20 de diciembre de 2011 10:34 AM
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El Ing. Agr. Gustavo Dieguez analiza la situación y las perspectivas de la industria frigorífica

URUGUAY : El Ing. Agr. Gustavo Dieguez, presidente de la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (ADIFU) concedió una entrevista al suplemento Economía y Mercado que cada lunes se publica con el diario el País. Todo el campo comparte con los lectores los pasajes más significativos de la misma.

RENTABILIDAD Y PERSPECTIVA PARA 2012. Consultado sobre la situación actual de la industria frigorífica, señaló que ésta “se encuentra en los niveles de rentabilidad más bajos de los últimos años” y que esta situación “no sería sostenible en el largo plazo”.

Los factores desencadenantes de esta situación son diferentes. “básicamente la baja del valor del dólar que ha incrementando fuertemente los costos en moneda nacional -por ejemplo, salarios y tarifas de energía- y de una reducción en los márgenes de comercialización debido a la competencia por una materia prima escasa”.

La falta de materia prima se explica por tres causas fundamentales. En primer lugar “la sequía extrema de los años 2008 y 2009” lo cual ha derivado en “una importante reducción de los novillos para faena en 2011 y también en 2012”. La segunda, la “importante exportación en pie de novillos sin terminar”. Y la tercera causa es la “reducción de las áreas disponibles para la ganadería por el avance de la agricultura y la lechería”, consideró.

Dieguez expresó que “en 2011 el total de la faena ha sido de unos dos millones de cabezas aproximadamente, estimándose que se exportarán 350.000 toneladas en segunda balanza. Según los datos de precios de exportación por tonelada en segunda balanza del Instituto Nacional de Carne (INAC), a mediados del ejercicio se ubicó en el entorno de US$ 4.200, habiéndose producido una importante baja en los últimos dos meses, aunque todavía no se dispone de información promedio para todo el año”

Respecto a la faena para el año próximo, el ingeniero agrónomo señaló que “nada hace prever que el panorama de faena vaya a cambiar” de forma determinante. “Nuestra estimación es que se mantendrá en los niveles actuales”, dijo.

EXPORTACIÓN DE GANADO EN PIE. Hasta el momento, las exportaciones de ganado en pie “son animales sin terminar que incrementaron los costos de la reposición y, por lo tanto, el costo del novillo gordo”, pero el efecto mayor “se notará cuando no se disponga de dichos animales terminados para la faena en los próximos dos años”.

Dieguez es partidario de que “el mercado regule la oferta y demanda, siendo la exportación en pie una herramienta más en este sentido, por lo cual nos declaramos a favor de su existencia. De todas maneras, este razonamiento es válido únicamente en condiciones de libre mercado”, lo que no es factible porque “no es posible importar ganado en pie por restricciones sanitarias en Uruguay y porque las compras realizadas desde Turquía son subsidiadas con el objetivo de proteger la mano de obra en dicho país”.

Recordó que la importación de cortes vacunos por parte de Turquía está  afectada por el arancel del 220% aproximadamente, “pero la importación en pie tiene impuestos significativamente menores”. “Como resultado, nuestro país está pagando seguros de paro a los obreros de la industria frigorífica”.

También se refirió a la necesidad de “mejorar significativamente los estándares de producción ganadera”. Explicó que en ese sentido es fundamental lograr el “nacimiento de entre 3 millones y 3,5 millones de terneros, lo que nos permitiría faenar 3 millones de cabezas anuales, que es la capacidad instalada de la industria cárnica”.

“A partir de 1992, cuando se faenaban 1,1-1,2 millones de cabezas, el crecimiento anual de la faena fue constante hasta alcanzarse los 2,6 millones en 2006. La industria cárnica, en general, supuso que se mantendría ese ritmo de expansión y se hicieron importantes inversiones en un gran número de establecimientos frigoríficos, pero la irrupción del boom agrícola detuvo esa tendencia al desplazar a la ganadería de un área importante. Además, la sequía de 2008-2009 redujo la producción a solo 700.000-800.000 terneros”, señaló el presidente de ADIFU.

DESAFÍOS. Los principales desafíos de la industria frigorífica son “mantener altos estándares sanitarios, tecnológicos y de productividad”. “Hay que colaborar con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en la apertura de nuevos mercados, en especial para el rubro ovino”. Hay que “maximizar la eficiencia y reducir costos, así como incorporar valor agregado para la mejora de los márgenes y lograr la fidelidad de los clientes del exterior”; y “se requiere formalizar cada vez más la actividad de todos los actores de la cadena cárnica”.

Preguntado si no hay una concentración excesiva de la propiedad de los establecimientos procesadores de carne, el Ing. Agr. Dieguez contestó que “en Uruguay no existe un nivel de concentración que pueda considerarse alarmante en la industria frigorífica si se le compara con varios ejemplos de concentración extrema en otros rubros tanto del sector privado como del público”. Además “hay un índice que valora el proceso de concentración en Estados Unidos y que, en el caso de Uruguay, el nivel es más bajo que el promedio”, indicó.

CRISIS FINANCIERA EN EUROPA. Sobre la forma en que la situación europea ha repercutido en la industria frigorífica el entrevistado opinó que “desde hace varios meses” la crisis europea ha generado “un alto nivel de incertidumbre”, lo que ha hecho que “los clientes han extremado su prudencia reduciendo los volúmenes de compras y los precios que están dispuestos a pagar”.

“Hay muy poco interés por los cortes vacunos enfriados de mayor valor -como, por ejemplo, los de la cuota Hilton- que han tenido una caída del 20% en los precios para la mercadería con fecha de llegada a destino posterior a las fiestas tradicionales. En lo que a carne ovina se refiere, se han registrado bajas del orden del 30%”, aseguró.

Por otra parte “los costos de la industria de la carne en Uruguay son sensiblemente mayores frente al resto de los países del Mercosur” lo que juega en contra de las ventas, especialmente ovina, rubro en el cual el mercado de Brasil es “muy importante. De todos modos, “la competencia con los países de la región no es extrema debido a las restricciones a la exportación autoimpuestas por la Argentina y al alto nivel de consumo interno que se está registrando hace varios años en Brasil”.

“Uruguay está preparado para atender los nuevos requerimientos de la Cuota 620 de la Unión Europea a partir de los primeros meses de 2012” debido a que tiene “animales de calidad, trazabilidad individual, know how en feedlots, frigoríficos con tecnologías de punta, etc.” Pero ese es “un cupo asignado a los importadores”, no es una “cuota país como son los casos de la cuota Hilton, la estadounidense o la ovina”. El importador es el que “decide dónde compra, pudiendo elegir entre Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Australia o Uruguay”, comentó a Economía y Mercado.

OVINOS. Finalizó diciendo que “es un factor clave para el rubro ovino lograr la habilitación para exportar cortes con hueso a mercados de alto poder adquisitivo, tales como la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, etc.”.

Se trata de países que “tienen los medios para adquirir productos de alto valor” y que también “están acostumbrados a consumirlos, siendo un ejemplo clásico el “frenched rack” (corte con hueso que se obtiene de la parte dorsal del ovino).

“Las exportaciones de estos cortes permitirían modificar los niveles de rentabilidad del rubro, tanto para la industria como para los productores. Este tema debería ser la principal prioridad de toda la cadena cárnica y de las autoridades oficiales, aunque las posibilidades de éxito no son altas. En caso de lograrse, la producción ovina tendría una mejora importante y la exportación en pie sería una alternativa más, siempre y cuando se realice en condiciones de libre mercado”, aseguró el Ing. Agr. Gustavo Dieguez, presidente de la ADIFU.

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