salida más o menos elegante al gobernador Daniel Scioli. Tampoco nadie pareció recordar el millón de hectáreas inundadas en Buenos Aires a principios de los 80, y los cerca de 5 millones afectados por el agua a principios de los 90. Todo esto, sumado al hecho de la falta de obras en los últimos años, y mucho más todavía de mantenimiento sobre lo hecho, al igual que la responsabilidad que les cabe a muchos intendentes de esa región que no dudan en volcar aguas de la ciudad sobre los campos circundantes antes que hacer las obras de infraestructura que correspondería, determinó que más que rápidamente trataran de aquietar el asunto antes de que se transformara en un bumerán, lo que aún no está garantizado que no llegue a suceder, especialmente porque las lluvias siguen.

… que, aunque reducido sólo a algunos periodistas, se realizó el más que atrasado cóctel de fin de año del Ministerio de Agricultura, que casualmente se llevó a cabo en el Día de los Inocentes, y permitió escuchar varios rumores, entre los cuales el asunto del trigo y los coletazos de la Cuota Hilton fueron de los más abordados, especialmente por técnicos de segundo nivel que sólo abrieron la boca ante la seguridad del «off the record». Por caso, allí se supo sobre el malhumor de los molineros ante la presión oficial para que compren 250.000 toneladas de trigo entrerriano a «precio lleno», sin siquiera descontar el flete, lo que es resistido por los empresarios, aunque desde el Gobierno comentan, y recuerdan, que ese sector fue muy beneficiado hasta ahora por la política oficial. También se comentaba que, ante esa situación con Entre Ríos, la provincia de Buenos Aires, con el ministro Franetovich a la cabeza, pretendería lo mismo. Aquí, sin embargo, algunos especulaban con que la verdadera razón para la generosa actitud oficial con la provincia litoraleña respondería, en realidad, a la necesidad de «quitarle banderas» al dirigente federado Alfredo de Angeli, quien, junto con el titular de CARBAP, Pedro Apaolaza, se están mostrando un tanto independientes de la Mesa de Enlace y, aunque todavía verticalistas, están poniendo presión a las negociaciones gremiales, lo que complica especialmente a Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria, que ya no puede ocultar su competencia con De Angeli, y también a Mario Llambías, de CRA, que no tiene todo el respaldo de las grandes confederadas que necesitaría para frenar (si hiciera falta) a CARBAP. Por otro lado, también los dirigentes nacionales tratan de ganar algo de tiempo (aunque saben que el malestar de los productores es creciente y, a este paso, difícilmente contenible) para tratar de llegar, al menos, al segundo aniversario de la 125, es decir, al 11 de marzo, fecha que podría coincidir, entonces, con un reclamo mucho mayor.

… que también se escucharon bastantes rumores sobre los subsidios/compensaciones, algunos de los cuales luego se fueron confirmando, como la suspensión (definitiva?) para los tamberos, y lo que se sospecha que puede también alcanzar a los feedloteros, que ya llevan alrededor de 4 a 6 meses de atraso en la percepción de estos fondos. Por supuesto que tal situación puede tener derivaciones insospechadas, especialmente desde el punto de vista productivo y, sobre todo, entre los productores más pequeños, sean ganaderos o tamberos. Por eso, muchos se preguntaban cual será ahora la posición de Luciano Di Tella, actual funcionario de Agricultura, quien «surgió» en el sector como creador y titular de APYMEL, la pequeña entidad que nuclea a pymes lácteas, justamente las más comprometidas ahora si deben afrontar el pago directo de $ 1,20 por litro de leche a los tamberos, ya que el Gobierno dejaría de distribuir las diferencias con los $ 0,80 por litro que abona la mayoría de estas empresas. Alrededor de este tema también hubo bastantes comentarios, ya que, por un lado, los recursos que el Gobierno le saca a la producción agropecuaria vía las retenciones rondan (según la producción anual) los u$s 7.000 millones. De esa cifra se supone que el Ejecutivo debe «devolver» aproximadamente u$s 1.000 millones; sin embargo, según los propios datos oficiales, la cifra de 2009 apenas superaría los $ 2.600 millones, es decir, apenas un 70% de la ya magra «devolución».

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *