16 de diciembre de 2011 14:35 PM
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Silos bolsa: detectan serias pérdidas de calidad en maíz

Retención involuntaria:la falta de compradores afecta el almacenaje, según los Crea.

Por la intervención oficial en el mercado de maíz, los productores enfrentan problemas con la mercadería correspondiente a la campaña 2010/11: por un lado, los que no pueden vender el cereal y lo mantienen en silos bolsa en el campo, día a día ven que el producto pierde calidad y que será cada vez más difícil de vender. Estos agricultores observan focos de grano dañado, que se extenderán dentro de la bolsa y empeorarán la condición de toda la mercadería, admiten desde el Movimiento de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Crea).

Usualmente, cuando un productor tiene un problema de este tipo destina la bolsa a la cadena comercial y sufre pérdidas pero sólo en una parte de ella. Lo que está sucediendo ahora es que, como no hay mercado, las pérdidas aumentan y empeoran el estado de todos los granos.

Cuando el productor almacena maíz en chacra, lo hace pensando en conservar el producto tres o cuatro meses, no 12. Hoy muchos no pueden vender lo cosechado en marzo de 2011 y deberán esperar hasta abril o mayo de 2012 para tener una nueva oportunidad, cuando se liberen ROE para la nueva campaña.

 

Las mayores pérdidas de valor son consecuencia de granos dañados, que pierden sus características comerciales fundamentales a partir de someterlos a condiciones de humedad y de temperatura mayores a las recomendables, sobre todo si deben mantenerse durante todo el verano embolsado.

En un trabajo preparado por los Crea sobre el tema se indica que la situación se da en todo el país, pero es particularmente grave en el NOA, NEA, este de La Pampa, oeste de Buenos Aires y en otras zonas donde no hay industrias cercanas y los puertos están alejados.

En un estudio reciente realizado por la empresa Silcheck sobre bolsones de maíz ubicados en Tucumán, Salta, Córdoba y Santa Fe se encontró que el 32 por ciento mostró alto riesgo durante el almacenaje, vinculado principalmente a la humedad del grano embolsado.

Venta imposible. Otros productores, que entregaron el maíz a plantas de acopio “a fijar precio”, conservan una calidad aceptable, pero no lo pueden vender porque no hay mercado, al no operar la exportación, “Si aparece alguna cotización circunstancial, tiene implícito un descuento de 40 dólares por tonelada, a pesar de la reciente liberación de 2 millones de toneladas, apunta Pablo Torello, miembro del Crea Bragado.

“Cuarenta dólares por tonelada en un cultivo que rinde ocho toneladas por hectárea suman 320 dólares, casi equivalentes al costo de implantación, a lo que deben agregarse 200 dólares de retenciones”, agrega el empresario.

Campaña 2011/12. Torello expresa dudas respecto de la campaña 2011/2012, cuya comercialización también encierra un alto grado de incertidumbre. Esta determina que los agricultores enfrenten dificultades para cubrir su producción a cosecha. “Los forwards (ventas a futuro con entrega física a un precio determinado) que se ofrecen tienen valores muy inferiores a los del Mercado a Término”, apunta el productor.

No poder obtener un forward con facilidad no se traduce sólo en menores precios. También dificulta la colocación de la mercadería sobre el puerto más conveniente para cada establecimiento, lo que encarece los gastos de comercialización.

De cara al futuro, Torello vaticina una profundización de la tendencia de sustituir al trigo por la cebada y por otros cultivos de invierno, a raíz de la intervención oficial en el mercado. Estima que pueda ocurrir algo semejante con el maíz, si no se modifican las actuales condiciones de comercialización, porque puede ser suplantado por sorgo granífero y soja, cultivos con menor injerencia del Estado en la comercialización.

“En un país que quiere aumentar la producción agrícola es necesario que se genere un marco global favorable para ampliar el área sembrada y la tecnología aplicada en la producción de cereales. En cambio, la realidad muestra lo contrario, con trabas comerciales muy serias, que impiden lograr aquel propósito”, añade Torello.

Finalmente advierte: “El almacenaje forzoso conspira contra la calidad del maíz argentino, reconocido en el mercado internacional. Además, si se deteriora, tampoco servirá para el consumo interno”. Asimismo destaca que “la intervención en el mercado también altera el normal funcionamiento del comercio y de la inversión en este cultivo indispensable para una agricultura equilibrada y con rotaciones adecuadas”.

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