18 de diciembre de 2011 10:36 AM
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Mgap define modelos de medición de gases de efecto invernadero

URUGUAY : Finalizaron las investigaciones sobre el arroz, la leche y la carne

Uruguay trabaja para construir sus primeros modelos de medición de emisión de gases causantes del efecto invernadero y las primeras hipótesis técnicas plantean que está bien posicionado frente a otros países productores.

Actualmente el mundo comienza a discutir la segunda fase del Protocolo de Kioto que abarcará del 2013 al 2017, buscando extender los mercados de emisiones de gases de efecto invernadero y buscando la posibilidad de que los gobiernos puedan instrumentar políticas para cumplir con recortes de emisiones mucho más ambiciosos.

Este protocolo sobre cambio climático se firmó el 11 de diciembre de 1997, en la ciudad de Kioto, pero recién entró en vigor el 16 de enero de 2005. Fue ratificado por 187 países, incluyéndose a los Estados Unidos que es el mayor emisor.

 El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, afirmó que la emisión de gases de efecto invernadero “puede transformarse, a futuro, en una barrera arancelaria o para arancelaria para las producciones de nuestros países y tenemos la obligación de estar preparados para saber cuál es el nivel de emisión de nuestros sistemas productivos para poder compararlos con los de datos de otras naciones productoras”.

En este aspecto, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca cerró una primera etapa de trabajo impulsando tres mesas: arroz, leche y carne. El objetivo fue medir cuántos kilos de anhídrido carbónico se emiten cada vez que se produce un kilo de carne, de arroz o de leche. También se tomaron datos para comparar a Uruguay en los modelos de producción respecto de otros países.

Tras varios meses de trabajo, según dijo Aguerre, “se están definiendo metodologías de medición y se están identificando las variables que faltan para construir modelos nacionales”. En tal sentido, el ministro explicó que “se le están devolviendo las necesidades a los institutos de investigación para que éstos generen la información necesaria para construir nuestros modelos; es una línea estratégica que impulsamos desde mayo del año pasado”.

La medición de los gases causantes del efecto invernadero -vapor de agua, dióxido de carbono, metano, óxido de nitrógeno, ozono y clorofluorocarbonos- es difícil, principalmente porque ningún país publicita sus números de emisión, porque pueden transformarse en un dato estratégico que puede tener un alto impacto a nivel comercial.

“Hoy Uruguay está en la etapa de saber dónde estamos parados y así construir nuestros propios modelos de medición”, aseguró Aguerre.

El jerarca insistió en que “las hipótesis técnicas plantean que Uruguay está bien posicionado, por sus sistemas de producción y eficiencia productiva, en niveles de emisión por kilo de producto más bajos que la mayoría de sus competidores, pero esto hay que demostrarlo, ya que no alcanza con decirlo y en eso estamos trabajando”.

BUENAS PRÁCTICAS. Pero si la emisión de gases de efecto invernadero preocupa, también lo hacen las buenas prácticas agrícolas.

El titular del Ministerio adelantó que en 2012 “se volverá a hacer hincapié” en la agricultura granelera de gran y mediana escala. “También vamos a insistir en la etapa de capacitación en todo lo que tiene que ver con manejo agrícola y en la lechería”.

La secretaría de Estado apunta a trabajar en todo lo vinculado con la matriz de riesgo de efluentes de los tambos y los feed lot, es un área de definir las variables, definir las normativas, hacer capacitación, comunicación y empezar a darnos cuenta que duplicar la producción de leche del país, es futuro que se va a construir, no duplicando el área de producción, sino duplicando la producción por unidad de superficie”, afirmó Aguerre.

Frente a esta expansión que exige un mayor uso de los recursos naturales, “los problemas ambientales que se generan, tanto a nivel de efluentes, de manejo de la una mayor intensidad en fertilización como de agroquímicos, debe obligarnos a analizar esa perspectiva, tratando de no cometer los errores de Nueva Zelanda. En este país existen controles ambientales, multas y otros que son producto de no haber previsto el crecimiento”, advirtió.

Solo 300 hectáreas a salvo

Según datos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, salvo 300 hectáreas de cultivos hortícolas en invernaderos el resto es clima-dependiente por lo que los avances que se puedan lograr en materia de producción son clave a futuro. La perspectiva es a que dentro de los próximos 15 a 30 años el clima experimentará cambios que derivarán en una falta de agua para los cultivos en la agricultura al mismo tiempo que habrá momentos en que se producirán inundaciones. En ese sentido es que se busca mitigar los impactos locales.

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