8 de enero de 2010 14:11 PM
Imprimir

Conflictos en la cadena sobre cómo resolver la crisis del trigo

Las 6 bolsas del país coinciden en que hay que restar 1,5 millón de toneladas al consumo interno y sumarlas al saldo exportable, para elevar la competencia y subir el valor del cereal.

Las seis Bolsas de Cereales del país le presentaron al ministro de Agricultura, Julián Domínguez, una serie de propuestas con las que consideran que se reactivará el paralizado comercio de trigo. Mientras el Gobierno aún no se expidió sobre el tema, desde las entidades de productores dijeron estar de acuerdo con la propuesta, mientras que la industria molinera la rechazó de plano.

Según ese documento, “el mercado actual no ofrece a los productores la posibilidad de comercializar su producción por un desbalance entre oferta y demanda”. Es que, en plena cosecha, de los dos clientes del cereal, los exportadores están quietos porque dicen haber comprado ya casi todo el saldo exportable que definió el Gobierno, y los molinos no compran porque dicen estar abastecidos para uno o dos meses.

Entre otros puntos menos controversiales (financiación a productores para que no deban vender el cereal en forma inmediata; actualizar el pago de compensaciones a los molinos con el compromiso de que usen ese dinero para comprar trigo; financiar a los molinos para que compren el cereal por anticipado), las Bolsas le hicieron a Domínguez un pedido conflictivo: “Reducir en 1,5 millón de toneladas el trigo destinado para consumo interno partiendo de la certeza de que las 6,5 millones de toneladas retenidas a tal efecto exceden las necesidades reales para la elaboración de los productos farináceos requeridos para la canasta familiar”. En otras palabras, aumentar el saldo exportable.

Desde las entidades de productores

–que están trabajan en una propuesta similar para entregarle a Domínguez el martes en el teatro Broadway– coinciden con esa medida, para activar la competencia entre compradores. Incluso, para Daniel Asseff, economista de Coninagro, se requieren sólo 2,5 millones de toneladas para abastecer el consumo interno de pan. Así, se podría liberar un volumen de 3,5 a 4 millones de toneladas para que los exportadores compitan con los molinos por el trigo (sea para exportación como para producir alimentos, como fideos o galletitas)”, dijo.

Según Asseff, esos 6,5 millones de toneladas de trigo que el Gobierno aseguró para el consumo interno, la molinería los compra a valores inferiores a los de su capacidad de pago gracias a la intervención oficial en el mercado y, luego, exporta la harina a valores internacionales.

Desde la molinería, rechazan ese punto de vista. “Estamos de acuerdo en la necesidad de encontrar herramientas para que se active la compra en el mercado, pero en total desacuerdo en que se reduzca la matriz alimentaria, ya que se le pide a nuestro sector que sacrifique su negocio”, dijo Alberto España, presidente de la Federación de Industrias Molineras (Faima). “Me parece fuera de contexto que se pretenda favorecer la exportación de materias primas y no la de valor agregado. Lo que reclaman es anacrónico”.

La discusión está instalada y la semana próxima, durante el acto de las entidades, tendrá un nuevo capítulo.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *