17 de diciembre de 2011 11:57 AM
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Mucha presión de Monsanto y otros por la nueva soja transgénica

Monsanto decidió priorizr Brasil luego de un choque sobre patentes & licencias de semillas transgénicas, además de mencionarse en ese momento una supuesta relación con quien era el ministro de Economía, Roberto Lavagna, a quien ya cuestionaba el entonces presidente Néstor Kirchner. Pero siempre hay revancha...

La soja BtRR2Y será buena para los productores, para la cadena agroindustrial, para toda la industria y para el país”, dijo Jorge Ingaramo al presentar su “Análisis de los impactos económicos asociados a la adopción de la soja BtRR2Y”, durante el seminario Los beneficios de las nuevas sojas, organizado por la Asociación Semilleros Argentinos (ASA), en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

 
Pero ¿de qué trata todo esto? 
 
Oscar Domingo, presidente de ASA, señaló que “esperamos que en el próximo periodo legislativo se de tratamiento a la modificación del Capitulo V de la Ley de Semillas que aprobó la Comisión Nacional de Semillas”. 
 
Domingo advirtió que en la Argentina la liberalización comercial de los nuevos eventos transgénicos en soja se encuentra frenada, ya que desde 1996 –y a pesar que esta gestión aprobó 2 nuevos eventos transgénicos en soja- no hay nuevas sojas en nuestro país
 
Y él fue al punto: “Esto no va a ocurrir hasta que se resuelva el reconocimiento en la Propiedad Intelectual para los eventos transgénicos, que es un tema que debe resolver toda la cadena en su conjunto, entendiendo que estas tecnologías no se rigen por la Ley de Semillas sino que por la Ley de Patentes”.
 
Domingo señaló además la necesidad de profundizar la sincronización de la aprobación de nuevos eventos con Brasil ya que “los alimentos del futuro se producirán en América del Sur. Debemos trabajar en forma sincronizada con Brasil en la aprobación de nuevos eventos transgénicos, como también en la armonización de la liberación de nuevas variedades en el Mercosur.”
 
Según Ingaramo, la nueva soja generará “un incremental en las exportaciones de U$S 4.187,6 millones, incluyendo exportaciones de soja en grano, aceites, biodiesel y pellet de soja; que se descomponen en U$S 1,967 millones por efecto del evento en sí, U$S 2.016 millones por aumento de área y U$S 202 millones por efecto de la industrialización. Esto implica que un 47% del efecto total es asignable al evento”. 
 
Y él agregó además, que se generaría “un incremento en la recaudación por retenciones a las exportaciones de U$S 1.298 millones (manteniendo el % actual de retención)”.
 
El problema es que la BtRR2Y está disponible en Brasil pero no en la Argentina.
 
“Sería bueno que se aprobara rápidamente esta nueva soja, ya que tiene beneficios en rendimiento y protección de cultivos que significan más valor para el productor”, destacó Carlos Becco, director de Tratamiento de Semillas de Syngenta, en esa jornada.
 
Ingaramo volvió a la carga: “Desde el punto de vista del productor, la adopción de la soja BtRR2Y generará un beneficio neto de US$ 95 por hectárea en el caso de aquellos productores que actualmente utilizan semillas de uso propio y US$ 50 por hectárea en el caso de los que usan semilla certificada. De acuerdo a su análisis, el impacto total sobre el PBI nacional será de US$ 3.618 millones.”
 
Eduardo Trigo, presentó un trabajo realizado para el Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología (ARGENBIO), en el que midió el impacto económico de los cultivos transgénicos en la Argentina, del que surge que “la biotecnología agrícola dejó al país más de US$ 70.000 millones en los últimos 15 años; y generó más de 1,8 millón de empleos”. 
 
En el caso del soja RR, los beneficios fueron de US$ 65.500 millones, de los cuales US$ 3.500 millones son por la reducción de costos y US$ 62.000 millones por la expansión del área cultivada. 
 
En cuanto a la distribución de los beneficios totales, un 72% correspondió a los productores, un 21% al Estado Nacional a través de las retenciones y otros impuestos, y un 6,4% a los proveedores de tecnologías. (semillas y herbicidas).
 
En Brasil, el BtRR2Y estará disponible en 2012. En la Argentina, no antes de 2014, en el mejor de los casos, segun los de Monsanto, Don Mario y Nidera durante el congreso Mundo Soja Maíz.
 
Pablo Vaquero, vicepresidente de Monsanto, aseguró que 4.000 productores, que representan más de 5 millones de hectáreas y 31% del área sojera nacional, ya habrían firmado una carta por la que manifiestan su voluntad de pagar por la nueva tecnología BtRR2Y (que ofrecería más rinde y resistencia a insectos), aunque en las entidades gremiales haya discrepancias al respecto. 
 
También están manifestando su acuerdo varios exportadores y autoridades del Gobierno dijeron que no se opondrían a un acuerdo entre pivados, segun Vaquero.
 
El BtRR2Y está en proceso de desregulación en la Conabia (la Comisión Nacional de Biotecnología) y el Inase (el Instituto Nacional de Semillas), y se busca acortar los plazos de aprobación. 
 
Detrás de Monsanto, BASF y Bayer (incluso la rosarina Bioceres-Indear), esperan que se resuelva el conflicto para desembarcar con nuevos eventos en soja y trigo… siempre que se puedan pagar regalías por el uso de las tecnologías. 
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