19 de diciembre de 2011 13:03 PM
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Bustamante: “El gran problema que enfrenta la pesca es externo

El nuevo subsecretario de Pesca de la Nación, Miguel Bustamante, prometió trabajar por la unidad del sector durante su gestión, dijo que el "gran problema que enfrenta la pesca es externo" y afirmó que el puerto de Mar del Plata "tiene algunos problemas operativos".

En una entrevista exclusiva con LA CAPITAL, el funcionario habló por primera vez desde que asumió en reemplazo de Norberto Yauhar, flamante ministro de Agricultura. Bustamante, reconocido abogado local y con amplios conocimientos en temas relacionados a la actividad pesquera, se convirtió en el primer marplatense en llegar a un cargo ocupado históricamente por patagónicos. “Algunos me van a mirar de reojo, pero voy a convencerlos de que mi objetivo es trabajar por el bien de todos”, sostuvo.

En la intimidad de su casa, Bustamante analizó el impacto de la crisis internacional, el aumento de los costos internos y la pérdida de rentabilidad. Además destacó las políticas implementadas por Yauhar y dijo que la meta central de su gestión será preservar el recurso y abrir nuevos mercados para productos pesqueros.

– ¿Con qué panorama se encontró al asumir en la subsecretaría?

– El esquema de administración lo conocía porque durante estos años coparticipamos de la creación de la cuotificación. La direcciones están bien organizadas y cuento con gente muy capaz. En el sector faltan ajustes, pero lo medular ya está hecho. Estamos en un buen momento interno. El gran problema que enfrenta la pesca es externo, la caída de la comunidad europea nos ha dejado sin los mercados tradicionales. La temporada de langostinos en el sur ha sido una de las mejores en muchos años, eso hace que tengamos una gran producción pero los mercados no tienen los precios adecuados para nuestros costos.

– ¿Cuál será el objetivo de su gestión?

– Voy a trabajar por la unidad y la buena convivencia del sector pesquero. Estoy muy de acuerdo con lo que se viene haciendo y quiero dar una idea de continuidad. Después de muchos años el sector encontró previsibilidad. Los empresarios tienen una cuota de merluza por 15 años, lo cual les permite programar a futuro la actividad de sus firmas. La asignatura pendiente es controlar los aportes previsionales y el cumplimiento de las leyes laborales por parte de los frigoríficos. También vamos a tener que coordinar los puertos de descarga, sobre todo los del sur, para uniformar lesgislación y para tener un control de las capturas. En Mar del Plata la cuestión está bastante organizada.

– ¿Cuál será la primera medida que tomará?

– Tuve la primera reunión del Consejo Federal Pesquero y decidimos no abrir la temporada de calamar de manera amplia como una medida de precaución. La impronta de mi gestión será preservar el recurso, acompañar al sector y controlar la actividad laboral.

– Históricamente los sectores de la pesca siempre estuvieron divididos. ¿Cómo hará para revertir esta situación?

– Voy a trabajar por la unidad, ya no tenemos motivos para estar divididos. Históricamente hubo una disputa entre buques fresqueros y congeladores. Pero la cuotificación acabó con esa suerte de antinomia y hoy cada uno sabe lo que tiene. Tenemos que trabajar por otros problemas: el costo del combustible, la apertura en los mercados, el control del trabajo en negro y la creación de nuevos puestos de trabajo. Ya no tenemos tantos problemas entre nosotros, es momento de ponernos de acuerdo.

– Llegó a un cargo ocupado habitualmente por patagónicos. ¿Cree que eso le puede jugar en contra?

– No. Es natural que algunos me miren de reojo. Pero hay que terminar con los enfrentamientos, todos queremos lo mejor para el país. Voy a convencerlos de que no participo de un club de la provincia de Buenos Aires ni de Mar del Plata. No voy a ser yo quien trabaje para que les vaya mal, todo lo contrario. Conozco a todos los actores y sé lo que necesitan. También soy consciente de lo que pretende el proyecto nacional: producción, trabajo y ordenarnos para que nuestros productos valgan. El sector ha crecido muchísimo.

– ¿La apertura al diálogo será una característica de su gestión?

– Siempre me caractericé por dialogar. Si algo puedo prometer es trabajo. Voy a escuchar a todo el mundo, más allá de los criterios que uno tenga. Del consenso salen mejores cosas que de la pelea y el disenso permanente. Si el Estado, los empresarios y los trabajadores nos ponemos de acuerdo y logramos hacer un sector pesquero de verdad como un proyecto colectivo, nos va a ir mejor a todos.

– ¿Cómo vislumbra el 2012?

– El sector enfrentará un año previsible a nivel captura. El gran desafío es la incidencia del costo del combustible. Hay que abrir nuevos mercados como China y Rusia y terminar de acordar con Brasil la incorporación de nuestros productos. Lo bueno es que después de mucho tiempo los buques de investigación van a estar en condiciones de cumplir su tarea.

– ¿Cómo ve al puerto de Mar del Plata?

– Tiene algunos problemas operativos. Desde hace años reclamamos la creación y ampliación de los muelles porque es un puerto que tiene muchos barcos. La jerarquización del espacio del puerto y los trabajos de dragado son dos cuestiones prioritarias.

– La ciudad mantendrá el nivel de captura de merluza en el 2012. ¿Qué análisis hace?

– Mar del Plata ha logrado algo histórico: le pertenece más del 70 por ciento de las capturas de merluza de todo el país. Tenemos los mejores frigoríficos en cuanto a calidad de productos. Por eso la ciudad tiene el puerto más grande e importante de la Argentina y el que más mano de obra en tierra genera. Los productos que se exportan son de una calidad altísima y no tienen nada que envidiarles a los mejores del mundo. En ese sentido tenemos una industria pesquera de primera línea. Mar del Plata exporta más del 60 por ciento de la producción total de la pesca por un valor que ronda los 780 millones de dólares anuales.

– El gobierno bonaerense oficializó la reconversión de 25 lanchitas amarillas con asiento en el puerto local como embarcaciones de mayor porte y autonomía. ¿Qué opina de la medida?

– Me parece bien, era necesario. El recurso se tornaba esquivo en cuanto a la distancia. Ahora las embarcaciones serán más seguras y con mejor comodidad. Las lanchitas amarillas terminaron el proceso de reconversión en la provincia de Buenos Aires y ahora tienen que convalidar esas capturas a nivel nacional. Mi idea es que en febrero terminemos la parte normativa legal de la reconversión para conocer a ciencia cierta cuántas unidades se reconvertirían y darles la herramienta legal para que las lanchitas puedan emprender la obtención de algún crédito y la ayuda del Estado. Voy a acompañar el proceso de reconversión con los límites legales que corresponda.

– ¿Cómo cree que repercutirá la crisis internacional, el aumento de los costos internos y la pérdida de rentabilidad en algunos segmentos?

– La idea es acompañar desde el Estado a los empresarios en la búsqueda de nuevos mercados. Vamos a solicitar la prórroga de la disminución de los derechos de exportación, un beneficio que otorgó el Ministerio de Economía. Si no hubiese existido esa medida, las empresas hubieran entrado en un problema financiero grave.

– ¿Considera necesario fortalecer la competitividad y recomponer el capital de trabajo?

– Sí, sería maravilloso. En las primeras charlas que mantuve esta semana con referentes del sector, todos hacen hincapié en las dificultades financieras que hoy encuentran para prefinanciar exportaciones. Los bancos venían teniendo una tasa razonable, pero en los últimos tres meses se ha duplicado. La actividad no puede soportar una pérdida más. Sería interesante que el Banco Nación o Provincia pudieran acompañar al sector hasta que logremos recuperar los mercados.

– ¿Durante su gestión se profundizarán los controles?

– Sí. La idea primero es capacitar a la gente que trabaja en las delegaciones y luego mejorar los controles. Tengo un buen equipo para hacerlo.

De la pesca a Ronaldinho y Del Piero

“Vengan a conocer mi museo”. Miguel Bustamante suelta una carcajada mientras amablemente invita a LA CAPITAL a recorrer su casa. El grabador ya se apagó y la charla muta de la actividad pesquera a los goles de Messi y el campeonato de Boca. El fútbol le apasiona al flamante subsecretario de Pesca de la Nación.

“Pasen”, dice Bustamante y abre las puertas de su “museo”. Un museo donde guarda las camisetas que le regalaron futbolistas internacionales de renombre, a través de la gestión de sus amigos Juan Esnaider y Gabriel Amato. “Para Miguel, con afecto Ronaldinho”, se lee en la camiseta de Brasil autografiada por el diez. “Es la que usó cuando debutó en la selección”, cuenta Bustamante. También guarda la camiseta de Juventus de Del Piero, el jugador que -recuerda- le hizo el gol en la final de la Intercontinental a River. En otro cuadro cuelga la 5 de Boca de Fernando Gago y la camiseta de Zaragoza de Esnaider.

Bustamante llegó a jugar en la primera división del fútbol local. Vistió la camiseta de Banfield, la misma que también guarda como recuerdo en un cuadro de su “museo”.

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