16 de diciembre de 2011 14:16 PM
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Uruguay se suma a la revolución del maíz

A pesar de la crisis que se ve venir en Europa, el precio del petróleo sigue arriba de US$ 100 por barril y los combustibles siguen caros, tanto que subieron esta semana. Pero lo que empuja a los costos, por otro lado genera oportunidades para rubros que antes solo podían pensarse para un mercado interno limitado.

El consumo creciente de etanol en el mundo, le abre las puertas al maíz. Por eso, entre otras cosas, Uruguay tendrá un aumento en el área maicera que puede significar la mayor superficie sembrada en los últimos 20 años. La esperanza de los agricultoes es que la demanda mundial por etanol siga y permita sostener precios redituables.

Lo que sucede en Uruguay no es un fenómeno aislado, sino todo lo contrario. Diez años después del atentado a las torres gemelas en Nueva York, la sustitución de petróleo por etanol es política de Estado en el principal consumidor de enrgía del mundo. Eso ha ubicado al maíz en el primer plano de la atención, ha disparado la necesidad del grano y la hegemonía de la soja, otrora incuestionable, ahora deja lugar a un proceso de sustitución en las mejores tierras.

En estos 10 años, el esfuerzo de producción a nivel mundial ha sido descomunal. De 600 millones de toneladas a casi 900 millones de toneladas que se levantarán el año próximo.

El aumento de la superficie maicera es persistente en todas las zonas agrícolas importantes del mundo, a un ritmo bastante mayor al de Uruguay. En dos años la superficie mundial subió 10 millones de hectáreas. En EEUU gana casi un millón de ha por año, en Brasil 750 mil, en Argentina 500 mil y, tanto Rusia como Ucrania, también están haciendo su apuesta, sumando los países de la ex URSS también un aumento –en conjunto– de 750 mil ha por año.

Pero esa tasa fuerte de crecimiento no logra restablecer las reservas mundiales que van en descenso. La novedad es que para 2012 casi lograrían equilibrar la oferta con la demanda mundial. Las reservas mundiales cayeron fuerte de 144 a 128 millones de toneladas entre 2010 y 2011. Pero bajarán solo en un millón de toneladas a mediados de 2012, según el informe de la semana pasada del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por su sigla en inglés).

El alto uso de etanol ha cambiado las relaciones de precios. El maíz vale más que el trigo frecuentemente, algo que no pasaba antes. Y el mercado se equilibra también por el lado de la demanda, porque mucho más trigo es destinado a la alimentación animal y sustituye al cereal de verano.

La estabilización de las reservas por un menor uso de maíz en raciones y más uso de trigo forrajero es pues otro de los factores que contribuye a estabilizar las reservas y también los precios internacionales. Hasta la semana pasada se esperaba que las reservas cayeran pronunciadamente, pero el último informe del USDA planteó un panorama más holgado para el cereal. En los últimos seis meses se han reiterado proyecciones desde el organismo oficial estadounidense que han sorprendido al ascender las reservas previstas del grano. Este volvió a ser el caso, hace una semana.

La fuerte caída del precio internacional del trigo, motivada por una sucesión de grandes cosechas, incluidas las mayores de la historia que se están levantando en Australia y Uruguay (ver página 7), está llevando a que en los feedlots se esté usando trigo en lugar de maíz. Aunque históricamente lo habitual ha sido que el trigo tenga un precio más alto que el maíz, esas relaciones de precios se han invertido como consecuencia del alto precio de los combustibles. Hoy en Uruguay se paga más de US$ 200 la tonelada de maíz y menos de esa referencia la tonelada de trigo.

De modo que una de las tendencias importantes de la siembra de verano para Uruguay es la incorporación del país a la tendencia mundial de sembrar más maíz, sustituyendo en algunas áreas a la soja. También crece la otra gramínea de verano, el sorgo, en este caso en los suelos de menor potencial. Históricamente los precios del maíz y el sorgo han estado relacionados. Al momento de tomar las decisiones de siembra de verano, ambas cotizaciones eran récord.

