15 de diciembre de 2011 14:33 PM
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Mirada pesquera sobre la Antártida

Organizado por la Asociación Argentina de Derecho Internacional, se realizó en Mar del Plata el Seminario “La Antártida en tiempo de aniversario”, un conglomerado de miradas por el continente blanco que incluyeron el derecho internacional, el medio ambiente, el turismo y también la industria pesquera.

Este 2011 es un año en que convergen varios aniversarios de importancia relacionados con la Antártida y que son de particular relevancia para la Argentina, a partir de la proclamación de su soberanía sobre el sector antártico y con intereses en la región.

Uno de ellos es el 50º Aniversario de la entrada en vigor del Tratado Antártico. También en este 2011 se celebra la XXX Reunión de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) y el 20º Aniversario de la adopción del Protocolo al Tratado Antártico sobre la Protección del Medio Ambiente y los cien años de la llegada del Hombre al Polo Sur, con la expedición noruega de Roald Amundsen, en diciembre de 1911.

De todo esto surgió que el título del Seminario sea poco original: “La Antártida en tiempo de aniversarios”. En este contexto, el Dr. Esteban Barrera-Oro, miembro del Instituto Antártico Argentino, brindó una conferencia sobre “Las pesquerías en la Antártida”.

“El océano Antártico es una de las últimas regiones del mundo donde se ha realizado explotación comercial de recursos pesqueros. Su origen se remonta a finales de los años ´60 en las islas del sector de las Islas Subantárticas, llega al sector Atlántico en los ´70 y en los ´80 al sector Índico”, explicó el doctor en Ciencias Naturales e investigador del CONICET.

Si bien se han capturado 18 especies distintas en el área antártica, sólo 8 tienen valor comercial. Todas ellas, con excepción de los mictófidos, pertenecen al suborden Notothenioidei, que es el grupo considerado endémico de la Antártida. Actualmente, la pesca comercial de estas especies está limitada o prohibida. Desde que entró en escena la CCRVMA se puso énfasis en controlar la captura de peces, kril, calamar y centolla.

El primer recurso que se explotó comercialmente fue la Notothenia rossii (bacalao antártico), que pronto comenzó a lucir signos de sobreexplotación. “Entre 1970 y 1990 se estima que se capturaron 2 millones de toneladas de recursos pesqueros, principalmente de Notothenia rossii en el Sector Antártico”, reveló el disertante.

Esos años se caracterizaron por abundancia de recursos y pocos países intervinientes en las capturas, mayormente la ex Unión Soviética, Polonia y otros países detrás de la Cortina de Hierro.

“La situación cambió a partir de los años ´90. Quedaba poco recurso y se amplió la nómina de países que intervienen en su captura”, concluyó el especialista, quien puso en foco a la merluza negra como el nuevo tesoro perseguido por la flota comercial.

Entre 1991 y 2003 se declararon capturas por 158 mil toneladas en el sector Antártico y 77 mil toneladas en el sector Índico de merluza negra. En los próximos cinco años las capturas bajaron considerablemente. Sumando el sector Pacífico, se llegó a un global de 110 mil toneladas.

Barrera-Oro destacó el rol de la CCRVMA para frenar la sobreexplotación y proteger los principales recursos, sobre todo el kril antártico, en el papel que cumple como alimento para toda la cadena trófica de la región.

“A contramano de lo que se piensa, no hay mucha diversidad de recursos pesqueros en el ecosistema antártico. Está estimado que con todas las pesquerías recuperadas, y en un manejo sustentable, la región antártica no aportaría más de 100 mil toneladas entre peces, mariscos y moluscos”, reconoció el expositor.

Patricia Martínez, investigadora del INIDEP e integrante del Grupo de Trabajo que colabora con el Comité Científico que asesora a la CCRVMA, disertó luego de la charla de Barrera-Oro sobre el proceso de la evaluación de la abundancia de ciertas especies en la Comisión.

Fundamentalmente puso énfasis en la pesquería de merluza negra y el krill antártico, las áreas y subáreas establecidas para la pesca comercial en coincidencia con la FAO, las características biológicas que la hacen susceptible a la sobre explotación y detalles del programa de marcado y recaptura.

El auditorio, en su mayoría estudiantes y jóvenes profesionales del derecho, mostraban más asombro por el tamaño de una merluza negra adulta que por el valor que representa para el país contar con científicos en el plantel de investigadores que asesoran a la Comisión desde el 2004.

Sobre el crustáceo, Martínez aseguró que se trabajaba bajo un enfoque ecosistémico y el enfoque precautorio en el uso de recursos marinos, y en base a ello, se evoluciona hacia el establecimiento de regulaciones más completas para un mejor manejo del krill.

El problema parecería estar donde brotan las soluciones: La propia CCRVMA. Sus buenas intenciones se ven debilitadas por sus propios estatutos, que exigen a los miembros tomar decisiones por consenso. Un solo voto negativo puede bloquear una medida de conservación importante.

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