16 de diciembre de 2011 11:15 AM
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Futuro del agro de Ñuble

CHILE : La provincia tiene la real oportunidad de aumentar su potencial como zona productora de alimentos, pero ello sólo será posible en la medida que mire hacia fuera y saque provecho del fenómeno de la globalización.

Temas como soberanía alimentaría e impactos sociales y culturales asociados a la pérdida de terreno de la agricultura, emergen en un necesario debate que debe instalarse en la Provincia de Ñuble, sobre todo porque este sector se encuentra en un escenario de desarrollo expectante y en medio de una cuenta regresiva, determinada por la entrada en vigencia, en 2015, del arancel cero para todos los productos en todos los tratados de libre comercio que Chile ha firmado en los últimos años (Unión Europea, Corea y Estados Unidos en forma prioritaria).
El futuro del sector  agrícola está basado en los rubros de exportación. La agricultura de sustitución tendrá un crecimiento fundamentalmente determinado por el crecimiento de la economía nacional y por el incremento vegetativo de la población; pero evidentemente Ñuble podrá aumentar su potencial como zona productora de alimentos, en la medida que mire hacia fuera y saque provecho del fenómeno de globalización.
Para que estas expectativas se cumplan,  el primer requisito es generar mayor claridad en el tema del agua. La disponibilidad de este recurso, costo y eficiencia en su uso es clave para tener regadas en forma permanente a lo menos 150 mil hectáreas en 2020. Otro tanto sucede con la energía. El desarrollo del sector, especialmente la agroindustria, necesita de energía abundante y a un precio razonable.
Además, existe la urgente necesidad de mejorar la infraestructura rural. No se puede pensar en un desarrollo agrícola y agroindustrial, si no se cuenta con una red de caminos competitiva.
Otro tema muy importante es mejorar la gestión empresarial. En general, los agricultores no manejan sus campos como empresas, y ello trae como consecuencia ineficiencias y dificultades que determinan su incapacidad de crecer y desarrollarse e incide en el financiamiento del sector, ya que la banca suele tener dudas razonables sobre la viabilidad de los negocios, ancladas no sólo en factores como el clima y los precios internacionales, sino también en la capacidad de gestión de los productores.
Agregar valor mediante la ciencia aplicada es otro factor de competitividad que se debe considerar, sobre todo porque cuenta con fortalezas en el área de biotecnología radicadas en la Universidad de Concepción y el centro de investigación Inia Quilamapu. En la misma línea se inserta la llamada agricultura de precisión y la producción limpia, requisito que ya ha sido impuesto por varios países del primer mundo.
Finalmente, es necesario poner atención sobre el fenómeno del calentamiento global, ya que es un hecho que el aumento de temperatura modificará el mapa de los cultivos agrícolas actuales. En general, el clima central de Chile se está desplazando 200 kilómetros al sur, lo que significará que en la provincia podrán darse cultivos que hoy no existen, pero también provocar sequías más frecuentes.
Del cumplimiento de estas metas y propuestas dependerá la consolidación de una agricultura competitiva, con llegada a todos los mercados del mundo y capaz de dar trabajo a miles de personas. En definitiva, un buen negocio, económica, social y ambientalmente rentable para la Provincia de Ñuble.

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