16 de diciembre de 2011 11:26 AM
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Peones rurales y un dictamen polémico

La SRA advirtió que el nuevo régimen de trabajo agrario hace caso omiso a tratados internacionales y sumará innumerables conflictos en el sector. Y que el Gobierno se apropiará de recursos de empleados y empleadores.

–Antes de continuar con nuestra conversación de las últimas semanas sobre el viento de cola que dejó de soplar y algunos números del sector, mi estimado don Produ, permítame que le transmita un apunte sobre el dictamen que sacaron los diputados oficialistas sobre el nuevo régimen de trabajo agrario…

–¿A favor o en contra será ese apunte, compañero don Tecno? Porque, convengamos, el país necesita leyes modernas y actualizadas, equilibradas, justas y simples…

–En esta ocasión sólo haré las veces de cartero, porque la Sociedad Rural Argentina salió con los tapones de punta. Aunque consideró, como usted insinúa, favorable la adaptación del régimen a las actuales necesidades, advirtió que el proyecto del Ejecutivo hace caso omiso de tratados internacionales, que rompe el tripartismo y el diálogo social y que sumará confusión e innumerables conflictos en el sector.

 

–Malos augurios, entonces, para los elevados objetivos de más trabajo en blanco y mejor calidad de vida para los trabajadores rurales.

–La Rural, además, dice que el proyecto agregó a último momento con claros fines políticos y de apropiación de recursos los dos artículos finales que disuelven el Renatre (Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Estibadores) –hoy administrado en forma tripartita por entidades rurales, el gremio y el Estado– para ser reemplazado por un organismo estatal.

–En fin, esperemos que no sea con el mero objeto de cambiar de manos una caja, y que los trabajadores y empresas se joroben. Pero usted me dijo que iba a seguir con los números del sector.

–Afine el lápiz, compañero, porque según nuevos cálculos que hizo el ingeniero Néstor Roulet, de Cartez, la disminución en el precio internacional de la soja y el aumento de los costos de producción –en dólares– del ingreso total generado por una hectárea del poroto (1.120 dólares) para el productor el ingreso final es de tan sólo 72,51 verdes). Y el cálculo está hecho en campo propio con un rinde promedio de 28 quintales, con una distancia a puerto de 300 kilómetros. Adivine quién se queda con la mayor parte de ese “bruto”: el Estado (nacional y provincial) y los costos de producción e infraestructura. En campo alquilado, el rojo para el inversor es de 227 dólares por hectárea.

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