18 de diciembre de 2011 21:27 PM
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Ataque de chinche diminuta en lotes plantados con soja de primera

El picado de esta plaga sobre los cotiledones impide la recuperación de la planta.
El clima seco de primavera ayuda al ataque de chinche diminuta en lotes plantados con soja de primera 
La plaga comenzó a atacar en la región pampeana, los lotes con soja de primera y, posiblemente, más adelante hará lo propio con las siembras de segunda. Recomiendan revisar la soja en emergencia con bolsa de pastor debido a que asegura la presencia de chinche diminuta.
Si bien a comienzos de noviembre predominaban las ninfas (individuos sin alas y apariencia amarronada); se espera que para la emergencia de la soja de segunda predominen los adultos (con alas, de vuelo rasante, y color oscuro o negro), por lo cual los lotes con soja de segundan podrán sufrir con mayor rigor el impacto de la plaga, señalan en un trabajo los técnicos del Servicio de Alerta del INTA Pergamino.
El clima seco de septiembre y octubre resultó predisponente para su desarrollo, generando grandes poblaciones de este insecto. 
Se recomienda observar, especialmente, los lotes con presencia de malezas como bolsa de pastor y peludilla, lecherón o manzanilla, ya que favorecen el desarrollo y mayor impacto de la plaga.
También es favorecida por la siembra directa con presencia de broza, aunque ello no significa que sólo es capaz de producir daños en esta condición de labranza. Esta chinche es pequeña, de ahí su nombre vulgar “chinche diminuta”, y tiene una apariencia muy distinta a las chinches normalmente conocidas. Su tamaño adulto es mucho menor, 4 a 5 milímetros de longitud y muy angosta ya que su ancho promedio es de alrededor de 1,5 milímetros.
Distintos estadíos
Los adultos alados así como las ninfas o estadíos juveniles sin alas, suelen aparecer en altas densidades sobre la broza y plántulas de soja en el surco de siembra. Los adultos, por su tamaño y coloración negra, pueden ser confundidos con pequeñas moscas al volar sobre el rastrojo en grandes cantidades parecen nubes de bichitos.
Los estadíos juveniles o ninfas son de menor tamaño aunque más anchas que los adultos, y en parte de color marrón-rojizo opaco. No vuelan por carecer de alas pero presentan alta movilidad. Suelen confundirse a simple vista con pulgones debido a su forma globosa. 
La soja en emergencia deberá revisarse fundamentalmente en la mañana temprano o a fin de la tarde, debido a que a esa hora es más visible. La característica de ojos prominentes, sumado al reducido tamaño y coloración general oscura (adultos), o castaña en abdomen y cabeza-torax oscuros (ninfas), son los principales indicadores para la detección del insecto a campo, desde el mismo momento de la emergencia de soja.
La observación de los daños 
En los cotiledones es indicador del inicio de su ataque, y por lo tanto una herramienta fundamental para la detección oportuna de la plaga y para evitar pérdidas de importancia.
Los daños producidos por las ninfas afectan las plántulas. Son muy graves sobre todo en los primeros estados del cultivo, desde la emergencia, ocasionando muerte de plántulas y con frecuencia en gran cantidad. Cotiledones dañados son el primer síntoma.
Es frecuente la presencia de altas poblaciones de estas pequeñas chinches sobre el cultivo emergido, produciendo daños que en muchos casos obligan a la resiembra, o bien dejan al cultivo con un menor potencial de producción debido a la generación de grandes manchones con escasas plántulas sobrevivientes.
El picado de esta plaga sobre los cotiledones de soja provoca deterioro, deformación, y un consecuente aspecto de roído y escaldado, sintomatología que termina en necrosis y muerte de los mismos. 
Las plántulas de soja normalmente no tienen posibilidad de recuperarse por el picado que también producen las chinches diminutas sobre el extremo del epicótile. De esta manera es afectado el crecimiento de las pequeñas plántulas, por necrosis del ápice foliar a la altura de las pequeñas hojas verdaderas en desarrollo. Como consecuencia, las plántulas mueren rápidamente dejando áreas “peladas” en el cultivo.
Sin umbral para la aplicación
Dada la dificultad para contarlas, no hay un umbral para la aplicación en chinche diminuta. Lo aconsejable es considerar el control ante la aparición de estas chinches en varios sectores del lote, más la visualización del comienzo de la sintomatología, es decir, inicio de daños en los cotiledones y ápice de crecimiento de la plántula de soja.
Se han obtenido excelentes resultados de control con los mismos productos recomendados para el control de las chinches tradicionales del cultivo, aunque utilizando dosis menores, 70 a 80 por ciento de las dosis recomendadas para chinche verde. 
Las dosis pueden reducirse cuando se le agrega un piretroide en mezcla de tanque, fundamentalmente con el objeto de producir mayor movilidad del insecto y posibilidad de contacto con el insecticida después de la aplicación. Para el logro de una mayor eficiencia de control resulta conveniente que el tratamiento químico se efectúe en la mañana temprano o al atardecer (momentos de mayor actividad y exposición de estas chinches) y con el agregado de un tensioactivo.
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