19 de diciembre de 2011 16:51 PM
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Limitar los tiempos de viaje a 8 horas responde más a una estrategia comercial que a la defensa del bienestar animal

ESPAÑA : José Ignacio Belanche Lucea es doctor en Veterinaria y desarrolla su labor en la Administración Sanitaria en el Servicio Provincial de Agricultura y Alimentación de Huesca. La reciente noticia de que la UE no va a cambiar por el momento la regulación sobre las condiciones de bienestar animal en el transporte ha dado pie para que el especialista opine aquí al respecto.

El informe de la Comisión Europea sobre el impacto de la aplicación del Reglamento 1/2005, que regula la protección de los animales durante el transporte, determina que la aplicación de este reglamento ha tenido un efecto positivo para el bienestar de los animales y que no es necesaria una modificación de la actual normativa. Al mismo tiempo se insiste en reforzar las medidas existentes:

– la utilización de sistemas de navegación,
– la realización de controles en los Estados miembros,
– el aumento de la cooperación entre las autoridades competentes y el sector,
– y la elaboración de guías de buenas prácticas.

Uno de los aspectos que se proponía que fuera modificado son los tiempos de viaje y descanso autorizados para el transporte de animales. En concreto, se quería limitar el transporte de animales a un máximo de 8 horas de duración. Debemos recordar que el tiempo de viaje se mide desde que se produce la carga del primer animal en el vehículo hasta que se descarga el último animal.

La explicación de que no se haya producido modificación alguna se basa en trabajos científicos en los que se ha comprobado que el estrés que sufren los animales durante el transporte se produce principalmente en el momento de la carga y la descarga del vehículo. Durante el viaje el estrés es inapreciable si las condiciones del vehículo y la densidad de carga son las adecuadas para que, por ejemplo, todos los animales puedan levantarse y acostarse a la vez. Existen trabajos científicos que demuestran como 30 minutos de transporte en malas condiciones, y con una conducción brusca, provoca en los animales mayor estrés y sufrimiento que 20 horas de viaje en condiciones óptimas y con una conducción cuidadosa.

La limitación de los tiempos de viaje a 8 horas ha sido propuesta en varias ocasiones por Dinamarca, un país con un gran potencial de exportación de carne, con buenas comunicaciones, una orografía favorable y un tamaño diez veces menor que España. Todo ello parece responder más a una estrategia comercial que a una defensa del bienestar animal.

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