9 de enero de 2010 01:08 AM
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Con los chacareros, Cobos y Redrado la historia se repite

El batifondo de esta semana con el pedido de renuncia a Martín Redrado, presidente del Banco Central, tiene demasiados parecidos con el conflicto por las retenciones móviles a la exportación de granos.

Es la misma historia contada por distintos actores. La trama es más o menos así: un gobierno con una serie adicción por los recursos, se convierte en un depredador que transgrede las reglas hasta que un buen día alguien se atreve a ponerle un límite. "Hasta aquí llegaste", le dice. La característica saliente del personaje que se enfrenta con la voracidad fiscal es la de ser inesperado e insospechado. Así ocurrió en el momento de máximo poder y popularidad kirchnerista, en los tiempos que nadie se atrevía a contradecir las decisiones y las desmesuras del Poder Ejecutivo, cuando los grupos económicos más poderosos, las cúpulas empresarias, los jueces y los gobernadores hacían un culto del silencio. Fueron los productores agropecuarios los que se subieron a las rutas y respondieron con un "hasta aquí llegaste" al intento de apropiarse de la renta agrícola. Después llegó el voto "no positivo" del hasta ese momento gris y olvidado vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, que le puso punto final al proyecto de ley de las retenciones móviles que se debatía en el Congreso. Y ahora la rebeldía tardía de Martín Redrado que se niega a entregar 6500 millones de dólares de reservas del Banco Central al Fondo del Bicentenario constituido por un decreto de necesidad y urgencia. El viceministro de Economía, Roberto Feletti, por si quedaban dudas del destino final de esos dólares, aclaró que "se liberarán recursos para sostener la demanda". Es decir, no está en los planes de esta administración levantar el pie del acelerador con el gasto público. Más allá del conflicto institucional y de poderes por la autonomía del Banco Central, queda al descubierto el verdadero protagonista de esta historia: el problema fiscal. Este dato no debería pasar inadvertido para al sector agropecuario. ¿Acaso el campo no se encuentra permanentemente nominado para cobrarle más impuestos? ¿Pagará otra vez la fiesta? Por el capital político que el matrimonio Kirchner pone en juego con estos manotazos de ahogado no es descabellado inferir que las dificultades para financiar el gasto son más grandes de lo que se aseguran. A pocos días de comenzado el 2010, la cuestión fiscal se instaló finalmente en el centro de los acontecimientos. Se abren interrogantes entonces sobre la salud de una incipiente recuperación económica y el nivel de inflación. Lo que asusta no es el tamaño del agujero fiscal sino la tasa con que crece. Según datos oficiales, durante el 2009 creció un 35% mientras que los ingresos lo hicieron sólo en un 13,2%. El panorama futuro de las cuentas fiscales será complicado de no mediar un ajuste en el gasto público. Nadie imagina que se le puedan seguir agregando libras a la presión impositiva, que nunca estuvo tan alta como ahora. Alcanzó el 35% del producto bruto interno, alrededor de quince puntos por arriba del promedio de los años noventa. Para la actividad agropecuaria el problema se agrava porque al nivel de la presión impositiva hay que agregarle la utilización de impuestos distorsivos, como las retenciones, que desalientan la actividad. Así como están dadas las cosas en el frente fiscal es muy difícil que alguien crea conveniente tocar las retenciones. Hasta la misma oposición, que se ve con posibilidades para gobernar a partir de 2011, tomará una posición más conservadora aunque los nuevos diputados nacionales como Alfonso Prat Gay, Felipe Solá, Francisco de Narváez o Margarita Stolbizer hayan declarado que es necesario una revisión integral de la política de retenciones y que representan el mayor escollo para el crecimiento del interior del país. Todo indica que lo regresivo de la actual estructura de ingresos, además de la retenciones hay que agregar el impuesto al cheque, seguirá gozando de buena salud por otro buen tiempo. La modernidad necesaria para ser más competitivos nos seguirá esperando y las urgencias continuarán ganando la partida. Con este escenario fiscal los dirigentes del campo están obligados a pensar en una agenda más amplia. De otra forma la realidad los dejará en la intrascendencia. En este sentido, la convocatoria de la Mesa de Enlace a una asamblea de productores de trigo para el próximo martes en el teatro Broadway tiene gusto a poco. Por más catarsis colectiva que se haga, en una de las actividades más castigadas del campo, el peligro es encapsularse y perder el sentido del contexto. RESUMEN 16,5 Millones de toneladas
Será la futura cosecha de maíz según la Bolsa de Cereales de Bs. As.   Pedro Apaolaza / Presidente de Carbap
"El trigo atraviesa la peor situación al no existir un precio real debido al esquema comercial planteado por el Gobierno"  

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