Por lo tanto, en maíz desde el ámbito privado se estima un área de 180 mil ha, las que tienen como destino la producción de grano seco para ser comercializado (unas 110 mil ha), la producción de grano húmedo unas 50 mil y la producción de silo para alimentación animal unas 20 mil ha adicionales.

Aunque es un área que sigue siendo mucho menor respecto a la de soja (unas 900 mil ha), marca la continuación de una tendencia al gradual crecimiento maicero de Uruguay.

Los números del maíz en 2012.

El área de maíz para grano comercializable podría ubicarse en unas 110 mil hectáreas. Con un rendimiento promedio de 4.500 kilos, eso determinaría una producción de 500 mil toneladas. Que se sumarán a una oferta abundante pero difícil de cuantificar en sorgo, donde también hay un aumento importante del área. Aquí aparecen las discrepancias entre la percepción privada en base a la venta de semillas y las estadísticas públicas, que sólo indicaron 31 mil hectáreas de sorgo el año pasado, destinadas a la comercialización. Buena parte del sorgo se siembra para autoconsumo. Pero aún podría estimarse que la zafra fuera similar a la de 2009 cuando se sembraron oficialmente 68 mil hectáreas y se produjeron 324 mil toneladas.

La suma de 500 mil toneladas de maíz, 300 mil de sorgo en el mercado registrado, más una producción muy fuerte en predios que harán autoconsumo, agregada a la oferta de trigo y cebada forrajeros, plantea dos novedades. Por un lado, Uruguay puede volver al mercado internacional de maíz, en el que supo estar pero faltó durante 2011 por la sequía.

Por otro lado, y más importante, para la producción de carne y lácteos marcará un salto cualitativo en la utilización de granos y tal vez una interacción entre los sistemas pastoriles y el grano estratégico, tanto destinado a optimizar el desempeño animal como el de las pasturas.

Por otro lado, el aumento del área del maíz y el sorgo está marcando el comienzo de un proceso de diversificación en las rotaciones, que hasta ahora tenían un dominio absoluto de soja y trigo. Con la entrada de los cereales de verano, los sistemas antes muy enfáticamente agrícolas empiezan a hacerse más ganaderos. Y eso puede marcar el comienzo de transformaciones que tal vez vayan más allá del simple aumento en maíz y sorgo.

Las necesidades de reposición ganadera pueden tener a partir del otoño una vía novedosa. En muchas tierras que tuvieron por algunos años solo trigo y soja, la ganadería empieza a volver.

La pulseada de los mercados de granos.

Un estudio de la corredora de Bolsa de Chicago RJO mostró que la correlación del precio del maíz en Chicago con el índice Dow Jones fue de 87 por ciento entre 2009 y el presente. Un nivel de asociación inédito entre las dos variables, que apenas se correlacionaban al 20 por ciento en 2005.

Los vaivenes de los mercados financieros tienen una influencia muy poderosa sobre los precios de los granos. En buena medida es lo que explica una baja muy fuerte desde comienzos de setiembre hasta ahora. En el mercado de Chicago las bajas han cesado en los últimos días, resistiendo en el entorno de US$ 235 por tonelada. La referencia surge porque el mercado no convalida un precio del maíz por debajo de los US$ 6 por bolsa de 25 kilos. Y ese es el piso que el contrato de mayo, que referencia al grano uruguayo, no ha querido quebrar. Un precio más bajo podría desestimular la siembra en EEUU en la próxima primavera del hemisferio norte. Y eso pondría a las reservas estadounidenses en niveles dramáticamente bajos.

El precio del maíz en Uruguay se ubica en el entorno de US$ 270 por tonelada. Una cotización inusualmente superior a la del trigo, que no llega a los US$ 190. Pero la zafralidad de los precios pesa. El año pasado fue de una muy baja cosecha de maíz, la disponibilidad del grano nacional es casi nula, mientras que el trigo soporta la presión de una cosecha récord. Llegado el otoño, los precios de Uruguay pueden emparejarse en maíz con los de Chicago o aún quedar por debajo. Los US$ 200 igual marcarán una buena señal para aquellos que logren buenas cosechas, que en las siembras tempranas, parece ser un futuro posible.

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