19 de diciembre de 2011 13:08 PM
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Argentina produce 3 veces más trigo del que necesita

“Hoy, Argentina produce tres veces más trigo del que necesita. Con 2.400.000 toneladas, alcanza y sobra harina”.

“Con el maíz pasa lo mismo, solo que acá la producción se defiende porque hay alternativas para su industrialización”.
“La principal política que necesitamos es la inversión. Pero para invertir es necesario bajar el conflicto”.

A pocos días de iniciarse el año 2012, ¿cómo evalúa el desempeño que tuvo el sector agrario durante el 2011? ¿Hubo expectativas dispares? ¿Los mercados internacionales fueron muy volátiles debido a la crisis que afecta a las distintas regiones?

Los productores tuvieron mucha incertidumbre respecto a cuál es el momento más adecuado para tomar precios en el mercado futuro. Los aumentos de costos fueron importantes y, además, hubo escasez de algunos insumos estratégicos. Para el pequeño productor, la situación no fue buena, porque tuvo altos costos, baja rentabilidad y poca productividad, si le sumamos el pago de las retenciones, la situación es peor aún. Los productores de trigo y maíz fueron fuertemente afectados por no poder vender bien la producción pasada ni la actual.

Respecto a esto último, el Gobierno reabrió hace poco la exportación de trigo…

Sí, pero son volúmenes bajos, que no generan competencia en el mercado, con precios que no son razonables para el productor.

Las restricciones a las exportaciones tienen una intención clara, que es evitar una escalada de precios en los alimentos de consumo masivo. La producción total de trigo en Argentina, ¿no es suficiente para garantizar el consumo interno y además exportar?

El temor del Gobierno es que haya altos precios y desabastecimiento. Lo que pasa es que si uno revisa la historia agropecuaria argentina, fácilmente se da cuenta de que no hemos tenido problemas de abastecimiento de pan. Hoy, Argentina produce tres veces más trigo del que necesita. Con 2.400.000 toneladas, alcanza y sobra harina. Si querés garantizar además todo los derivados de la harina, estamos hablando de 4.000.000 millones de toneladas de trigo para transformar en harina.

El Gobierno habilita determinados montos por año en cuotas exportables chicas.

¿Cómo logra el productor tener previsibilidad en su producción, si es que no sabe cuánto le van a permitir exportar cada año?

Ese es el problema central. El productor no tiene previsibilidad, a lo que se le suma el riesgo climático, de mercado y el riesgo de la intervención del Gobierno. Esto tiene un menor impacto en las zonas agrícolas donde el trigo se puede reemplazar con otras alternativas, sea avena, girasol, etc. Pero la zona del sudeste de Buenos Aires, donde prácticamente se hace solo trigo, es la más vulnerable. Con el maíz pasa lo mismo, solo que acá la producción se defiende mejor porque hay muchas alternativas para su industrialización, como el aceite, harina, alimentos balanceados. Es decir, hay más actores que disminuyen el impacto.

¿Cómo califica, en términos de eficiencia, la intervención del Gobierno en el mercado agrícola?

Genera una distorsión importante y una pérdida de ingresos para los productores. Si tomamos el trigo, el productor sufrió una fuerte intervención. Por ejemplo, en estas últimas cosechas, el sector dejó de percibir 5.400 millones de dólares por la distorsión e intervención.

Ustedes argumentan la necesidad de eliminar las retenciones para los productos agrícolas. Pero eso es insostenible, ya que afectaría los ingresos que percibe el Ejecutivo y se podrían cortar distintos planes sociales.

Sabemos que con este gasto público es imposible bajar cualquier derecho de exportación, y además no es posible tener un modelo sustentable con semejante gasto público.

Pasó en los años 90 y está pasando ahora. Si el Gobierno necesita redistribuir dinero, lo puede hacer a través del impuesto a las Ganancias que pague el productor, pero, al cobrar derechos de exportación, el productor tiene menos posibilidades de invertir en tecnología, pierde competitividad y, además, él no fija los precios, sino es tomador de precios internacionales, si se caen estos precios, pierde plata, se endeuda y así entra en un circuito difícil de salir. Hay 60 mil productores menos que en 2002.

¿Qué beneficios considera que tiene el plan agropecuario que anunció la Presidenta?

Como idea y estrategia es buena, pero no dice cómo se va a implementar. No sé cuál fue la metodología que utilizaron para armarlo, pero contempla muchos números sobrevaluados y, en otros casos, subvaluados. Ojalá alcancemos lo planteado en el plan, pero es inevitable saber cómo se pretende llegar a las metas, y eso es lo que falta.

¿Ustedes participaron en la elaboración?

Sí, al principio tomamos parte. Pero luego nos retiramos por diferencias.

¿Qué políticas públicas orientadas al sector considera que son necesarias para mejorar la performance del agro?

La principal política que necesitamos es la referida a inversiones. Pero para invertir es necesario bajar el nivel de conflicto. Si el Gobierno le da transparencia al mercado y no distorsiona tanto con su intervención, la situación puede ser diferente, principalmente reduciría la incertidumbre para el productor, y eso no es poca cosa.

¿Cuál es el principal obstáculo para trabajar conjuntamente con el Gobierno?

La voluntad de diálogo. Le acercamos muchas propuestas al Gobierno e incluso asistimos a los lanzamientos de nuevas medidas para el sector. Por más que parezca que hay mayor diálogo, en la práctica no podemos decir lo mismo. Luego de tantas reuniones los temas no avanzan. De hecho, este último tiempo, cerraron muchos frigoríficos que dejaron 10 mil personas sin empleo y no hay políticas al respecto.

“Es mejor tener un porcentaje chico de una empresa grande y rentable a tener el 100 por ciento de una empresa que no sea rentable”.

¿Ustedes pueden garantizar que exportando sin trabas del Gobierno pueden abastecer a todo el país?

Por supuesto. Vamos al caso de la carne. Nunca faltó en Argentina. Hoy comprar carne es caro, pero es una consecuencia de la caída de la producción y del stock. Si tuviésemos una política para expandir la ganadería, la carne sería más barata e incluso podríamos estar exportando muchos más. Además es importante observar que se quiere carne a bajo precio, pero el Gobierno no elimina los impuestos que recaen sobre esta. Eso sí reduciría el precio. Hoy tenemos 28 mil productores menos de carne respecto del 2001. Incluso pasa lo mismo con el trigo, donde luego alcanza para satisfacer a ambos mercados.

Hoy, ¿cómo es la relación de la Sociedad Rural con los pequeños productores?

Excelente. Agrupamos pequeños, medianos y grandes. Hoy nuestro abanico de productores representados es amplísimo.

¿Qué impacto tienen en la productividad de los pequeños productores los programas del Estado?

Hay programas del Ministerio de Agricultura, pero son más sociales que productivos. No le permiten al productor solidez ni continuidad en el tiempo.

¿Por qué los pequeños y medianos productores tienen tantas dificultades para acceder al crédito?

Llegar a los bancos es difícil para los que tienen menos capital, porque acá prima el concepto de que el crédito se otorga dependiendo de lo que tengas de respaldo. En cambio, por ejemplo en Estados Unidos o en la Unión Europea, presentando un proyecto agrícola con un flujo de caja atractivo, es suficiente para pedir un crédito. Les interesa más acompañarte en la rentabilidad del proyecto que exigir un aval hipotecario.

¿Qué alternativas les recomendarías?

Les aconsejaría que accedan a los planes canje para hacerse de los productos e insumos estratégicos que necesitan para producir. Se trata de una interesante fuente de financiamiento a través de la cual las empresas le dan al productor maquinarias o insumos y este devuelve el crédito en semillas o en granos por un monto equivalente al producto que la empresa le vendió. Se usa para obtener tractores, camionetas, etc.

Además, es importante que hagan alianzas estratégicas con otros pequeños productores y dejen de ser individualista. Siempre les digo en las charlas que es mejor tener un porcentaje chico de una empresa grande y rentable a tener el 100 por ciento de una empresa que no es rentable. Si cinco productores chicos se unen, pueden compartir maquinarias, insumos, sin paralizarse por las necesidades que tengan.

¿Qué perspectivas tiene el sector agrícola para el 2012?

Alta volatilidad, con precios menores a los de este año y problemas financieros en todo el mundo. La intervención sobre el agro continuará, básicamente, porque el Gobierno necesita más recursos sino las cuentas no le van a cerrar.

Argentina es vista con poca seriedad por nuestros clientes porque no se le puede asegurar que se le va a entregar la mercadería. No somos confiables como abastecedores de alimentos y energía renovable en el mundo.

Lo que el modelo del gobierno logró es que solo sobrevivan los productores que tienen escala y espaldas para soportar las intervenciones, así se generó una fuerte concentración donde quedan los más fuertes.

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